BREVE HISTORIA DE MI VIDA ESPIRITUAL
BREVE HISTORIA DE MI VIDA ESPIRITUAL
ALBERTO J. MERLANO A.
2021
Desde que me acuerdo, mi vida ha estado asociada a la pregunta ¿Quién soy YO? y las que de ella se derivan: ¿Qué hago aquí? ¿Que viene a aprender? ¿Qué vine a enseñar? ¿Existe una vida después de esta? Si es así, ¿cómo es?
Se puede decir, desde el punto de vista práctico, que nací con crisis de identidad. Mi periplo existencial ha sido en lo ontológico, un intento de buscar respuesta a ese interrogante y en lo vivencial entender las relaciones de pareja, en particular lo que significa AMAR a otro ser humano. Como enseñanza colateral ha estado la administración del dinero, tema que se me ha dificultado en esta encarnación.
MAESTROS ESPIRITUALES
He tenido muchos maestros espirituales; concentrémonos en los más importantes, comenzando por el Presbítero Rafael Farías de mi fe inicial, la católica, que estudié en profundidad y de la que fui fanático practicante.
Siguieron después, inducido por el padre de mi primera esposa, Gonzalo Rojas, Yogui Ramacharaka, quien me introdujo a la filosofía hindú y en particular al Gnana Yoga y Joseph Benner con su librito La Vida Impersonal que me permitió vislumbrar, por vez primera, a edad temprana, la posibilidad de mi unidad con DIOS.
Luego emergió SETH presentado por Jane Roberts, quien organizó toda mi anterior filosofía en el marco de la dualidad en la conSciencia y la unidad en la esencia.
Posteriormente Ken Wilber, cuya visión MONISTA no dual, sirvió de preámbulo a experiencias de validación subjetiva de sus planteamientos, y de quién continúo aprendiendo. Siguió Michael Newton, cuyas investigaciones de la vida entre vidas a través de técnicas de hipnosis regresiva, me confirmó mucho de lo que sobre la vida después de la muerte, han escrito espiritistas de todos los tiempos.
Posteriormente el maestro colombiano Gerardo Schmedling, fallecido en el 2004, cuyas enseñanzas integran y trascienden en forma didáctica, gran parte de las escuelas por las que he transitado.
Igualmente leo y aprendo de las experiencias de muchas personas DESPIERTAS, de diversas procedencias y ocupaciones que enriquecen mis conocimientos e iluminan mi propia experiencia; entre ellos, en los últimos años, Eckhart Tolle, Neale Donald Walsch, Rupert Spira y Steve Taylor, cuya obra EL Salto, me ayudó a validar que los muchos caminos que transitamos los humanos en búsqueda de DIOS, convergen en el mismo punto.
Soy discípulo de todos y al mismo tiempo de ninguno, pues mi visión actual recoge lo aprendido de cada uno de ellos en una formulación coherente para mí, que integra sus enseñanzas, sin que ellas reflejen exactamente el pensamiento de ninguno. A ellos mis agradecimientos imperecederos por haber contribuido a estructurar mi visión de DIOS y ayudarme a realizar la tarea que, CREO, vine a emprender en esta vida: saber que DIOS es TODO lo que ES y que Él y YO somos UNO en esencia, aunque distintos en consciencia, envueltos en un eterno proceso creativo encaminado a manifestar las posibilidades del propio SER en todas las formas concebibles, en este y en muchos otros mundos, haciéndonos UNO con ÉL en conciencia, al final de nuestro ciclo evolutivo.
LA PRÁCTICA
En mi adolescencia creí tener vocación para la vida religiosa. Era Presidente de la Acción Católica, manejaba en la Emisora Atlántico de Barranquilla un programa sobre dudas sobre la fe católica y fui miembro del Comité Consultivo del Obispo de Barranquilla.
Tal vez el máximo logro de esa época turbulenta fue mantener la castidad.
Estuve un año en el Seminario Diocesano de Barranquilla. Me di cuenta rápidamente de que ese no era mi camino. Me impactó mucho el tema de la homosexualidad de sacerdotes muy cercanos a mí, y las restricciones para pensar fuera del marco doctrinal de la iglesia católica.
