LA COMPRENSIÓN FILOSOFICA DE DIOS Y LA REALIDAD.

 

LA COMPRENSIÓN FILOSÓFICA DE DIOS Y LA REALIDAD

LAS PRINCIPALES CORRIENTES “METAFÍSICAS” DEL SIGLO XVII-XIX, SUS ANTAGONISTAS Y SUS MÁS DESTACADOS EXPONENTES

ALBERTO J. MERLANO A. [1]

2024

Este documento examina las corrientes filosóficas más destacadas entre los siglos XVII y XIX que incorporan elementos metafísicos. Estas incluyen el racionalismo y el idealismo, junto con sus corrientes opuestas, el empirismo y el realismo. Se adentra en las proposiciones fundamentales de estos movimientos, resaltando sus divergencias en cuanto a la comprensión del conocimiento y la realidad, así como sus enfoques respecto a Dios y su vínculo con el ser humano. Además, se identifican y se exponen los filósofos más influyentes de cada corriente, subrayando sus aportaciones y su punto de vista sobre Dios.

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Los siglos XVII, XVIII y XIX representan una era de transición y transformación significativa en el pensamiento occidental, marcando el paso de la cosmovisión medieval a la modernidad y abriendo paso a la complejidad del pensamiento contemporáneo. Dentro de este marco de profundos cambios, las corrientes filosóficas que más me interesan, debido a mi objetivo de tender puentes entre la ciencia, la filosofía y la espiritualidad, son el racionalismo y su contraparte, el empirismo, así como el idealismo y su oponente, el realismo. Aunque los fundamentos del realismo se remontan a Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, sus principios siguen siendo relevantes y vigentes en la actualidad.

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CARACTERÍSTICAS DEL RACIONALISMO, EL EMPIRISMO, EL IDEALISMO Y EL REALISMO

 

Las diferencias entre el racionalismo, el empirismo, el idealismo y el realismo se encuentran en sus enfoques distintos sobre la naturaleza del conocimiento y de la realidad y la relación entre nuestra mente y el mundo.

La relación entre Dios y los seres humanos, así como la naturaleza misma de Dios, son temas que han sido interpretados de diversas maneras dentro de estas corrientes. Cada una de estas filosofías aborda de manera diferente la cuestión de Dios y su interacción con la humanidad, reflejando sus respectivas propuestas y planteamientos epistemológicos

A continuación, se describen las características de estas filosofías.

 

RACIONALISMO

 

Principales representantes: René Descartes, Baruch Spinoza y Gottfried W. Leibniz.

Tesis central: El racionalismo sostiene que la razón es la fuente principal, si no es que la única, del conocimiento humano. Argumenta que hay aspectos de la realidad y conocimientos que son accesibles a través de la razón pura, sin necesidad de la experiencia sensorial.

Ejemplo: El conocimiento matemático es a menudo citado como un ejemplo de conocimiento racionalista, donde la razón por sí sola puede descubrir verdades fundamentales.

Posición ante Dios: El racionalismo, que valora la razón por encima de la experiencia sensorial como la principal fuente de conocimiento, tiende a concebir a Dios de manera abstracta y racional. Filósofos como Descartes, Spinoza y Leibniz ven a Dios como un principio fundamental necesario para explicar la existencia y el orden del universo. La relación entre Dios y los seres humanos, en este marco, se entiende principalmente a través de la capacidad humana para comprender racionalmente el mundo, lo que refleja una ordenación divina lógica y coherente. Descartes veía a Dios como el garante de la verdad y la certeza, cuya existencia es demostrable a través de la razón, fundamental para su método de duda metódica y la construcción del conocimiento. En el caso de Spinoza, Dios o la naturaleza es todo lo que existe, y la comprensión humana de su lugar dentro de este todo es a través del uso de la razón. Leibniz concebía a Dios como el ser supremo, cuya existencia y perfección explican la razón de ser del mejor de todos los mundos posibles, a través de su teodicea y el principio de la razón suficiente, que sostiene que para todo hecho existe una explicación o razón suficiente de por qué es así y no de otra manera.

 

EMPIRISMO

 

Principales representantes: John Locke y David Hume.

Tesis central: El empirismo afirma que la experiencia sensorial es la fuente fundamental del conocimiento. Según los empiristas, todo conocimiento comienza con y se deriva de la experiencia.

Ejemplo: El conocimiento de que el fuego quema se obtiene a través de la experiencia directa con el fuego, no mediante el razonamiento abstracto.

Posición ante Dios: Los empiristas, adoptan posturas más variadas respecto a Dios que los racionalistas. La relación de Dios con los seres humanos se interpreta a través del lente de la experiencia individual y colectiva. Locke, por ejemplo, veía la existencia de Dios como algo que podía inferirse a partir de la reflexión sobre la experiencia del mundo y consideraba la moralidad como derivada de la ley natural de Dios. Hume, sin embargo, era escéptico respecto a las afirmaciones sobre la naturaleza de Dios y cuestionaba la posibilidad de conocer la divinidad a través de la experiencia o de la razón. La relación entre Dios y los seres humanos, para Hume, era problemática y sujeta a la interpretación humana.

 

IDEALISMO

 

Principales representantes: George Berkeley, Immanuel Kant y Georg Hegel.

Tesis central: El idealismo sostiene que la realidad, o al menos la realidad tal como la conocemos, está fundamentalmente construida por la mente. El mundo como lo experimentamos es una representación mental, y no necesariamente refleja cómo es el mundo en sí mismo.

Ejemplo: Berkeley argumentaba que los objetos materiales sólo existen en la medida en que son percibidos por la mente.

Posición ante Dios: El idealismo, que sostiene que la realidad es esencialmente mental o espiritual, ofrece una visión en la que Dios a menudo ocupa un lugar central como la mente última o la realidad absoluta. En la filosofía de Hegel, por ejemplo, Dios se entiende como el Absoluto que se manifiesta a sí mismo en la historia y en la naturaleza, siendo la realidad última tanto en forma inmanente como trascendente. La relación entre Dios y los seres humanos es dinámica y se desarrolla a través del proceso dialéctico de la autoconciencia y la realización espiritual. La posición de Berkeley sobre Dios es central en su filosofía. Dios juega un papel crucial como el observador supremo que garantiza la existencia continua de todas las cosas. Immanuel Kant abordó la cuestión de Dios principalmente desde una perspectiva ética y epistemológica, alejándose de los argumentos tradicionales de demostración de la existencia de Dios basados en la razón pura o la experiencia. Para Kant, Dios no puede ser conocido directamente a través de la razón teórica, sin embargo, sostiene que la creencia en Dios es una postulación necesaria de la razón práctica, fundamentada en el imperativo moral y la necesidad de justicia en el mundo.

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REALISMO

 

Principal representantes: Aristóteles  y Tomás de Aquino.

Tesis central: El realismo afirma que existe una realidad objetiva independiente de nuestra percepción o conocimiento. Las cosas existen y tienen propiedades independientemente de si son observadas o pensadas.

Ejemplo: La existencia de las montañas o los árboles no depende de nuestra percepción o conocimiento de ellas; existen independientemente de la mente.

Posición ante Dios: El realismo, en su afirmación de la existencia de un mundo independiente de nuestras percepciones, no adopta una postura única sobre Dios o la relación divina con los seres humanos. En el realismo teísta, Dios es visto como el creador y mantenedor del universo, con una relación personal y directa con los seres humanos que es a menudo mediada por la revelación, la religión o la experiencia personal. Sin embargo, el realismo también puede adoptar formas no teístas que no implican necesariamente una relación personal con un ser divino. John Locke consideraba la existencia de Dios como una verdad evidente, alcanzable a través de la razón y la contemplación de la ley natural y el orden del mundo. Para él, Dios era el creador y sostenedor del universo, cuya existencia era fundamental para fundamentar la moralidad, los derechos naturales y la sociedad civil. Principio del formulario

A continuación exploraremos más a fondo estas visiones a través de los ojos de sus principales representantes, con énfasis en su posición frente a Dios, presentados, para cada corriente filosófica, en orden de nacimiento.

 

 

RACIONALISMO

 

 

 

RENE DESCARTES [1596-1650]

 

René Descartes, un filósofo, matemático y científico francés del siglo XVII, es considerado uno de los fundadores de la filosofía moderna. Sus enseñanzas principales incluyen:

Racionalismo: Descartes es uno de los principales exponentes del racionalismo, la teoría de que la razón es la principal fuente de conocimiento, en contraste con el empirismo, que enfatiza la experiencia sensorial. Según Descartes, ciertos conocimientos son innatos y se pueden conocer a través de la razón pura.

Duda Metódica: Descartes es famoso por su método de duda sistemática. En su búsqueda de un fundamento indudable del conocimiento, decidió dudar de todo lo que pudiera ser puesto en duda, hasta llegar a una verdad indubitable. Esta aproximación se conoce como escepticismo metódico. Su frase más famosa, Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo), es el resultado de su duda metódica. Descartes concluyó que, mientras podía dudar de todo, no podía dudar de la existencia del ser que duda. Por lo tanto, el acto mismo de dudar o pensar prueba la existencia de uno mismo como una entidad pensante.

