EL DIOS DE BARUCH SPINOZA - AMPLIADO
EL DIOS DE
BARUCH SPINOZA[1]
"Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en el orden
armonioso de lo que existe, no en un Dios que se preocupa por los destinos y
acciones de los seres humanos".
Albert Einstein [2]
INTRODUCCIÓN
Baruch Spinoza, uno de los
grandes filósofos racionalistas del siglo XVII, presentó una visión
radicalmente distinta y desafiante sobre Dios y su relación con la humanidad.
En su obra clave, "Ética demostrada según el orden geométrico",
Spinoza desarrolló una concepción monista y racionalista en la que Dios y la
naturaleza son inseparables. Este artículo profundizará en la tesis de Spinoza
acerca de Dios y explorará su implicación en la relación del ser humano con lo
divino.
DESARROLLO
La visión de Spinoza sobre Dios
es fundamentalmente monista, entendiendo que sólo existe una sustancia que es
infinita y causa de todo lo existente en el universo. Esta única sustancia,
identificada como Dios o naturaleza, es fundamentalmente impersonal y no posee
atributos antropomórficos. Para Spinoza, Dios, o la naturaleza, no se preocupa
por los asuntos humanos de manera individualizada, sino que opera a través de
leyes naturales y de causas y efectos.
Para él, Dios y la naturaleza son idénticos, lo cual
implica que todo en el universo forma parte de esta única sustancia. Este
enfoque llevó a algunos a considerar su filosofía como ateísta o panenteísta
aunque la interpretación, a mi juicio, más adecuada por lo que he conocido de
su obra, es que su posición es fundamentalmente panteísta. [3]
Spinoza argumenta que Dios no es
transcendente en la forma en que se le suele concebir, sino más bien inmanente
en todas las cosas. Según él, Dios se expresa a sí mismo en el universo a
través de una infinita variedad de modos, que son las cosas particulares y
finitas que existen. Estos modos son expresiones limitadas de la sustancia
divina y poseen características y propiedades determinadas por la esencia de
Dios.
En relación con la humanidad,
Spinoza sostiene que los seres humanos son parte de la naturaleza y, por lo
tanto, también son modos de Dios. Desde esta perspectiva, los seres humanos no
están separados ni por encima de Dios, sino que son una expresión más de la
misma sustancia divina. Sin embargo, Spinoza enfatiza que la comprensión humana
de Dios y de la propia existencia está limitada debido a nuestras percepciones
finitas y a nuestra naturaleza imperfecta.
Baruch Spinoza sostiene que la
relación entre la humanidad y Dios se basa en el conocimiento y la razón.
Argumenta que la verdadera felicidad y liberación del ser humano se encuentran
en la comprensión racional de la naturaleza y de Dios. A través de la razón, los
seres humanos podemos superar la ignorancia y los apegos emocionales
irracionales, permitiéndonos alcanzar la paz interior al aceptar la realidad
tal como es.
Spinoza también destaca la
importancia de la ética en la relación entre la humanidad y Dios. Para él, la
ética es la guía para vivir en armonía con la naturaleza y, por ende, con Dios.
Mediante la adopción de una actitud de amor intelectual hacia Dios, es decir,
el conocimiento y amor de Dios a través de la razón y la comprensión de su
orden natural, los seres humanos pueden alcanzar la dicha y la felicidad
verdaderas.
LA VIDA DESPUÉS DE LA
MUERTE
Baruch Spinoza abordó la cuestión
de la supervivencia de la conciencia después de la muerte en su filosofía.
Según su visión monista y racionalista, no existe un YO o autoconsciencia, que
trascienda la muerte física.
Spinoza consideraba que la
esencia de los seres humanos se encuentra en la sustancia divina. Para él, la
identidad o EGO de una persona es producto de las interacciones causales en el
universo y no algo separado de la realidad material. Por lo tanto, cuando un
individuo muere también lo hace su identidad pero su autoconciencia, o YO, no
se destruye con el cuerpo sino que se une con la conciencia universal.
En lugar de enfocarse en la idea
de una supervivencia personal después de la muerte, Spinoza centró su interés
en buscar una vida virtuosa y en vivir en armonía con la naturaleza y la ley
divina. Su enfoque se basaba en la ética y en alcanzar la felicidad a través de
la comprensión racional de la naturaleza y de la existencia. Para Spinoza, la
felicidad verdadera se encuentra en la aceptación de los cambios y en vivir de
acuerdo con el orden natural y las leyes causales del universo. La idea de una
vida eterna o una supervivencia personal no entra en juego en su filosofía, ya
que consideraba que la preocupación por la vida después de la muerte distrae a
los seres humanos de vivir plenamente en el presente.