Salí del Seminario, católico practicante, pero sin el “fanatismo” de la adolescencia.
Mi ruptura con el catolicismo se dio durante mi primer matrimonio originada por el tema de las pastillas anti-conceptivas, y en particular por la encíclica Humane Vitae de Pablo VI. Una fe, tan estructurada como era la mía, se resquebrajo en forma irremediable cuando puse en duda la infabilidad pontificia en asuntos de dogma y moral.
Quedé en blanco, con un vacío muy grande. Intenté regresar al seno de la Iglesia Católica, pero no fue posible, mi fe en su dogma y su moral, no pudo rehacerse.
Fue entonces cuando llegó a mí la espiritualidad oriental, mediada por mi primer suegro Gonzalo Rojas. En ella me he mantenido estudiándola con la misma pasión que una vez lo hice con el cristianismo católico.
Mi vida interior no ha sido sólo intelectual, en cada etapa he realizado las prácticas transformadoras recomendadas por la tradición espiritual o religiosa a la que estaba vinculado en ese momento, orientadas a usar en mi vida cotidiana, el conocimiento adquirido.
Todo lo anterior habría sido para mí sólo teoría interesante, enormemente atractiva para una persona como yo, dada a pensar por pensar, si no hubiese tenido experiencias vivenciales de la misma, para las que confieso, creo no haber hecho mérito, por lo menos en esta vida, pues se dieron sin necesidad de agotadoras disciplinas, salvo que la curiosidad y la intensidad en la búsqueda de respuestas intelectualmente satisfactorias, se considerase substituto del rigor de los ascetas, cosa que comienzo a creer.
La práctica de la meditación contemplativa, realizada en forma no regular ni dirigida, me proporcionó la experiencia del VACÍO y contribuyó a autodefinirme y sentirme como un centro de consciencia del UNIVERSO, que senti-pensaba, pero que no era ni mi cuerpo, ni mis senti – pensamientos. Comencé así a desarrollar la llamada consciencia YOICA, que me permitió comenzar a tomar distancia de mí mismo y a observar sin evaluar, lo que sucedía dentro y fuera de mí. Una tarea que no tiene fin, y en la que todavía estoy: percibir y percibirme desde el ALMA.
En 1992, viajando a Estados Unido a ver a mis hijos, leyendo uno de los primeros libros de Ken Wilber, La conciencia sin frontera, tuve una primera experiencia de conciencia cósmica o de UNIDAD, que cambió en forma radical mi forma de percibir el mundo y mi papel en él. No la busqué, simplemente vino… y se fue cuando quiso. A partir de allí volvió aparecer con duración e intensidad diversas a lo largo de los siguientes 8 años de mi vida, pero motivó una búsqueda intensa de explicación de lo que estaba viviendo.
Llegó un momento en mi desarrollo, que pude convocar la vivencia de la UNIDAD a voluntad, y otro en que gradualmente, sin darme cuenta, la percepción de la misma se aposentó en mí en forma permanente, con altibajos en la intensidad racional-emotiva de la experiencia, pero siempre presente en el trasfondo de mi conciencia. Así ha permanecido hasta el momento. En ocasiones es muy fuerte, en otras no tanto, pero siempre está allí.
La vivencia de la conciencia cósmica me proporcionó la prueba subjetiva de mi unidad con el UNIVERSO. Esto no cambió radicalmente la forma en que vivía mi vida, sino la percepción de la forma en que la vivía y de mi relación con el UNIVERSO en particular con la naturaleza en todas sus manifestaciones, mineral, vegetal y animal y humana.
El AMOR y la apertura racional – emotiva a los demás, carente de juicio evaluativo del ser, emergieron en forma natural en mí. Igual la sensación de que todo es y funciona como debe ser, que el UNIVERSO está muy bien hecho, y que en ningún momento le ha quedado grande a su creador, que es UNO con él, y que, por lo tanto, no hay nada de qué preocuparse.
Entendí aquello de cortando leña, transportando leña, quemando leña… Lo mismo antes y después de la llamada iluminación. Nada externo a mí había cambiado, no había surgido ningún poder paranormal, solo que mi mirada de mí mismo, de los demás y del mundo se había transformado en forma irreversible, y al hacerlo, para mí todo cambió, aunque nada fuera de mí lo había hecho.