Dualismo Cartesiano: Descartes propuso una distinción fundamental entre dos tipos de sustancias: la res cogitans (la sustancia pensante) y la res extensa (la sustancia extensa o material). Esto llevó al dualismo mente-cuerpo, una teoría que afirma que la mente y el cuerpo son sustancias distintas y separadas, con la mente siendo no-física y el cuerpo siendo físico.

Método Científico: Además de su trabajo en filosofía, Descartes hizo contribuciones significativas al desarrollo del método científico. Abogó por la utilización de la deducción y el razonamiento matemático para entender el mundo natural, lo que fue un cambio importante con respecto a los enfoques más especulativos y menos sistemáticos de la ciencia medieval.

Geometría Analítica: En matemáticas, Descartes es conocido por haber desarrollado la geometría analítica, que utiliza el álgebra para describir la geometría. Esto permitió la formulación de la geometría en términos de ecuaciones, un desarrollo fundamental para la matemática moderna.

Las enseñanzas de Descartes han tenido una influencia duradera en la filosofía, la ciencia y las matemáticas, marcando un punto de inflexión en el desarrollo del pensamiento occidental y sentando las bases para la Ilustración y la ciencia moderna.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE DESCARTES FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

René Descartes abordó la cuestión de la existencia de Dios y su relación con el hombre en su obra filosófica, adoptando una postura que reflejaba su compromiso tanto con la razón como con su fe católica. Su posición se puede resumir en varios puntos clave:

Argumentos para la existencia de Dios: Descartes presentó varios argumentos a favor de la existencia de Dios. Inicia su razonamiento con la idea de que tenemos una noción clara y distinta de un ser supremamente perfecto, es decir, Dios. Según Descartes, esta idea de Dios incluye todas las perfecciones posibles, y una de estas perfecciones es la existencia. Para él, la existencia no es una propiedad como las demás (como el color o la forma), sino una perfección. Dicho de otro modo, sería contradictorio pensar en un ser supremamente perfecto que no existiera, ya que la falta de existencia sería una imperfección. Por lo tanto, bajo este razonamiento, la idea de un ser supremamente perfecto (Dios) necesariamente incluye su existencia. La existencia de Dios, entonces, se convierte en algo tan cierto como cualquier otra verdad fundamental que percibimos clara y distintamente con nuestra razón. Además, utilizó variantes del argumento cosmológico y del argumento de la causa primera para proponer que debe haber una causa última y perfecta para el universo, que sería Dios.[2]

Dios como garante de la verdad: Para Descartes, la existencia de Dios también era fundamental para garantizar la fiabilidad de nuestras percepciones y razonamientos. Argumentó que un Dios benevolente no nos engañaría y, por lo tanto, podemos confiar en nuestras capacidades cognitivas claras y distintas. Esto era importante para su método de duda metódica, ya que permitía establecer un fundamento firme para el conocimiento después de haber dudado de todo.

Dios y la dualidad mente-cuerpo: En el marco del dualismo cartesiano, Dios juega un papel crucial al unir la mente (res cogitans) y el cuerpo (res extensa). Descartes consideraba que Dios es responsable de la interacción entre estas dos sustancias fundamentalmente diferentes.

Racionalismo y fe: Aunque Descartes es conocido por su énfasis en la razón y el racionalismo, no vio una contradicción entre la razón y la fe. Consideraba que la razón podía llevar a un conocimiento de la existencia de Dios, pero también aceptaba que ciertos aspectos de la FE podrían estar más allá del alcance de la razón humana.

Dios y las leyes de la naturaleza: En su visión del mundo, Descartes atribuía a Dios la creación de las leyes de la naturaleza. Veía el universo como una máquina creada y sostenida por Dios, cuyo funcionamiento podía ser entendido a través de la observación y de la razón.

Libre albedrío: Descartes también consideraba que los seres humanos poseen libre albedrío, un don otorgado por Dios. Esto colocaba a los seres humanos en una posición única para tomar decisiones morales y actuar en el mundo.

La posición de René Descartes frente al MAL: Descartes veía el mal principalmente como un error de juicio, resultado de la incorrecta aplicación de la voluntad libre sobre ideas que no son completamente claras y distintas. Para Descartes, la capacidad de discernir y elegir correctamente depende de la claridad y distinción de las ideas que se presentan a la mente. El mal, entonces, no es una entidad o fuerza independiente, sino más bien la consecuencia de la limitación humana en el proceso de conocimiento. La solución de Descartes al problema del mal radica en el mejoramiento de nuestra capacidad de juzgar a través de un método de duda sistemática que busca alcanzar verdades indubitables. En este marco, el mal moral surge cuando actuamos con base en ideas confusas o mal entendidas, mientras que el dolor y el sufrimiento físico son vistos como mecanismos de alerta que nos indican un mal funcionamiento o peligro.

En resumen: Descartes integró su creencia en Dios con su enfoque racionalista y científico. Vio a Dios como la fuente última de la realidad y del conocimiento, y como el fundamento que hacía posible la ciencia y la filosofía. Su enfoque intentó armonizar la fe religiosa con los rigores de la razón filosófica y científica.

 

BARUCH SPINOZA [1632-1677]

 

Baruch Spinoza fue un filósofo holandés de origen judío que es considerado uno de los racionalistas más importantes del siglo XVII, junto con Descartes y Leibniz. Sus ideas filosóficas fueron revolucionarias en su tiempo y continúan siendo influyentes. Las principales tesis filosóficas de Spinoza se pueden encontrar en su obra más conocida, Ética, donde desarrolla sus conceptos en un estilo geométrico, empleando definiciones, axiomas, proposiciones y demostraciones.

Las principales tesis filosóficas de Spinoza, son las siguientes:

Monismo sustancial: Spinoza argumenta que solo existe una sustancia en el universo, que es Dios o la Naturaleza (Deus sive Natura). Esto significa que todo lo que existe es una manifestación o modo de esta única sustancia. Este punto de vista es conocido como monismo, en contraste con el dualismo mente-cuerpo de Descartes. Spinoza redefine la concepción de Dios alejándose de la visión teísta tradicional. Para él, Dios no es un ser trascendente y personal que crea y gobierna el mundo desde el exterior, sino que Dios es idéntico al mundo natural. Esto lleva a una concepción panteísta o panenteísta de Dios, según su intérprete, donde Dios está en todo y todo es en Dios.[3]

Determinismo: Todo en el universo, incluidas las acciones humanas, está determinado por la necesidad. Esto se debe a la naturaleza inmutable de la única sustancia. Según Spinoza, la libertad humana no consiste en el libre albedrío, sino en el entendimiento de las leyes naturales y en vivir de acuerdo con ellas pues no las podemos cambiar.

Ética de la razón y la emoción: Spinoza sostiene que las emociones humanas (o afectos), pueden ser comprendidas racionalmente y, por lo tanto, pueden ser transformadas. La verdadera felicidad y la libertad provienen del uso de la razón, que nos permite entender nuestra verdadera naturaleza y vivir en armonía con el mundo.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE SPINOZA FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

Spinoza ve a Dios no como un creador personal y aparte del mundo, sino como la sustancia infinita de la cual todo deriva. Esta visión panteísta significa que no hay una intervención divina en el mundo; en cambio, Dios es el mundo natural y sigue leyes naturales inmutables. Para Spinoza, entender nuestra relación con Dios equivale a entender cómo somos parte de la naturaleza y cómo nuestras vidas están determinadas por ella.

La relación entre Dios y los seres humanos, en la filosofía de Spinoza, es una de comprensión y amor intelectual hacia Dios. El amor intelectual de Dios es el camino hacia la felicidad suprema y la libertad, porque al comprender nuestra posición en el universo y vivir de acuerdo con las leyes naturales, alcanzamos la paz y la felicidad.

Las ideas de Spinoza fueron muy controvertidas en su tiempo, llevando a su excomunión de la comunidad judía de Ámsterdam. Sin embargo, su enfoque racionalista hacia Dios, la ética y la naturaleza humana ha tenido un impacto duradero en la filosofía occidental.

La posición de Baruch Spinoza frente al MAL: Spinoza abordó el problema del mal desde una perspectiva monista, según la cual todo lo que existe es parte de una única sustancia divina. En este contexto, el mal no tiene una existencia objetiva independiente, sino que es una interpretación subjetiva basada en la limitación de nuestra comprensión. Para Spinoza, lo que consideramos malo es aquello que percibimos como contrario a nuestro interés o naturaleza individual. Sin embargo, desde la perspectiva de la totalidad, lo que es malo para uno puede ser necesario dentro del orden natural. Spinoza promueve la idea de que comprendiendo la naturaleza y nuestra relación con el todo, podemos trascender los juicios de valor como bueno o malo y alcanzar una forma de felicidad y paz derivada de la comprensión de nuestra parte en el orden divino.