CONCLUSIÓN
La visión de Spinoza sobre Dios y
su relación con la humanidad desafía muchas concepciones tradicionales. Al
proponer una visión monista y racionalista, Spinoza buscaba liberar a los seres
humanos del sometimiento a dogmas religiosos. Para él, la relación con lo
divino se basa en el conocimiento, la razón y la ética. La comprensión racional
de la naturaleza y de Dios, así como la búsqueda de una ética compatible con
este conocimiento, permiten al ser humano alcanzar la felicidad y la paz
interior.
Spinoza sostiene que la
conciencia individual no sobrevive más allá de la muerte física. Su enfoque se
centra en vivir una vida ética y virtuosa en sintonía con la naturaleza y la
sustancia divina.
En lugar de especular sobre la
vida después de la muerte, Spinoza destacó la importancia de vivir en armonía
con la realidad y buscar la realización y la felicidad en el aquí y ahora.
La filosofía de Spinoza sigue
siendo una fuente de inspiración y reflexión en el estudio de la relación entre
la humanidad y lo divino.
NOTA[4]
La visión de Dios de Baruch
Spinoza corresponde en alto grado a lo que en mi enfoque del materialismo
espiritual corresponde al nivel 1: materialismo
místico por la facilidad de lograr a través de él la conciencia de unidad
con todo lo que es.[5]
Al respecto vale la pena citar a Ray Kurzweil (1948)[6]
uno de los pensadores y futurólogos más importantes del mundo, quien dice al
respecto:
No somos en absoluto colecciones permanentes de partículas. Los
patrones de materia y de energía son semi permanentes (es decir, que cambian sólo gradualmente),
pero nuestro contenido material real cambia constantemente, y muy rápido. Somos
como los dibujos que forma el agua en una corriente. El embate del agua sobre
una formación rocosa da lugar a un patrón, a un diseño particular, que puede
permanecer relativamente inmutable durante horas o quizá años. Naturalmente, el
material real que constituye el diseño –el agua- es reemplazado totalmente en
el término de milésimas de segundo. Esto abona la idea de que no deberíamos asociar nuestra identidad
fundamental a conjuntos específicos de partículas, sino más bien al patrón, al
diseño de la materia y la energía que representamos. [7]
Según él nuestro problema de
identidad radica en que nos identificamos con la forma que tenemos y no con la
energía – materia que somos. Si el foco de identidad cambia de la forma hacia
la energía que la configura, somos UNO con TODO LO QUE ES, pues todo lo que
existe es energía en diferentes formas y grados de vibración, con diversas
potencialidades y modos de expresión.
COMPLEMENTO AL ARTÍCULO SOBRE EL DIOS DE BARUCH SPINOZA[8]
1. EL MÉTODO GEOMÉTRICO
El método geométrico es una característica distintiva
y fundamental de la obra filosófica "Ética" escrita por Baruch
Spinoza. Este método se inspira en la geometría euclidiana y lo utiliza para
presentar y desarrollar sus argumentos filosóficos de manera clara y rigurosa.
El método geométrico de Spinoza en su "Ética" opera de la siguiente manera:
Axiomas y definiciones: Spinoza comienza su obra con una serie de axiomas y definiciones fundamentales. Los axiomas son proposiciones autoevidentes que sirven como punto de partida para su sistema filosófico. Las definiciones establecen el significado preciso de los conceptos clave que utilizará a lo largo de la obra. Esta es una característica que comparte con la geometría, donde los axiomas y definiciones establecen las bases del sistema.
Proposiciones: Después de establecer los axiomas y definiciones, Spinoza presenta sus argumentos y conclusiones en forma de proposiciones numeradas. Cada proposición se sigue lógicamente de los axiomas y definiciones previamente establecidos, y cada una está respaldada por una demostración. Estas demostraciones están diseñadas para ser rigurosas y seguir un razonamiento claro y lógico, al igual que en la geometría con sus teoremas.
Corolarios,
lemas y escuelas: Además de las proposiciones principales, Spinoza también
incluye corolarios, lemas y escuelas. Los corolarios son conclusiones que se
derivan directamente de las proposiciones anteriores. Los lemas son teoremas
adicionales que ayudan en las demostraciones de las proposiciones principales.
Las escuelas son aclaraciones y discusiones adicionales sobre los conceptos y
argumentos presentados.