EL
MÉTODO
El método que emplee y sigo usando, fue el que en el hinduismo se conoce como GNANA YOGA, o vía del conocimiento, que coexiste con otras vías: de la emoción, de la voluntad, de la acción, del cuerpo, etcétera, pero con predominio del intelecto. Mi camino por lo tanto ha sido el racional -emotivo, lo que no implica, como consta en este testimonio, ausencia de evidencia experimental de lo deducido mentalmente.
La meditación contemplativa jugó un papel fuerte en la iniciación de mi proceso, pues rápidamente, y sin mayor trabajo, como ya dije, pude obtener la experiencia del VACÍO no dual, pero no puedo considerarme un meditador habitual. Hago ejercicios de centramiento cuando los requiero. No me es difícil tener experiencias cortas de VACÍO, pero tiendo a dormirme si las prolongo.
La base de mi desarrollo ha sido la REFLEXIÓN, el contestar las preguntas sobre mi identidad, misión y destino que espontáneamente surgen en mí.
He leído mucho, muchísimo, tal vez demasiado, buscando estructurar un marco de referencia coherente con mi razón e intuición. Continúo haciéndolo, y aunque a medida que han ido pasando los años ha sido más difícil encontrar en los libros cosas nuevas, de vez en cuando hallo perlas de sabiduría que me sirven para comprender mejor en qué estoy y ensayar prácticas nuevas; por ejemplo, los sistemas de meditación de BIG MIND de Genpo Roshi, el sistema de Ser consciente de la propia consciencia de Rupert Spira y la práctica integral de Ken Wilber.
Leer y escuchar sobre las experiencias de otros enriquece mi comprensión y mi propia experiencia.
Desde los dieciséis años guardo un registro cuidadoso de mis meditaciones sobre lo que vivo. Hay hoy día una enorme cantidad de material al que todavía no le encuentro destino adecuado. A partir del 2002, REFLEXIONES EN PROCESO, como las llamo, de las que hay hasta el momento más de 300, empezaron a ser plasmadas en medio digital.
Durante mi estadía en ECOPETROL descubrí el Pensamiento Complejo de Edgar Morin. Me dedique a entenderlo y a aprender a manejarlo. El conocimiento de esta herramienta me fue muy útil, para comprender la filosofía oriental basada en la teoría de sistemas y en la unidad de los contrarios. También para interpretar la lógica subjetiva y manejar los múltiples juicios que emanan del uso de diversos referentes, todos válidos pero indemostrables en última instancia. El concepto de APUESTA, entendido como certidumbre de lo incierto, y el de la INTUICION como forma de resolver mediante el no pensamiento las ecuaciones sistémicas, que tanto he usado para explicar la dimensión espiritual, salieron de esta inmersión en la lógica de la complejidad.
En el 2007 empecé a familiarizarme con la obra de Gerardo Schmedling. Había oído hablar mucho de él, pero lo me contaban de sus enseñanzas no me capturó; por lo tanto, perdí la oportunidad de conocerlo en vida.
Después de leer un libro sobre una de sus enseñanzas Las leyes del Universo y evolución de la conciencia, escrito por una de sus discípulas, Stella Solano, muy amiga mía, me comencé a interesar en serio en él, pero no fue sino hasta el 2016 cuando al notar la sincronía entre sus enseñanzas y las de otros maestros espirituales con los que yo estaba familiarizado, principalmente Michael Newton, cuando decidí estudiarlo en profundidad.
Usando su contribución, la de Deepak Chopra en Las siete leyes espirituales del éxito y El Kybalion, realicé una síntesis sobre el tema de la Leyes Espirituales del Universo y en la actualidad estoy a punto de terminar un resumen de todas sus doctrinas.
Mi práctica espiritual está fuertemente influenciada por sus enseñanzas, aunque no las comparto en su totalidad.
LAS
CONSECUENCIAS PROFESIONALES
Al principio mi afán de comunicar a los demás lo que me había pasado y continuaba sucediendo, con la ilusión de motivarlos a que también ellos vivieran las experiencias que yo estaba viviendo, me trajo muchos malentendidos: con mis amigos más cercanos, en mis clases, con colegas y estudiantes, etcétera. Me había vuelto esotérico, había perdido para los demás, la claridad conceptual y la seguridad que me caracterizaba.