En resumen: Baruch Spinoza propone una visión panteísta de Dios, identificando a Dios con la naturaleza misma, una entidad única y substancial que es causa de sí misma y que engloba todo lo que existe. Para Spinoza, Dios no es un ser trascendente o personal que interviene en el mundo, sino la misma realidad en su totalidad, regida por leyes inmutables. En este marco, los seres humanos y todo lo existente son manifestaciones o modos de la única substancia divina, interconectados en el inmenso sistema de la naturaleza. La relación entre Dios y los seres humanos, entonces, es una de identidad en la diferencia: somos parte de Dios en cuanto que formamos parte de la naturaleza. Esta perspectiva lleva a Spinoza a rechazar la noción de un Dios que premia o castiga, y en su lugar, promueve el entendimiento racional de la naturaleza como camino hacia la libertad y la felicidad. Para Spinoza, conocer a Dios (o la naturaleza) y entender nuestro lugar dentro de este orden cósmico es alcanzar la máxima expresión de la vida humana, guiada por la razón y el amor intelectual hacia Dios.[4]

 

GOTTFRIED WILHELM LEIBNIZ [1646-1716]

 

Gottfried Wilhelm Leibniz, un filósofo, matemático y científico alemán del siglo XVII, es conocido por sus contribuciones a la filosofía y a otras áreas del conocimiento. Algunas de sus principales tesis filosóficas son:

Monadología: Leibniz introdujo el concepto de monadas, que son sustancias simples e indivisibles que constituyen la realidad. Cada monada es única, no tiene extensión espacial y no puede ser afectada directamente por otras monadas. Sin embargo, cada una refleja el universo entero desde su propia perspectiva. La monadología pretende ofrecer una visión alternativa al materialismo y al dualismo mente-cuerpo

Preestablecida armonía: Leibniz propuso la idea de una armonía preestablecida para explicar la interacción entre las monadas, especialmente entre la mente y el cuerpo. Según esta teoría, no hay interacción causal real entre las monadas, pero Dios ha coordinado sus acciones desde el principio de manera que sus estados coinciden en perfecta armonía. [5]

Principio de razón suficiente: El principio de razón suficiente de Gottfried Wilhelm Leibniz sostiene que para todo hecho existe una explicación o razón suficiente de por qué es así y no de otra manera. En otras palabras, nada ocurre sin una razón o causa que justifique su existencia o acontecimiento. Este principio subyace a la visión de Leibniz del universo como un orden racional y coherente, donde cada evento o estado de cosas puede ser explicado a través de su relación causal con otros. Leibniz lo utilizó para fundamentar sus argumentos sobre la existencia de Dios y la naturaleza del universo

Optimismo metafísico: Leibniz es conocido por su afirmación de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Esta idea se basa en su creencia en un Dios benevolente y todopoderoso que, al crear el mundo, eligió la mejor opción entre todas las alternativas.

Lógica y matemáticas: Leibniz realizó importantes contribuciones a la lógica y a las matemáticas, incluyendo el desarrollo del cálculo independientemente de Isaac Newton. En filosofía, esto se refleja en su énfasis en el uso de principios y métodos matemáticos para resolver problemas filosóficos.

Continuidad y cambio: Leibniz también desarrolló el principio de continuidad, según el cual los cambios naturales ocurren gradualmente y no hay saltos abruptos en la naturaleza. Este principio influiría posteriormente en campos como la biología y la geología.

Estas ideas de Leibniz han tenido un impacto duradero en la filosofía y en otras disciplinas, y continúan siendo objeto de estudio e interpretación en la filosofía contemporánea. Su trabajo representa un esfuerzo por sintetizar la ciencia y la filosofía de su tiempo con un profundo interés teológico y metafísico.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE LEIBNIZ FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

Gottfried Wilhelm Leibniz, uno de los filósofos más importantes del siglo XVII, tenía una visión de Dios que estaba profundamente integrada en su filosofía. Su posición sobre Dios puede resumirse en los siguientes puntos clave:

Dios como causa primera y arquitecto del Universo: Leibniz veía a Dios como la causa primera y el arquitecto supremo del universo. Para Leibniz, Dios es la fuente de toda existencia y la razón última de todo lo que ocurre. Una de las tesis más famosas de Leibniz es su afirmación de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Según Leibniz, aunque el mundo contiene mal y sufrimiento, es la mejor realidad que podría haber creado un Dios omnisciente, omnipotente y benevolente, considerando todas las posibilidades.

Principio de razón suficiente: Leibniz argumentaba que nada sucede sin una razón suficiente, lo que implica que todo en el universo tiene una explicación última en la voluntad y el plan de Dios. Este principio es fundamental para entender su visión de un universo racional y ordenado.

Armonía preestablecida: La teoría de la armonía preestablecida de Leibniz propone que todas las substancias (monadas) en el universo están sincronizadas de manera que reflejan un orden cósmico establecido por Dios. Aunque las monadas no interactúan causalmente entre sí, sus actividades están coordinadas de manera que se corresponden armónicamente, como si siguieran un guion divino.

Dios y la ética: Leibniz también veía a Dios como la fuente última de la moralidad. La ética, en su visión, no es solo una cuestión de normas humanas, sino que está arraigada en el carácter y la voluntad de Dios.

La posición de Gottfried Leibniz sobre el MAL: Leibniz propuso una explicación optimista del mal a través de su teodicea, argumentando que nuestro mundo, a pesar de su imperfección y la presencia del mal, es el mejor de los mundos posibles. Para Leibniz, el mal existe en tres formas: el mal metafísico (imperfecciones inherentes a la creación), el mal físico (sufrimiento y dolor) y el mal moral (pecado). Leibniz sostenía que estas formas de mal son necesarias para el logro de un mayor bien y para la realización de un orden divino perfecto. A través de este marco, Leibniz intentó resolver el problema de cómo un Dios bueno y todopoderoso permite la existencia del mal, sugiriendo que incluso el mal contribuye a la perfección y armonía del universo en su conjunto.

En resumen: Para Leibniz, Dios es un ser supremo, perfecto, y benevolente, cuyas decisiones rigen la existencia y estructura del universo. Su visión se caracteriza por un intento de armonizar la fe y la razón, viendo en la racionalidad del universo una evidencia de la existencia y naturaleza de Dios.

 

 

EMPIRISMO

 

 

JOHN LOCKE [1632-1704]

 

John Locke fue un filósofo inglés considerado uno de los más influyentes pensadores del empirismo y de la Ilustración. Sus obras abordaron una amplia gama de temas, incluyendo la epistemología, la política, la educación, y la teología. Locke es mejor conocido por su teoría del conocimiento, su filosofía política y su concepción de la mente humana.

Las principales tesis filosóficas de John Locke son las siguientes:

Empirismo: Como uno de los principales proponentes del empirismo, Locke creía que el conocimiento se adquiere a través de la experiencia sensorial. Diferenciaba entre ideas simples, que provienen directamente de la experiencia e ideas complejas, que se forman por la combinación de ideas simples.

Tabula Rasa: Locke argumentó contra la idea innatista de que nacemos con ciertos principios o conocimientos. En su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, sostiene que la mente es una tabula rasa o tabla rasa al nacer, y que todo conocimiento proviene de la experiencia, a través de las sensaciones y la reflexión.

Derechos naturales y gobierno: En su obra Dos tratados sobre el gobierno civil, Locke desarrolló la teoría de los derechos naturales, argumentando que todos los seres humanos tienen derechos inalienables a la vida, la libertad y la propiedad. Este concepto se convirtió en la base para las teorías modernas de la democracia y los derechos humanos. Además, sostuvo que el gobierno debe basarse en el consentimiento de los gobernados y tiene la función de proteger estos derechos naturales.

Tolerancia religiosa: Locke defendió la tolerancia religiosa en su carta sobre la tolerancia. Argumentaba que el gobierno no debería imponer creencias religiosas ni perseguir a las personas por sus convicciones religiosas, siempre y cuando estas no amenacen el orden público.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE LOCKE FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

Locke mantenía una visión teísta y afirmaba la existencia de Dios como una certeza moral, más allá de la duda razonable. Para Locke, Dios era el creador y conservador del orden natural, y los seres humanos estaban sujetos a su ley. Esta ley natural, derivada de Dios, fundamentaba los derechos naturales del ser humano y establecía un marco moral para la conducta humana.

Su concepción de Dios también estaba ligada a su creencia en la razón humana como un don divino que permite a las personas discernir y vivir de acuerdo con la ley natural. Locke veía a Dios como el legislador supremo, cuyas leyes eran accesibles a través de la razón y debían ser respetadas para vivir en sociedad de manera justa y moral.

Aunque Locke abogaba por la tolerancia religiosa, creía en la importancia de la religión para la moralidad y el orden social, considerando que la fe en Dios fomentaba un comportamiento ético y la obediencia a las leyes.

Posición de John Locke sobre el MAL: Locke consideró el mal en términos de experiencias de dolor y desagrado, que son contrarias al placer y la felicidad, los cuales guían nuestras acciones y decisiones morales. Desde su punto de vista empirista, Locke argumentaba que nuestras ideas de bien y mal se derivan de nuestras experiencias sensoriales y emocionales. El mal, entonces, se identifica a través de la experiencia de sufrimiento o insatisfacción, y la moralidad se basa en la búsqueda del bienestar propio y el de los demás. Locke también introdujo la noción de la ley natural, según la cual ciertos derechos y deberes son evidentes a través de la razón, y actuar en contra de estos principios es lo que constituye el mal moral.

En resumen: La posición de Locke frente a Dios y su relación con los seres humanos se enmarca dentro de una visión teísta que valora la razón y la experiencia como medios para comprender el mundo natural y la ley divina, promoviendo una sociedad basada en los derechos naturales, la libertad individual y la tolerancia religiosa.