2. LOS TRES OJOS DEL CONOCIMIENTO.
El planteamiento epistemológico de B. Spinoza conocimiento de la extensión -o del universo-,a través de los sentidos, la razón y la intuición es similar al de San Buenaventura relacionado con los ojos de los sentidos, la razón y de la contemplación.[9]
Para Spinoza el conocimiento se puede obtener de 3 maneras; a saber:
· La opinión e imaginación, que equivale al conocimiento empírico que se obtiene a través de la información proporcionada por los sentidos.
· La razón, que incluye las matemáticas y la física, pero que no se limita a esta incluye y trasciende el primero.
·
La intuición que incluye y trasciende a la razón
y a la información de los sentidos que conducen a la opinión y a la
imaginación, mediante la cual conocemos la verdad sin necesidad de razonar. La
intuición para Spinoza, es conocer desde la perspectiva divina; es decir,
pensar como Dios. En la intuición se conoce todo el sistema y sus
interrelaciones. Equivale a percibir la esencia de las cosas.
3. EL CONCEPTO DE SUSTANCIA: AQUELLO DE LO QUE
TODO ESTÁ HECHO.
Spinoza, en su obra "Ética", desarrolla una filosofía monista, según la cual existe una única sustancia, que él identifica con Dios o la Naturaleza (Deus sive Natura).
La sustancia es aquello que es causa de sí misma, existir es parte de su naturaleza, no se la debe a nadie. Es única, indivisible y eterna. La sustancia es lo real, lo verdadero, lo que existe por sí mismo. La sustancia mantiene su identidad a través de sus cambios. Sólo hay una sustancia que tiene infinitos modos de manifestarse, pero la mente humana tiene limitaciones y solo puede comprender aspectos finitos de la infinito.
Las manifestaciones de la sustancia es lo que Spinoza llama atributos, aquello que la mente percibe como la esencia de la sustancia, y pueden ser materiales e inmateriales. Dado que la sustancia (Dios o Naturaleza, ontológicamente lo mismo según Spinoza) es infinita, debe tener, infinitos atributos. Los seres humanos sólo podemos conocer dos: extensión y pensamiento.
EXTENSIÓN:
Se refiere a la sustancia material o física. Representa todo lo que tiene una
extensión en el espacio, es decir, todo lo que es material y puede ser
percibido por los sentidos. Esto incluye objetos físicos, el cuerpo humano,
animales, plantas, y todo lo que tiene una forma tangible. [Similar al
concepto de res extensa de Descartes].
PENSAMIENTO:
Se manifiesta como ideas, mente o conciencia. Incluye todo lo relacionado con
la mente, la razón, las emociones y la conciencia. Es lo que permite a los
seres humanos pensar, razonar, y tener experiencias subjetivas. Es inmaterial y
no ocupa espacio físico. [Similar al concepto de res cogitans de Descartes].[10]
En la filosofía de Spinoza, el pensamiento y la extensión no son dos sustancias diferentes, sino dos atributos de la misma sustancia única. No son independientes ni jerárquicamente dispuestos, sino paralelos y coexistentes, cada una con su propia “lógica” o programación. Esto significa que para cada elemento o aspecto de la extensión (mundo material) hay una correspondencia en el pensamiento (mundo mental) y viceversa.
Esta correspondencia no implica causalidad directa entre la mente y la materia (en el sentido de que uno cause cambios en el otro), sino una paralelismo, donde los procesos mentales y los procesos físicos se desarrollan en paralelo, reflejando la unidad subyacente de la manifestación de la sustancia.
Esta perspectiva de Spinoza, una sola sustancia, fue innovadora y radical en su tiempo, diferenciándose notablemente de la dualidad mente-cuerpo propuesta por Descartes, otro filósofo prominente de la época. La posición de Baruch Spinoza se denomina en filosofía MONISMO en contraste con el DUALISMO cartesiano.
[La sustancia de Spinoza es una anticipación de lo
que hoy conocemos; a saber: que todo lo que existe es ENERGÍA. Todas las cosas
son en última instancia, facetas o manifestaciones de una misma cosa].
La Sustancia=Dios=Naturaleza.
Existen otros atributos de Dios o la Naturaleza, pero están más allá de nuestra comprensión. Dios es la naturaleza, pero la naturaleza no es sólo Dios, debido a que por tener este infinitos atributos, el Dios de Spinoza, no se agota en la naturaleza.