Sucedió lo mismo con las asesorías, no encontraba en ellas sentido de autorrealización alguno. Mi mirada y la de mis clientes, su visión de la empresa y la mía no coincidían. Planteaba un mundo empresarial, dirigido por líderes conscientes de su naturaleza espiritual, que aún no emergía y no me hallaba cómodo ayudando a consolidar formas de percibir y hacer las cosas, que en mi opinión, correspondían a etapas de conciencia que yo estaba en proceso de superar.
Me volví un problema.
Poco a poco me refugié en la docencia, un territorio más propicio al deber ser, que al es, que el de la asesoría a las empresas. Renuncié a enseñar algo que no tuviera que ver con el desarrollo humano y espiritual de las personas y paulatinamente fui entendiendo que no podía compartir abiertamente mis experiencias con todo el mundo ni en privado y mucho menos, en público.
Me dediqué entonces con
ahínco a entender la nueva física, buscando darle un ropaje científico a mis
vivencias espirituales.
Para algo sirvió todo ese esfuerzo, pero entendí después de mucho leer y reflexionar, que el mejor camino era dirigir la mirada hacia adentro, haciéndome consciente de mi propia consciencia que buscar la sabiduría espiritual en el conocimiento de las ciencias naturales, pues tarde o temprano si decides seguir adelante, tendrás que abandonar la evidencia empírica, y usar la intuición, descubriendo que tú eres lo que has estado buscando afuera de ti.
De todo este esfuerzo surgió lo que denomino materialismo espiritual, una espiritualidad compatible con el agnosticismo de la ciencia, que me ha facilitado continuar trabajando la espiritualidad en el mundo universitario sin el veto de mis colegas.
Ken Wilber me ayudó a revestir de academia mis descubrimientos espirituales y sobrevivir, aunque no sin problemas, en las universidades con las que trabajaba. No obstante, el showman que en forma natural animaba sus clases de administración a escala humana, lo anuló la consciencia de mí mismo y la experiencia de la UNIDAD. Me torné mucho más pausado, más respetuoso de la experiencia ajena, más consciente de lo que decía en público, menos espontaneo. No volví a ser el mismo. Era más profundo pero menos concreto, menos fácil de entender, confuso y difuso, como me definió una exesposa, compañera de vida y cama. Y así he seguido siendo.
En el 2002, en compañía de algunas personas
que compartían mi interés por la llamada Psicología Transpersonal, que le
otorgaba importancia a la dimensión espiritual de los seres humanos, bastante
influenciada por la espiritualidad oriental, creamos la organización SASANA,
definida como una comunidad de
aprendizaje que buscaba facilitar la evolución de la consciencia de la
sociedad, en todos los campos de la actividad humana, a través de procesos educativos de carácter
integral y del crecimiento como seres humanos, de sus miembros.
En ella pude expresar mi pensamiento sin cortapisa alguno y hablar abiertamente de lo vivido, exhortando a los demás a buscar lo que yo sin ser muy consciente de ello había encontrado. Enseñaba y aprendía al tiempo, con colegas y estudiantes cercanos a mis intereses espirituales.
La organización tuvo bastante éxito como organismo promotor de una filosofía espiritual y formador de terapeutas transpersonales, mas no como fuente de ingresos que le permitiera a la institución vivir sin los aportes económicos de sus fundadores. En la actualidad subsiste virtualmente pero centrada en unos pocos programas, con énfasis en MINDFULNESS. Yo dejé desde el 2016 de trabajar a través de ella, pero espero volverlo a hacer algún día.
Enseñar solamente no llenaba todas mis expectativas, poner en práctica en las empresas lo que había vivido, promover en las organizaciones la emergencia de líderes conscientes, y diseñarlas y administrar de modo tal que fueran escuelas de evolución espiritual para sus miembros y para la sociedad, es para mí una necesidad de la que estoy luchando por desprenderme, pues por mi edad, en el 2021 cercana a los 80 años, pocas posibilidades tengo de ser elegido para dirigir organizaciones.