 

DAVID HUME [1711-1776]

 

David Hume fue un filósofo, historiador y economista escocés, considerado una de las figuras más importantes del empirismo y del escepticismo filosófico. Sus contribuciones a la filosofía incluyen una crítica exhaustiva al racionalismo y una profunda exploración de la naturaleza de la mente humana, la percepción de la realidad, la ética y la religión.

A continuación, se detallan algunas de sus principales tesis filosóficas:

Empirismo radical: Hume extendió el empirismo de John Locke argumentando que todo nuestro conocimiento proviene de la experiencia. Según Hume, incluso nuestras ideas más abstractas tienen su origen en impresiones sensoriales.

Escepticismo respecto al conocimiento causal: Hume argumentó que nuestra creencia en la causalidad (es decir, que un evento causa otro) no se basa en la razón, sino en la costumbre y la experiencia. Afirmó que no podemos percibir directamente las conexiones causales, solo la sucesión constante de eventos.

Crítica a la idea de un yo permanente: Hume cuestionó la existencia de un YO o alma inmutable y constante, proponiendo en cambio que el YO es simplemente un haz de percepciones en constante cambio.

Escepticismo religioso y crítica a los argumentos sobre la existencia de Dios: Hume fue crítico con los argumentos tradicionales para la existencia de Dios (como los argumentos cosmológico, teleológico y ontológico)[6], sugiriendo que tales argumentos eran insuficientes para establecer la existencia de un ser divino. Su análisis del problema del mal plantea serias dudas sobre la concepción tradicional de un Dios omnisciente, omnipotente y benevolente.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE HUME Y SU POSICIÓN FRENTE A DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

Hume es conocido por su escepticismo religioso. Aunque nunca se declaró abiertamente ateo, sus escritos sugieren una profunda duda sobre la racionalidad de la creencia religiosa y la existencia de Dios. En su obra Diálogos sobre la religión natural, Hume examina críticamente los fundamentos de la religión y los argumentos a favor de la existencia de Dios, concluyendo que son insuficientes para justificar una creencia firme en un ser supremo.

Hume argumentaba que, dado que nuestras ideas sobre Dios se derivan de impresiones sensoriales limitadas y son extrapolaciones de la experiencia humana, cualquier concepción de Dios es inherentemente especulativa y no puede ser conocida con certeza. Además, planteó preguntas serias sobre la problemática del mal y el sufrimiento en el mundo, cuestionando cómo un Dios benevolente y omnipotente podría permitir tales males.

Respecto a la relación entre Dios y los seres humanos, Hume era escéptico de que pudiéramos conocer los propósitos o intenciones divinas, si es que existen. Sugería que, en lugar de basar nuestra moralidad y nuestro orden social en conceptos religiosos inciertos, deberíamos enfocarnos en la naturaleza humana, la experiencia y el razonamiento empírico.

Posición de David Hume frente al MAL: Hume desde un enfoque escéptico y empirista, negaba la existencia de principios morales universales, argumentando que nuestras nociones de bien y mal están basadas en sentimientos y convenciones sociales más que en verdades objetivas. Para Hume, el mal es aquello que provoca sentimientos negativos de desaprobación en nosotros y en nuestra comunidad. Hume rechazaba la idea de que la moralidad pudiera derivarse de la razón sola y sostenía que es nuestra empatía y capacidad para sentir placer y dolor lo que fundamenta nuestras evaluaciones morales. Así, el mal moral surge de acciones que dañan a los demás o perturban el orden social, mientras que el sufrimiento y el dolor son fenómenos naturales que provocan respuestas emocionales negativas.

En resumen: La filosofía de Hume representa un giro crítico hacia el escepticismo religioso, poniendo en duda la capacidad humana para conocer la existencia o la naturaleza de Dios y abogando por una base empírica y racional para el conocimiento y la ética.

 

IDEALISMO

 

 

GEORGE BERKELEY [1685-1753]

 

George Berkeley, un filósofo irlandés del siglo XVIII, es conocido por su teoría del idealismo subjetivo, que se resume en su famoso lema ser es ser percibido. Su idea central sobre la existencia de los objetos materiales se puede desarrollar en varios puntos clave:

Rechazo del materialismo: Berkeley rechazaba la noción de que la materia existe independientemente de la percepción. Para él, la idea de un objeto material existiendo sin ser percibido por una mente era incoherente. Argumentaba que todas nuestras experiencias de la realidad física son, de hecho, experiencias de percepciones sensoriales.

Percepción como existencia: Según Berkeley, un objeto material existe solo en la medida en que es percibido por una mente. Si un árbol cae en un bosque y no hay nadie cerca para oírlo, bajo la lógica de Berkeley, no tiene sentido afirmar que el árbol hizo un sonido o incluso que el árbol existe en ese momento.

Ideas y sensaciones: Berkeley afirmaba que lo que llamamos objetos materiales son en realidad conjuntos de ideas o sensaciones. Estas ideas o sensaciones son provocadas en nosotros por Dios, quien es el observador supremo y constante.

Crítica al realismo cándido: Berkeley criticaba lo que él consideraba la visión ingenua del realismo, que postula que los objetos materiales existen independientemente y tienen cualidades que percibimos directamente. En cambio, argumentaba que nuestras percepciones no son más que la experiencia de ideas y que no hay nada fuera de esas ideas.

Dios como garante de la coherencia: Para resolver el problema de la consistencia y coherencia del mundo (por ejemplo, por qué las cosas no desaparecen cuando no las estamos mirando), Berkeley recurre a Dios. Dios percibe todo constantemente, y es esta percepción divina la que mantiene la coherencia y la regularidad del mundo.

Practicidad sobre escepticismo: A pesar de sus ideas radicales, Berkeley no negaba la practicidad y la aparente solidez del mundo físico. En la vida cotidiana, seguimos interactuando con el mundo como si los objetos tuvieran existencia independiente, pero Berkeley sostiene que esto es una cuestión de conveniencia, no una verdad literal sobre la naturaleza de la realidad.

En resumen, la filosofía de Berkeley desafía nuestras nociones comunes sobre la materia y la existencia, proponiendo que la realidad es fundamentalmente mental y dependiente de la percepción. Su trabajo plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la realidad, la percepción y el papel de Dios en sostener la existencia del mundo.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE BERKELEY FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

La perspectiva de Berkeley sobre Dios se puede resumir en varios puntos clave:

Dios como la causa de las percepciones: En el marco del idealismo subjetivo de Berkeley, donde ser es ser percibido Dios juega un papel crucial. Berkeley argumentó que los objetos materiales solo existen en tanto son percibidos. Sin embargo, para mantener la continuidad y coherencia del mundo material cuando no es percibido por seres humanos, Berkeley postuló a Dios como un observador perpetuo. Dios es, por lo tanto, la causa de nuestras percepciones sensoriales constantes y coherentes.

Dios como garante de la realidad: En el sistema de Berkeley, Dios asegura la existencia continua y la regularidad del mundo físico. Aunque nosotros, como sujetos finitos, percibimos solo una parte del mundo en un momento dado, Dios percibe todo el universo en todo momento, garantizando así su existencia y orden.

Dios y la epistemología: Para Berkeley, Dios es también fundamental en el ámbito del conocimiento y la epistemología. Como ser supremo y fuente de todas las percepciones, Dios garantiza la veracidad de nuestras percepciones. Berkeley sostenía que podemos confiar en nuestros sentidos porque Dios, siendo bueno, no nos engañaría al darnos percepciones falsas o engañosas.

Dios como espíritu infinitamente perfecto: Berkeley veía a Dios no solo como la causa de nuestras percepciones, sino también como un espíritu infinitamente perfecto. Esta visión está en consonancia con la teología cristiana tradicional, que describe a Dios como omnisciente, omnipotente y omnibenevolente.

Relación Entre Dios y la moralidad: Berkeley también vinculaba la existencia de Dios con la moralidad. Argumentaba que la creencia en un Dios justo y moral es fundamental para el orden social y moral. La presencia de Dios como un observador constante y juez último de acciones sirve como un poderoso motivador moral para el comportamiento humano.

Crítica al materialismo y ateísmo: Berkeley utilizó su concepción de Dios para argumentar contra el materialismo y el ateísmo de su tiempo. Sostenía que su idealismo, con Dios como fuente central de toda percepción y existencia, ofrecía una visión más coherente y moralmente sólida del mundo que aquellas que negaban la existencia de Dios o que sostenían que la materia existe independientemente de la percepción.

La posición de George Berkeley sobre el MAL: Berkeley adoptó una perspectiva idealista, según la cual la realidad está compuesta únicamente por mentes y sus percepciones. Para Berkeley, el mal es una experiencia sensorial que Dios nos permite para probar nuestra virtud y mejorar nuestro espíritu. En este sentido, el mal tiene una función educativa y de desarrollo moral. Berkeley veía el mundo físico como una serie de ideas en la mente de Dios, y nuestras percepciones del bien y del mal son, en última instancia, comunicaciones divinas destinadas a guiar nuestro comportamiento hacia el bien. Por tanto, el mal no es una fuerza independiente, sino una parte necesaria del plan divino para el crecimiento espiritual de las almas.