Recordé y analicé los doce años que pasé como Vicepresidente de Asuntos Humanos de ECOPETROL, seis de ellos después de la experiencia de conciencia de unidad. Fue para mí un tiempo de gran crecimiento espiritual y profesional. Fui feliz haciendo lo que hacía. Descubrí en el examen de esta experiencia, que debido a las difíciles condiciones del país y los buenos resultados obtenidos aplicando mi filosofía gerencial, se me dio el poder necesario para dirigir las relaciones laborales de la empresa aplicando mi filosofía de administración a escala humana y solución no violenta de conflictos sociales, no tanto porque quienes fueron mis jefes la entendieran, la aceptaran y estuviesen comprometidos con ella, sino porque daba resultados. Fueron 12 años de paz laboral.
Después de salir de ECOPETROL en 1998, el UNIVERSO me dio la oportunidad de dirigir otras empresas con autoridad para administrarlas dentro de mis marcos de referencia espirituales. Así lo hice en Kapital Geophysical, una empresa petrolera, y en dos ocasiones como Gerente de la Empresa de Acueducto de Bogotá.
Llegué a la conclusión de que mi nicho profesional estaba en la gerencia profesional de empresas, ojalá sin ánimo de lucro o públicas, con grandes desafíos relacionados con problemas humanos, combinando la enseñanza orientada hacia la formación de líderes conscientes, con el ejercicio profesional.
Después de gerenciar la Empresa de Acueducto de Bogotá por segunda vez, quise continuar gerenciando, mas esto no se dio. La edad, el desgaste mediático, los problemas legales, consecuencia de los conflictos aún no resueltos, de índole administrativa de la administración distrital en la que participé, influyeron en ello. También quiero creer, que intervino la voluntad impersonal del UNIVERSO, aunque en estos momentos, y aun ahora, no tenía claridad sobre lo que quería hacer conmigo.
Entonces apareció HEMATÍAS.
EL MAESTRO HEMATÍAS
En un momento de angustia existencial había demandado la presencia de ese maestro que las tradiciones espirituales dicen que todos los humanos tenemos. Incluso me atreví a manifestar mis aspiraciones: uno que haya logrado su desarrollo fundamentalmente por la vía del conocimiento. Pedí además conocer su nombre.
En el año 2015, tres meses antes de salir de la Empresa de Acueducto de Bogotá, surgió en mi vida, viniendo de la dimensión espiritual, de un modo tan dramático que no admitía dudas de su existencia y presencia, un ente que se presentó a sí mismo como mi maestro espiritual, quien dijo ser filósofo, matemático y analista existencial y llamarse HEMATÍAS, o por lo menos eso le entendí.
Con altibajos que ha servido para modular mi relación con él, ha dirigido mi vida espiritual y mi evolución en consciencia, desde ese entonces.
El progreso espiritual en estos cinco años, gracias a su presencia, ha sido acelerado; es así como comprendo mejor lo que antes creía saber bien, nueva información ha emergido, y he podido realizar una labor de síntesis de mi marco de referencia haciéndolo más operativo. Igualmente he logrado mayor coherencia entre lo que senti-pienso, digo y hago y aprendido a servir a las personas que el UNIVERSO trae a mí, tratando de vivir en paz conmigo mismo y con los demás.
El camino recorrido con HEMATÍAS, no ha sido siempre plácido. He sido sacudido por la luz que él ha proyectado sobre mi sombra, pero a pesar de la incertidumbre, los golpes inmisericordes a mi EGO, la aparente pérdida de norte en muchos momentos y las dificultades de mi relación con él, me siento satisfecho con la persona que poco a poco ha ido emergiendo de este proceso.
Al principio de nuestra relación sólo hablaba con HEMATÍAS usando un médium, una persona con la habilidad de ver y comunicarse con seres desencarnados, más poco a poco descubrí que podía recibir directamente su inspiración y guía.
Para ello usé el método conocido en psicología como diálogo de voces. Me pregunto ¿Qué diría HEMATÍAS? Me relajo y dejo que él tome la palabra. Normalmente lo hago por escrito. A partir del 2015 las REFEXIONES EN PROCESO en su mayor parte son diálogos con él.
No es una voz que oigo, un dictado que recibo, sino inspiración que mueve mi pensamiento y sentimientos que afloran en respuesta a mis frecuentes interrogantes. Me parece que este es un buen diseño del universo. Nunca hay certeza. No sabes si lo que emerge en ti es tuyo o de él. Esto permite que el receptor de la información mantenga su libertad y se haga responsable de los mensajes que recibe y de su interpretación.
Más o menos cada tres meses mantengo la relación con él a través del médium. Salvo mayor seguridad en su información, no es substancialmente diferente lo que recibo por este medio, que lo que me dice en el diálogo personal.
Creo firmemente que toda persona tiene la posibilidad de abrir sus canales de comunicación con dimensiones no humanas, y que la ambigüedad de la misma, puede ayudar a evitar la tentación de sentirse mensajero de DIOS.
EL MARCO DE REFERENCIA ACTUAL
La ciencia en su estado actual no satisface todas mis inquietudes acerca del orden y el sentido de propósito que veo en el UNIVERSO; es buena para generar hipótesis creativas acerca del cómo, pero deficiente en los porqués y los para qué de su existencia. Igualmente, se me hace muy difícil aceptar que el maravilloso UNIVERSO en el que vivimos y la propia existencia, carezcan de sentido, y que la búsqueda de un propósito trascendente en él, sea irrelevante para la ciencia. Por todo ello me fue siempre difícil apostarle al llamado materialismo científico, aunque fue grande mi esfuerzo por encontrar respuestas espirituales a través de ese camino, buscando armonizar mis apuestas espirituales con la ciencia, para hacerlas aceptables al mundo académico.
Las explicaciones de las diversas metafísicas tampoco me satisfacen plenamente, aunque encuentro que las del budismo, son las más cercanas a la ciencia contemporánea, a la razón y a mi propia experiencia. He pasado a lo largo de mi vida prácticamente por todas ellas; en su orden: dualismo católico, espiritualismo dualista, espiritualismo no dual, desde diversas aproximaciones. El paso de una metafísica a otra ha estado precedido de profundas crisis de FE en la apuesta hasta ese momento escogida, y ha originado una intensa búsqueda de nuevos y más avanzados caminos.
Fuera de mi certeza subjetiva acerca de mi identidad, misión y destino, que me conduce a creer en un DIOS impersonal, con el que soy UNO y en la vida material como una experiencia del espíritu, le apuesto a un UNIVERSO conciente, similar a lo que denominamos NATURALEZA, coincidente en términos generales, con la visión de Baruch Spinoza, lo cual implica, desde el punto de vista de la ciencia, la posibilidad de la supervivencia de la autoconsciencia después de la muerte y la probabilidad de que esta pueda mantenerse individualizada continuando con su proceso evolutivo; por ello la definición más aproximada de mi marco de referencia espiritual actual sería muy cercana a la metafísica BUDISTA, pero no totalmente. El más allá lo percibo en una forma mucha más cercana al ESPIRITISMO, en particular por mis experiencias con médiums y en particular con HEMATÍAS. El estudio de la obra de Michael Newton, no sólo ha fortalecido mi fe en la existencia de esa dimensión espiritual, sino que me ha proporcionado información sobre cómo funciona. En lo conductual, más que en lo metafísico, las enseñanzas de Gerardo Schmedling están incorporadas casi en su totalidad a mi marco de referencia.
En mis clases y conferencias, ante público con niveles de conciencia y creencias variadas, me rijo por el AGNOSTICISMO no permitiendo que mis experiencias espirituales y mi certidumbre de una supervivencia de la consciencia después de esta vida, convertida en una APUESTA, guíen en forma expresa los contenidos de mis charlas y las recomendaciones que de ella se derivan. Esta posición es la que denomino MATERIALISMO ESPIRITUAL, y la que me ha permitido continuar trabajando mis temas desde la espiritualidad, en un medio poco receptivo a ello.
Construyo mi discurso a partir de las creencias de mis estudiantes, y en general de mis interlocutores, sean ellas las que fueren; no obstante, no enseño nada que no sea consistente con mi propia experiencia.