En resumen: La concepción de Dios en la filosofía de Berkeley es intrínseca y vital. Dios no es solo el creador del mundo, sino su observador constante, el garante de su existencia y orden, y la base de la moralidad y el conocimiento. En este sentido, Dios es integral para el marco idealista de Berkeley, proporcionando la continuidad y coherencia necesarias para su entendimiento del mundo como una serie de percepciones.

 

IMMANUEL KANT [1724-1804]

 

Immanuel Kant, un filósofo alemán del siglo XVIII, es uno de los pensadores más influyentes en la historia de la filosofía. Kant es una figura central en la filosofía moderna y su pensamiento ha tenido un impacto profundo y duradero en múltiples áreas del conocimiento. Kant es más comúnmente asociado con el idealismo trascendental. Su filosofía representa una síntesis y superación de dos corrientes de pensamiento previas: el racionalismo y el empirismo.

Sus principales tesis filosóficas incluyen:

Crítica de la razón pura: En la obra dedicada a este tema, Kant aborda la problemática de cómo el conocimiento es posible. Distingue entre fenómenos (el mundo tal como lo experimentamos) y nóumeno (el mundo tal como es en sí mismo). Argumenta que nuestro conocimiento está limitado a los fenómenos; los nóumenos son inaccesibles para nosotros.[7]

Imperativo categórico: En el ámbito de la ética, Kant es conocido por su Imperativo Categórico, una regla universal que define la moralidad. Según Kant, una acción es moralmente buena sí y solo si se puede universalizar (es decir, si todos pudieran hacerlo sin contradicción) y si trata a las personas como fines en sí mismos, no como medios para lograr un fin.

Autonomía y libertad: Kant enfatizó la importancia de la autonomía y la libertad en la ética. Argumentó que para que una acción sea moral, debe ser realizada por un agente que actúa según leyes que él mismo se ha dado, es decir, actuar por deber y no por inclinaciones o deseos.

Racionalismo crítico: A través de su Crítica de la Razón Pura, Kant desarrolló una síntesis entre el empirismo (que sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia) y el racionalismo (que sostiene que el conocimiento se obtiene a través de la razón). Propuso que, aunque todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no todo proviene de ella.

Las categorías de entendimiento: Kant argumentó que el conocimiento es posible porque la mente tiene una serie de categorías que estructuran nuestras experiencias. Estas categorías incluyen causalidad, sustancia, unidad, pluralidad, y otras, que nos permiten entender y organizar las sensaciones que recibimos del mundo exterior.[8]

Estética trascendental: En su análisis de la estética, Kant exploró cómo percibimos la belleza y lo sublime. Propuso que la belleza es juzgada a través de un placer desinteresado y una apreciación universal, mientras que lo sublime se refiere a lo que es abrumadoramente grande o poderoso más allá de nuestra capacidad de comprensión total.

Idea de un progreso moral en la historia: Kant creía en la posibilidad de un progreso moral en la humanidad. Según su visión, a través del uso de la razón, la humanidad puede avanzar hacia una sociedad más justa y moralmente iluminada.

Kant revolucionó numerosos campos de la filosofía, incluyendo la epistemología, la metafísica, la ética, la estética y la filosofía de la historia. Su enfoque crítico buscó comprender los límites y capacidades de la razón humana, y sus ideas continúan siendo fundamentales en el discurso filosófico contemporáneo.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE KANT FRENTE A LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

Immanuel Kant abordó la cuestión de Dios principalmente desde una perspectiva crítica y ética, más que desde una perspectiva teológica tradicional. Su posición sobre Dios se puede resumir en varios puntos clave:

Dios como postulado de la razón práctica: En su obra Crítica de la Razón Práctica, Kant argumentó que aunque no podemos conocer a Dios a través de la razón pura (teórica), Dios es un postulado necesario de la razón práctica (ética). Según Kant, para que la moralidad tenga sentido pleno y para que la idea del bien supremo sea coherente, debemos postular la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la libertad.

Dios y el imperativo moral: Kant creía que la existencia de Dios da coherencia a nuestra experiencia moral. Aunque no podemos demostrar la existencia de Dios empíricamente, la creencia en Dios ayuda a asegurar que la justicia finalmente prevalecerá, es decir, que habrá una correspondencia entre virtud y felicidad. La postura de Kant respecto a Dios puede ser vista como una forma de deísmo moral. Aunque rechaza la posibilidad de conocimiento empírico o racional puro de Dios, mantiene que la creencia en Dios es moralmente significativa y necesaria para la ética.

Crítica a las pruebas tradicionales de la existencia de Dios: En su Crítica de la Razón Pura, Kant analizó y criticó las pruebas tradicionales de la existencia de Dios (ontológica, cosmológica y teleológica). Argumentó que estas pruebas son insuficientes para establecer la existencia de Dios de manera definitiva.[9]

Dios y el Límite del conocimiento humano: Kant sostuvo que Dios, junto con otras ideas metafísicas como el alma y el universo como un todo, son temas que van más allá del límite del conocimiento humano. Estas nociones pertenecen al ámbito de lo nouménico, que, aunque crucial para la razón práctica, es inaccesible para la razón teórica.

Religión dentro de los límites de la mera razón: Kant exploró la relación entre la razón y la fe, argumentando que la religión y la moralidad deben basarse en la razón y la autonomía moral, en lugar de en la autoridad externa o las revelaciones sobrenaturales.

La posición de Inmanuel Kant sobre el MAL: Kant ofreció una perspectiva deontológica[10] de la moralidad, donde el bien y el mal se determinan por la conformidad o violación de la ley moral universal, independientemente de las consecuencias. Para Kant, actuar moralmente significa actuar de acuerdo con un imperativo categórico que es universal y absoluto, guiado por la razón pura. El mal, en este marco, es el resultado de poner intereses personales o deseos por encima de los principios morales universales. Kant veía la libertad de la voluntad como fundamental para la moralidad; el mal surge cuando elegimos actuar en contra de los dictados de la razón práctica y, por lo tanto, en contra de la ley moral universal.

En resumen: La posición de Kant sobre Dios está fuertemente vinculada a su ética y su comprensión del papel de la razón en la vida humana. Ve a Dios como una idea moralmente necesaria, pero rechaza las pruebas tradicionales de la existencia de Dios y limita el papel de Dios en el ámbito del conocimiento teórico. Su enfoque fue innovador en el sentido de que buscó reconciliar la fe con la autonomía de la razón.

 

GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL [1770-1831]

 

Georg Wilhelm Friedrich Hegel, un filósofo alemán del siglo XIX, es conocido por su compleja y amplia filosofía que abarca una variedad de temas. Algunas de sus tesis filosóficas principales incluyen:

Dialéctica: Hegel desarrolló un método filosófico conocido como dialéctica, que es un proceso de desarrollo lógico en el que una tesis (una idea o afirmación) genera su opuesta (antítesis), y la resolución de su conflicto se encuentra en una síntesis, que a su vez se convierte en una nueva tesis. Este proceso es continuo y se aplica tanto a la historia humana como al desarrollo del pensamiento.

El espíritu absoluto: Hegel concibió la historia y la realidad como la manifestación de un Espíritu Absoluto (Geist) que se desenvuelve y se autorrealiza a lo largo del tiempo. Este Espíritu no es una entidad divina en el sentido tradicional, sino más bien una fuerza o proceso que impulsa el desarrollo de la conciencia, la cultura y la historia.[11]

Historia como progreso: Para Hegel, la historia es un proceso de desarrollo en el que el Espíritu Absoluto se va conociendo y expresando a sí mismo. Ve la historia como un progreso hacia una mayor libertad y autoconocimiento, culminando en el estado moderno y la filosofía hegeliana.[12]

Fenomenología del espíritu: En su obra Fenomenología del Espíritu, Hegel describe el proceso por el cual la conciencia pasa por varias etapas (conciencia, autoconciencia, razón, espíritu, religión, saber absoluto) en su camino hacia el conocimiento total. Este viaje es tanto individual como colectivo (histórico). Es un análisis profundo del desarrollo de la conciencia hacia el saber absoluto, entendido como el conocimiento pleno de sí misma y de la realidad. Este proceso se despliega tanto a nivel individual como colectivo (histórico) a través de varias etapas clave:

1.   Conciencia: Esta etapa inicial implica la relación más básica de la conciencia con el mundo externo, donde distingue entre el yo y el objeto. La conciencia experimenta y aprende del mundo a través de la percepción y el entendimiento, pero aún no comprende completamente su relación con los objetos que percibe.

2.   Auto-consciencia: La conciencia se vuelve hacia sí misma y comienza a reconocerse como un sujeto distinto. Se desarrolla a través del deseo y el reconocimiento mutuo en la lucha por el reconocimiento, llevando al desarrollo de la autoconsciencia individual y la emergencia de la libertad personal.

3.   Razón: La razón marca el inicio del entendimiento de la conciencia de sí misma como una parte del mundo y de la realidad universal. La razón busca comprender las leyes y principios universales que gobiernan el mundo y la sociedad, moviéndose hacia una comprensión más abstracta y conceptual de la realidad.

4.   Espíritu: Representa la conciencia de la comunidad y la cultura, donde la conciencia individual se reconoce como parte de un todo social y ético. El espíritu se manifiesta en las costumbres, leyes, y en la moral y ética colectivas, reflejando la interacción y el desarrollo social.

5.   Religión: En esta etapa, la conciencia se enfrenta con lo absoluto a través de la figura de lo divino, representando la búsqueda de la conciencia por trascender lo finito y alcanzar una comprensión de lo infinito. La religión simboliza el esfuerzo por comprender la esencia última de la realidad.

6.   Saber absoluto: La etapa final donde la conciencia llega a un entendimiento pleno de sí misma y de su lugar en el proceso dialéctico del desarrollo del espíritu. El saber absoluto implica la reconciliación de la conciencia con su objeto, donde el sujeto y el objeto, lo finito y lo infinito, se unifican en una comprensión total de la realidad.

Cada etapa representa un momento en el proceso dialéctico de desarrollo, donde la negación y superación de contradicciones llevan a un nivel más alto de comprensión y libertad. Este viaje no solo refleja el desarrollo individual de la conciencia, sino también el proceso histórico a través del cual la humanidad llega a entenderse a sí misma y al mundo.

Idealismo absoluto: Hegel es un exponente del idealismo absoluto, que sostiene que la realidad es esencialmente racional y que la mente y sus estructuras son fundamentales para entender el mundo. A diferencia de Kant, que separaba el fenómeno de la cosa en sí, Hegel veía la realidad como la manifestación del Espíritu Absoluto. Para Hegel, este Espíritu no es algo estático, sino que se encuentra en un proceso constante de desarrollo y autodescubrimiento a través de la dialéctica, que es el movimiento de tesis, antítesis y síntesis.

Tesis sobre el Estado y la Ética: Hegel tenía una visión particular del estado y la sociedad. Consideraba al estado como la realización del Espíritu ético y argumentaba que la ética individual debe estar integrada en la estructura ética del estado. Su filosofía política enfatiza la importancia de las instituciones sociales y políticas en la realización de la libertad individual.

Religión y filosofía: Hegel veía la religión y la filosofía como medios a través de los cuales el Espíritu Absoluto se manifiesta y se comprende a sí mismo. Sin embargo, consideraba a la filosofía como superior a la religión, ya que la filosofía proporciona un entendimiento conceptual y racional, mientras que la religión se basa en imágenes y representaciones simbólicas.

Estética: Hegel también desarrolló una teoría de la estética, donde examina el arte como una forma de expresión y realización del Espíritu Absoluto. Según él, el arte, especialmente en su forma clásica, revela verdades espirituales y filosóficas.

En resumen: La filosofía de Hegel es conocida por su amplitud y profundidad, así como por su influencia en múltiples áreas del pensamiento, incluyendo la filosofía, la historia, la política, la religión y el arte. Su enfoque dialéctico y su visión del desarrollo histórico y cultural han dejado una huella indeleble en la filosofía occidental.

 

CUÁL ES LA POSICIÓN DE HEGEL ACERCA DE LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU RELACIÓN CON LOS SERES HUMANOS?

 

Georg Wilhelm Friedrich Hegel tenía una perspectiva única sobre Dios y su relación con el hombre, que se integraba profundamente en su complejo sistema filosófico. Su posición se puede resumir en varios puntos clave:

Dios como espíritu absoluto: Hegel entendía a Dios como el Espíritu Absoluto, que no es una entidad personal en el sentido tradicional, sino más bien la totalidad del proceso dialéctico del universo. Este Espíritu se manifiesta a sí mismo en la naturaleza, en la historia humana y, finalmente, en el autoconocimiento a través de la filosofía.

Autodesarrollo de Dios en la historia: Para Hegel, Dios no es un ser estático, sino que se desarrolla históricamente. La historia del mundo es vista como el proceso mediante el cual Dios llega a conocerse y manifestarse a sí mismo. Este proceso culmina en el autoconocimiento humano, donde el Espíritu llega a una comprensión plena de su propia naturaleza.

Religión y revelación: Hegel veía la religión como un medio importante para que la humanidad comprendiera a Dios. Sin embargo, consideraba que la religión, particularmente en sus formas simbólicas y mitológicas, era una forma menos desarrollada de conocimiento en comparación con la filosofía. La filosofía, según Hegel, ofrece una comprensión más clara y racional de Dios.

Dios y la libertad humana: La relación entre Dios y la humanidad en el pensamiento de Hegel está íntimamente ligada a la idea de la libertad. Para Hegel, el desarrollo histórico y cultural de la humanidad es un proceso de realización de la libertad, que a su vez refleja el desarrollo del Espíritu Absoluto.

Teología dialéctica: En el sistema de Hegel, la dialéctica es fundamental. Dios se comprende mejor a través de un proceso dialéctico de tesis, antítesis y síntesis. Esta metodología se aplica tanto al desarrollo del concepto de Dios como a la relación entre Dios y la humanidad.

Este proceso dialéctico es la manera en que el Espíritu Absoluto se manifiesta y se realiza a sí mismo en el mundo, pasando por distintas etapas de conciencia y autoconciencia, desde formas más simples hasta llegar a la total comprensión de sí mismo. La realidad, por lo tanto, es vista como un proceso dinámico y racional que se despliega históricamente, en el cual el Espíritu Absoluto se expresa y llega a conocerse a sí mismo a través de la naturaleza, la sociedad, el arte, la religión y, finalmente, la filosofía.

Humanidad como expresión de lo divino: Hegel sostenía que la humanidad y su historia cultural y espiritual son expresiones del desarrollo del Espíritu Absoluto. En este sentido, la relación entre Dios y el hombre es una de autoexpresión y autoconocimiento.

Cristianismo e interpretación hegeliana: Hegel tenía un interés particular en el cristianismo, que veía como la religión que mejor expresaba sus ideas filosóficas. Interpretó la figura de Cristo como la unión del humano y lo divino, simbolizando la realización del Espíritu Absoluto.

La posición de Hegel frente al MAL: Hegel vio el mal dentro de un proceso dialéctico más amplio, en el que el conflicto y la negación son necesarios para el desarrollo histórico y la realización de la libertad y la moralidad. Para Hegel, el mal no es simplemente la ausencia de bien, sino un momento necesario en la lucha hacia una síntesis superior de la moralidad y la libertad. El mal, en la filosofía de Hegel, juega un papel crítico en el avance del espíritu hacia una comprensión más completa de sí mismo y su libertad. Hegel interpreta la historia humana como un proceso en el que el bien y el mal están entrelazados en la realización progresiva de la libertad y la autoconciencia ética.

En resumen, la concepción de Dios de Hegel es intrincadamente filosófica, centrada en la idea de Dios como el Espíritu Absoluto que se manifiesta y se conoce a sí mismo a través del desarrollo histórico y cultural, especialmente a través de la humanidad. Su enfoque es menos teológico en el sentido tradicional y más orientado a entender a Dios como el principio subyacente y final de toda la realidad.

En este sentido, decir que Hegel veía la realidad como la manifestación del Espíritu Absoluto significa que toda la realidad es una expresión del desarrollo del Espíritu en su camino hacia la libertad y el autoconocimiento completo. Las instituciones humanas, las obras de arte, los sistemas religiosos y filosóficos son entendidos como manifestaciones de este proceso dialéctico en el que el Espíritu se comprende a sí mismo. La historia, para Hegel, es el escenario en el que este drama se despliega, mostrando cómo la humanidad y su cultura evolucionan hacia una mayor libertad y racionalidad, reflejando el avance del Espíritu hacia su realización plena.

 

 

COMPARACIÓN ENTRE LA FILOSOFÍA DE KANT Y LA DE HEGEL

 

El idealismo trascendental de Immanuel Kant y el idealismo absoluto de Georg Wilhelm Friedrich Hegel son dos corrientes filosóficas que, aunque comparten ciertas similitudes en cuanto a su enfoque en la mente y sus capacidades, difieren significativamente en varios aspectos fundamentales:

 

NATURALEZA DE LA REALIDAD Y EL CONOCIMIENTO

 

Kant: El idealismo trascendental de Kant sostiene que nuestra experiencia del mundo está mediada por estructuras mentales a priori, como el espacio, el tiempo y las categorías del entendimiento.[13] Aunque Kant afirma que hay un mundo externo (las cosas en sí mismas), argumenta que no podemos conocerlo tal como es en sí mismo; solo podemos conocer las cosas tal como aparecen para nosotros.

Hegel: Por otro lado, el idealismo absoluto de Hegel ve la realidad como un proceso dialéctico en el cual la mente (o espíritu) llega a reconocerse a sí misma como la realidad subyacente de todo lo que existe. En la visión de Hegel, la realidad y el pensamiento no están separados; el desarrollo histórico y cultural es visto como un proceso en el que el espíritu (o idea) se despliega y se conoce a sí mismo.

 

MÉTODO Y DIALÉCTICA

 

Kant: Kant utiliza un método trascendental, preguntando qué condiciones deben darse para que la experiencia y el conocimiento sean posibles. Su enfoque es analítico y se enfoca en las condiciones de posibilidad de la experiencia y el conocimiento.