CÓMO CONCIBO MI MISIÓN EN LO QUE ME
RESTA DE VIDA
Estructuro mi legado. Es mucho lo que he escrito. Quiero ordenarlo y si el universo me lo permite publicarlo.
Son cuatro los libros que están en proceso:
· Espiritualidad
para AGNÓSTICOS.
· Negocios
conscientes.
·
Liderazgo Iluminado.
· Prácticas para desarrollar la auto-consciencia.
He preparado los temarios de cada uno y añadido a los capítulos respectivos, lo que ya tengo escrito. He estado corrigiendo lo hecho y organizándolo por blogs, uno por cada libro, más uno adicional TEMAS VARIOS, para lo que no encaja en ninguno de los cuatro textos.
Los blogs no los he abierto al público. He circulado algunos artículos ligeros a través de LINKEDIN, FACEBOOK y TWITTER.
Después de completar los blogs los incluiré en una página WEB a mi nombre, conjuntamente con artículos y resúmenes de libros que complementan mi tarea de búsqueda de respuestas a la preguntas existenciales que me han acompañado durante toda mi vida.
Será entonces el momento de organizar mi contribución como libros y buscar quien se interese en publicarlos.
He disminuido mi actividad asesora. No quiero dedicarme a nada que no añada valor a lo que estoy haciendo. Me quedan pocos años de vida y quiero terminar esta tarea antes de partir. Viviré de la jubilación y de lo que entre de la docencia con sentido que aún mantengo en la Universidad de los Andes y la Universidad del Norte.
Estoy entregado a la voluntad de DIOS y me dejo guiar por él interpretando en el acontecer diario su voluntad. Estoy desapegado de resultados, listo para partir cuando mi ALMA sienta que ya está bien y DIOS permita que así sea.
Sentipienso que cumplí dos de los propósitos básicos de esta encarnación; a saber: saber quién soy yo y que hago aquí y aprender a AMAR distinguiéndolo de simplemente estar enamorado. No creo haber aprendido del todo la tercera tarea: la administración del dinero. Es un pendiente para próximas encarnaciones.
CONCLUSIONES
La ESPIRITUALIDAD no es solo un conjunto de creencias en DIOS y la participación activa de éste en todo lo que acontece en el UNIVERSO, como sujeto y objeto del mismo, sino un camino de transformación para vivir como se senti piensa. Una tradición religiosa por lo tanto puede ser evaluada por el grado en que NO esté en oposición a la ciencia y a la razón, y/o por su poder para transformar la conducta humana, permitiendo actualizar el potencial de cada individuo y manejar productivamente las circunstancias de su existencia, de modo tal que optimice su FELICIDAD y evolucione en consciencia. Le apunto preferencialmente a esta segunda perspectiva.
Sé por experiencia que toda apuesta filosófica es provisional, valedera mientras no surja nueva información que la transforme. Igualmente que las experiencias SUBJETIVAS, a los ojos de la ciencia, no importa cuán definitivas sean para quienes las experimenten, no tienen el carácter de prueba OBJETIVA. Quiero, no obstante, a medida que pasen los años seguir creciendo no solo en edad, sino en unos conocimientos que me permitan comprender más el UNIVERSO en el que vivo y mi papel en él, y me faciliten convertirme en un mejor ser humano y servir mejor a mis semejantes. La SABIDURÍA y el SERVICIO son mis propósitos existenciales.
Espero cruzar el umbral entre la vida y la
muerte tal como la conocemos no solo sin miedo sino con mucha curiosidad de
saber si hay algo más allá y en caso afirmativo, en qué consiste, y en última
instancia, aunque no me apego a ello, de validar mi marco de referencia
espiritual y encontrar y abrazar al Maestro HEMATÍAS. Si estoy equivocado creo
que DIOS, si existe tal como lo conciben las tradiciones judeo, cristiana e
islámica, valorará más mi intención de conocerlo a través de su obra, que la
calidad científica, filosófica y experiencial de mis conclusiones y será muy
benévolo conmigo. Si es la nada de la no conciencia la que me espera, no habrá
nadie para preocuparse de haber dedicado tanto tiempo de su vida a especular
sobre su identidad, misión y destino, una tarea que independientemente de su
utilidad, ha sido para mí, valiosa y estimulante en sí misma.
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