Hegel: Hegel, por su parte, utiliza la dialéctica, un método en el que las contradicciones se ven no como problemas, sino como motores del desarrollo y la comprensión. Para Hegel, la realidad y el pensamiento se desarrollan a través de un proceso de tesis, antítesis y síntesis.

 

EL PAPEL DEL INDIVIDUO Y LA HISTORIA

 

Kant: Se centra más en el individuo y en las estructuras universales de la mente humana. Su enfoque está en cómo el individuo conoce el mundo.

Hegel: Hegel, en cambio, pone un énfasis mucho mayor en la historia y el desarrollo cultural y filosófico de la humanidad. Para él, la realidad se comprende mejor a través de su desarrollo histórico y el despliegue del Espíritu Absoluto.

 

EL ABSOLUTO

 

Kant: En la filosofía de Kant, lo absoluto (si es que se puede hablar de ello en su sistema) está más allá del alcance del conocimiento humano. Las cosas en sí mismas, que son parte de él son inaccesibles para nosotros.

Hegel: Para Hegel, el Absoluto es un proceso dialéctico que se realiza en la historia y en el desarrollo del pensamiento humano. El Absoluto no es algo fijo o estático, sino algo que se desarrolla y se conoce a sí mismo a través del tiempo.

 

OBJETIVO DE LA FILOSOFÍA

 

Kant: Kant busca establecer los límites del conocimiento y comprender las condiciones bajo las cuales este conocimiento es posible.

Hegel: Hegel busca entender cómo el espíritu se manifiesta y se conoce a sí mismo en el mundo, a través de la historia y la cultura.

En resumen, mientras que el idealismo de Kant es crítico y se enfoca en las condiciones bajo las cuales conocemos el mundo, el idealismo de Hegel es más ambicioso, buscando explicar cómo la realidad misma se despliega y se conoce a través de un proceso dialéctico histórico y cultural.

 

 

REALISMO

 

 

El realismo es una corriente filosófica centrada en la afirmación de que existe una realidad objetiva independiente de nuestras percepciones, pensamientos o lenguaje. Aunque el realismo se manifiesta en varias formas a lo largo de diferentes campos de estudio —incluyendo la metafísica, la epistemología, la ética, la ciencia, y la estética—, sus variantes comparten la creencia fundamental en la existencia de un mundo externo que no depende de la conciencia humana para existir.

Los principales exponentes del realismo fueron:

Aristóteles (384-322 a.C.): Uno de los primeros y más influyentes realistas, Aristóteles argumentó que las sustancias y formas existen independientemente de nuestra percepción de ellas. Su realismo se extendió a la ética y la ciencia, donde sostuvo que existen verdades objetivas sobre el bien y la naturaleza. Aunque anterior a la distinción moderna entre empirismo y realismo, sus obras representan una base temprana del realismo, argumentando que el conocimiento se deriva de la experiencia sensorial y que las formas o esencias son aspectos reales de las cosas en sí mismas.

Tomás de Aquino (1225-1274): Integrando el aristotelismo con la teología cristiana, Tomás de Aquino defendió un realismo metafísico según el cual Dios creó un orden natural que los seres humanos pueden conocer a través de la razón y la revelación.

John Locke: Aunque Locke es más conocido por su contribución al empirismo, también defendió una forma de realismo denominada realismo moderado, especialmente en relación con su teoría de las ideas primarias y secundarias. Argumentó que las cualidades primarias (como la forma y la movilidad) existen en los objetos mismos, mientras que las cualidades secundarias (como el color y el sabor) dependen de nuestra percepción.

George Berkeley y David Hume, a pesar de ser críticos del realismo en ciertos aspectos, sus desafíos al realismo contribuyeron a la evolución del debate filosófico sobre la naturaleza de la realidad y el conocimiento.

El realismo ha sido y continúa siendo una corriente influyente en la filosofía, proporcionando una base para el debate en áreas tan diversas como la metafísica, la epistemología, la ciencia, y la ética.

 

DIFERENCIAS ENTRE EL EMPIRISMO Y EL REALISMO

 

El empirismo y el realismo son dos corrientes filosóficas importantes que se diferencian principalmente en su enfoque sobre la fuente y la naturaleza del conocimiento, así como en su comprensión de la realidad.

El empirismo es una corriente filosófica que sostiene que el conocimiento proviene principalmente de la experiencia sensorial. Según esta visión, todas las ideas y conceptos son el resultado de la percepción, y el conocimiento verdadero solo puede ser adquirido a través de la observación empírica y la experimentación.

El realismo, en su sentido más amplio, es una corriente que sostiene que el mundo existe independientemente de nuestra percepción o conocimiento de él. Los realistas, a diferencia de los idealistas, afirman que hay una realidad objetiva, y que es posible tener conocimiento verdadero sobre esta realidad. Hay diferentes variantes del realismo, incluyendo el realismo científico, que enfatiza la capacidad de la ciencia para describir el mundo tal como realmente es.

La principal diferencia entre el empirismo y el realismo radica en su enfoque sobre la fuente del conocimiento y la existencia de la realidad: El empirismo enfatiza la experiencia sensorial como la fuente primordial de todo conocimiento, negando o limitando el papel de las ideas innatas y a menudo enfocándose en cómo conocemos más que en qué existe.

El realismo, por otro lado, se enfoca en la existencia de una realidad objetiva que es independiente de nuestras percepciones o conocimiento de ella, y sostiene que podemos tener conocimiento verdadero sobre esta realidad.

Ambas corrientes han influido profundamente en el desarrollo de la filosofía, la ciencia y el pensamiento humano en general, ofreciendo diferentes perspectivas sobre la relación entre el conocimiento, la percepción y la realidad.

 

 

ANEXO

 

 

LOS ARGUMENTOS FILOSÓFICO-TEOLÓGICOS PARA PROBAR LA EXISTENCIA DE DIOS

 

Las pruebas de la existencia de Dios han sido un tema central en la filosofía de la religión. A lo largo de la historia, filósofos y teólogos han propuesto varios argumentos para intentar demostrar la existencia de Dios. Entre los más destacados se encuentran el argumento ontológico, cosmológico y teleológico. A continuación, se desarrollan estos tres argumentos principales, seguidos de otros argumentos adicionales.

 

ARGUMENTO ONTOLÓGICO

 

El argumento ontológico es un tipo de razonamiento que intenta demostrar la existencia de Dios a partir de la propia definición o concepto de Dios. La versión más antigua y conocida de este argumento fue propuesta por San Anselmo de Canterbury en el siglo XI, aunque otros filósofos, como René Descartes, también han ofrecido sus propias versiones.

La idea central del argumento ontológico es más o menos la siguiente:

Definición de Dios: Primero, se define a Dios como el ser más grande que se puede concebir, es decir, un ser que posee todas las perfecciones posibles, incluyendo el poder, el conocimiento, la bondad, y crucialmente, la existencia.

Existencia como perfección: Luego, se argumenta que la existencia es una perfección. Esto significa que para ser verdaderamente el ser más grande que se puede concebir, Dios debe existir. Si Dios solo existiera en nuestra mente (como una idea), pero no en la realidad, entonces podríamos concebir un ser aún mayor que ese Dios imaginario: uno que sí exista realmente. Esto contradiría nuestra definición inicial de Dios como el ser más grande posible.

Conclusión: Por lo tanto, si podemos concebir a Dios como el ser más grande posible, y si ese ser más grande debe incluir la existencia como parte de su perfección, entonces Dios debe existir en la realidad, no solo en la mente.

El argumento ontológico es único porque intenta probar la existencia de Dios usando solo la lógica y la definición de Dios, sin apelar a la evidencia empírica del mundo físico. Ha sido objeto de mucha discusión y ataque a lo largo de los siglos. Uno de los críticos más famosos, Immanuel Kant, argumentó que la existencia no es una perfección o una propiedad que algo pueda tener o no tener; más bien, la existencia indica que algo es real. Según Kant, no puedes simplemente definir algo para que exista; necesitas evidencia real de su existencia.

En resumen, el argumento ontológico busca demostrar que, basándonos únicamente en nuestra comprensión de lo que significa ser Dios (el ser más grande concebible), podemos concluir lógicamente que Dios debe existir.

 

ARGUMENTO COSMOLÓGICO

 

 

El argumento cosmológico se enfoca en la existencia del universo para argumentar la existencia de Dios. Su forma básica es:

·       Todo lo que comienza a existir tiene una causa.

·       El universo comenzó a existir.

·       Por lo tanto, el universo tiene una causa.

Esta causa primera se identifica con Dios. Este argumento ha sido presentado en varias formas, incluyendo la versión de la Primera Causa de Tomás de Aquino y el argumento Kalam, popularizado por William Lane Craig. Este último se enfoca en la imposibilidad de un infinito actual en series causales.[14]

Este razonamiento busca establecer la necesidad de una causa primera para el universo, que muchos identifican con Dios. Argumenta en contra de la posibilidad de un infinito regresivo de causas, sugiriendo que debe haber una causa primera incausada, que es Dios.

 

ARGUMENTO TELEOLÓGICO

 

El argumento teleológico o argumento del diseño se basa en la percepción de orden, propósito y diseño en el universo:

·       El universo exhibe un orden complejo y un diseño aparente.

·       La mejor explicación para este diseño es la existencia de un diseñador inteligente.

·       Por lo tanto, este diseñador es Dios.

Este argumento ha sido asociado con William Paley y su analogía del relojero,[15] aunque sus raíces se remontan a Sócrates y Platón. El argumento ha enfrentado desafíos, especialmente con la teoría de la evolución de Darwin, que proporciona una explicación naturalista para la complejidad y el diseño aparente en los seres vivos.

 

OTROS ARGUMENTOS

 

Además de los argumentos mencionados, existen varios otros:

 

Argumento moral

Se argumenta que la existencia de leyes morales objetivas sugiere la existencia de un legislador moral trascendente y de un juez que premie el bien y castigue el mal.

Argumento de la experiencia religiosa

Sugiere que las experiencias religiosas personales y directas de los individuos, como la experiencia mística, son evidencia de la existencia de Dios.

Argumento de la razón

Argumenta que la capacidad de la mente humana para razonar y entender el universo sugiere la existencia de un ordenador divino que creó la mente con propósito.

Argumento de la contingencia

Propuesto por Leibniz, argumenta que todo lo existente en el universo es contingente (no necesario), por lo que debe haber una razón suficiente para la existencia del universo, la cual es Dios.

 

Cada uno de estos argumentos ha generado amplios debates, respuestas y críticas dentro de la filosofía y la teología. La validez y persuasión de estos argumentos varían según las perspectivas individuales, y su estudio sigue siendo un campo activo y fascinante tanto en la filosofía de la religión como en la teología apologética.

 



[1] Con la ayuda del ChatGPT-4.

 

[2]  Ver el anexo: Los argumentos filosófico-teológicos para probar la existencia de Dios, para una ampliación de este tema.

 

[3] El panenteísmo es una creencia o doctrina filosófica que sostiene que Dios está en todo el universo y lo trasciende al mismo tiempo, implicando que, aunque el universo está contenido en Dios, Dios es más grande y va más allá del universo mismo. La clasificación de panenteísta de Spinoza, hecha por algunos, se deriva de su afirmación de que Dios tiene infinita perfecciones de la que solo conocemos dos, la extensión y el pensamiento, por lo tanto, Dios es más que la naturaleza. No obstante su concepción de Dios encaja más con el panteísmo que con el panenteísmo.

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[4] Para una mayor información sobre la filosofía de Baruch Spinoza, favor solicitar al autor su trabajo titulado El Dios de Baruch Spinoza – Versión ampliada, solicitándolo al E. Mail albertomerlano2009@gmail.com

 

[5] Imagina que el universo está lleno de pequeñas burbujas invisibles llamadas mónadas. Cada mónada es como una pequeña ventana única a través de la cual puedes ver todo el universo desde su propio punto de vista especial. Aunque estas burbujas no pueden interactuar directamente entre sí, todas siguen un plan perfecto que las hace sincronizarse de manera asombrosa, como si bailaran juntas siguiendo la música de un compositor invisible, que sería Dios. Así que, según Leibniz, cada cosa en el universo, desde una roca hasta una persona, es como una de estas burbujas especiales, completa y única, pero todas juntas forman el gran rompecabezas que es el universo.[Explicación suministrada por el ChatGPT-4].

 

[6] Ver ANEXO.

 

[7] El concepto de nóumeno para Kant son las cosas tal como son en sí mismas, independientemente de cómo las percibimos a través de nuestros sentidos. Según Kant, los nóumenos son la realidad subyacente que nunca podemos conocer directamente porque nuestra experiencia está siempre mediada por nuestras capacidades sensoriales y nuestro entendimiento.

 

[8] Las categorías del entendimiento de Kant son conceptos puros que estructuran nuestra experiencia del mundo. Estas categorías son esenciales para que podamos comprender y dar sentido a lo que percibimos. Entre ellas se encuentran:

·        Causalidad: La relación entre causa y efecto, que nos permite entender cómo los eventos se siguen y afectan entre sí.

·        Sustancia: La idea de que las cosas existen de manera constante en el tiempo, como entidades subyacentes que soportan los cambios.

·        Unidad: La categoría que nos permite ver múltiples percepciones como partes de un solo objeto o fenómeno.

·        Pluralidad: La capacidad de distinguir entre diferentes objetos o fenómenos, viéndolos como múltiples y distintos.

·        Totalidad, Realidad, Negación, Limitación, Cantidad, Calidad, Relación y Modalidad son otras categorías que, según Kant, trabajan conjuntamente para formar nuestra experiencia estructurada y coherente del mundo.

 

[9] Ver el ANEXO  sobre los Argumentos filosófico-teológicos para probar la existencia de Dios.

 

[10] La deontología es una rama de la ética  que estudia lo que se debe hacer, basándose en principios y normas morales. En contraste con las teorías éticas que juzgan la moralidad de una acción por sus resultados o consecuencias, la ética deontológica sostiene que ciertas acciones son intrínsecamente buenas o malas, independientemente de sus efectos. Es decir, hay ciertos principios y deberes que deben ser seguidos porque son moralmente correctos, no simplemente porque conduzcan a buenos resultados. Uno de los exponentes más conocidos de la ética deontológica es Immanuel Kant. La deontología enfatiza la importancia de adherirse a las obligaciones éticas y los principios morales, como la honestidad, la justicia y el respeto por los derechos humanos, independientemente de las posibles consecuencias de seguir estos principios.

 

[11] Para Hegel, el Espíritu Absoluto es la culminación del proceso dialéctico de desarrollo y autoconciencia del espíritu a través de la historia. Es la realidad última y la esencia de todo ser, donde se reconcilian todas las contradicciones y dualidades de la existencia. El Espíritu Absoluto se manifiesta en el arte, la religión y la filosofía, siendo en esta última donde alcanza su máxima expresión, al reflexionar sobre sí mismo y comprenderse plenamente. Representa la totalidad de la realidad, comprendiendo y subsumiendo en sí mismo tanto lo material como lo espiritual, lo individual y lo universal. En este sentido, el Espíritu Absoluto es la síntesis final que trasciende y abarca todo, proporcionando un marco coherente que explica el desarrollo y la estructura del universo, la sociedad y la conciencia individual.

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[12] La idea de que Hegel creía que el progreso y la filosofía alcanzaban su culminación con sus propias tesis es un tema de debate entre los estudiosos de su obra. Algunos interpretan a Hegel como si hubiera sostenido que su sistema filosófico representaba el punto final del desarrollo dialéctico del espíritu, una especie de fin de la historia en términos filosóficos, donde su propio pensamiento marcaba la realización plena de la autoconciencia y libertad humanas. Sin embargo, esta interpretación ha sido cuestionada y matizada por otros estudiosos, quienes argumentan que Hegel enfatizó la importancia del proceso dialéctico, un movimiento constante de tesis, antítesis y síntesis, como motor del desarrollo histórico y del conocimiento. En este sentido, aunque su filosofía buscaba capturar la totalidad del desarrollo del Espíritu Absoluto hasta su época, no necesariamente implicaba que no hubiera más desarrollo o que su sistema fuera la última palabra en filosofía.

 

[13] Ver nota de pie de página No. 8.

 

[14] La palabra kalam se refiere a la teología islámica especulativa. El argumento Kalam es un argumento filosófico diseñado para demostrar la existencia de Dios a través de la lógica basada en el comienzo del universo. Tiene sus raíces en la filosofía islámica medieval, siendo desarrollado y refinado por filósofos musulmanes como al-Ghazali. William Lane Craig es un filósofo y teólogo cristiano contemporáneo que ha popularizado y defendido el argumento Kalam en el contexto de la apologética cristiana moderna. Craig ha añadido a este argumento discusiones detalladas sobre la cosmología moderna y la filosofía de la ciencia para apoyar la segunda premisa, especialmente a través de evidencias que sugieren que el universo tiene un comienzo temporal (como la teoría del Big Bang). Su trabajo ha contribuido a revivir el interés en el argumento Kalam y lo ha hecho relevante en los debates filosóficos y teológicos contemporáneos sobre la existencia de Dios.

 

[15] La analogía del relojero es un argumento presentado por William Paley en 1802 en su obra Teología Natural. Paley utiliza la analogía de un reloj y un relojero para argumentar a favor del diseño inteligente y, por extensión, de la existencia de Dios. La analogía se puede resumir de la siguiente manera: Si caminas por un campo y encuentras un reloj en el suelo, al observar el reloj, notas que sus partes están cuidadosamente diseñadas y ensambladas de manera que cumplen una función específica, lo cual permite medir el tiempo. La complejidad y funcionalidad del reloj te llevan naturalmente a concluir que no apareció allí por casualidad, sino que fue diseñado y creado por un relojero inteligente. Paley argumenta que, de manera similar, al observar la naturaleza y la complejidad de los seres vivos, con sus partes intrincadamente diseñadas y ensambladas para cumplir funciones específicas, deberíamos llegar a la conclusión de que estos también tienen un diseñador inteligente, es decir, Dios. La analogía del relojero ha sido influyente en los debates sobre el diseño inteligente y la existencia de Dios, aunque también ha sido objeto de críticas, especialmente desde el desarrollo de la teoría de la evolución por selección natural propuesta por Charles Darwin, que ofrece una explicación naturalista para la complejidad y la adaptación de los seres vivos sin recurrir a un diseñador inteligente.

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