4. DIOS
En la concepción de Baruch Spinoza Dios es una sustancia eterna, incausada; es decir que es efecto y causa de sí mismo, que existe necesariamente; es decir que no podría no existir, poseedor de infinitos atributos.
Dios actúa según su naturaleza, no crea el universo, es el universo. Tiene conciencia de sí y de su manifestación sin percepción de separación entre las dos. No tiene sentidos, u otra manera de decirlo, posee todos los sentidos que tienen aquello en lo que se manifiesta. No senti – piensa, no tiene que pensar para saber lo que se ha de hacer. Tampoco decidir, si ello se entiende como seleccionar entre alternativas. No posee propósitos. Es un ser impersonal que es TODO lo que ES. En Él se unifica todo, lo que entendemos como potencia y acto, pensamiento y acción; pasado, presente y futuro, sujeto y objeto, etcétera. Sus acciones están determinadas por su ser, simplemente ES, CONOCE y PUEDE.
5. EL LIBRE ALBEDRÍO
La filosofía
de Baruch Spinoza es determinista. Es erróneo pensar que Dios puede actuar
contra su naturaleza, que tiene la posibilidad de cambiarla. Dios es inmanente
al universo. No puede observarse a sí mismo y modificar el universo. Este no es
independiente de Él.
El orden
natural es como tiene que ser. No hay nada contingente. El azar no existe.
Einstein tenía razón: “Dios no juega a los dados con el universo”. El
libre albedrío no existe. Dios es como supercomputadora o una inteligencia
artificial, no consciente de sí en la forma en que tradicionalmente concebimos
la autoconsciencia, como la capacidad de observarnos a nosotros mismos,
separando al observador del observado, en Dios, sujeto y objeto, según Spinoza,
es la misma cosa, no hay separación entre ambos. Lo que no significa que Dios
no sea consciente de sí.
En la perspectiva de Spinoza no hay milagros, entendidos como quebrantamiento de las leyes de la naturaleza. Lo que nos parece milagroso se debe a que no comprendemos del todo a la naturaleza. Un milagro no sucede contra la naturaleza, sino contra lo que sabemos de ella; es decir, que llamamos milagro todo aquello que todavía no comprendemos. Spinoza no niega los milagros, pero si niega que lo que llamamos milagros sean debidos a modificación de las leyes de la naturaleza o que Dios, pueda suspender las leyes de la naturaleza para complacer las peticiones de los seres humanos.
Es necesario aceptar nuestra naturaleza y actuar en forma acorde con ella. La libertad es actuar según nuestra naturaleza conociendo y respetando las leyes del universo. Ello conduce a Spinoza al determinismo, es decir, a la negación del libre albedrío en la conducta humana.
[Aunque tengo mis dudas de que Spinoza validase este planteamiento, pienso que tenemos libertad dentro de los límites establecidos por la naturaleza. En este caso el libre albedrío, que Spinoza niega, aunque altamente determinado por lo que origina nuestra conducta, podría ser restablecido. El principio central de la llamada lógica difusa: Todo es cuestión de grado, podría ser aplicado aquí[11] ].
6. LA VISIÓN HOLOGRÁFICA
Para Baruch Spinoza todo está relacionado con todo.
La principal consecuencia de la ontología de Spinoza es una profunda trabazón y continuidad entre todo lo real, todas las cosas están relacionadas entre sí y todo lo que sucede es comprensible en términos de la causalidad que une todas las cosas. Se lo considera un racionalismo absoluto por su concepción del principio de razón suficiente: "para todo existe una causa, tanto para su existencia, si es que existe, como para su inexistencia, si no existe".
7. DIFERENCIA ENTRE FILOSOFÍA [ESPIRITUALISMO] Y RELIGIÓN
Para Baruch Spinoza la filosofía y la religión buscan propósitos diferentes. La filosofía investiga la verdad y la religión pretende regular el comportamiento de las personas a través de la obediencia y del temor al castigo si las normas de esta se quebrantan.
La filosofía está orientada hacia aquellas personas que han aprendido a razonar y la religión al vulgo guiado por los sentimientos.
Los llamados textos religiosos no son tratados filosóficos sino de reglas de comportamiento, justificadas no filosóficamente, usando a fondo la razón, sino usando, en lugar de esta, el primer medio para obtener conocimiento del que habla Spinoza: la evidencia de los sentidos, la opinión y sobre todo la imaginación, empleando un lenguaje figurativo que el vulgo entienda y un sistema de control basado en el miedo a la condenación eterna si lo predicado como conducta adecuada no se cumple. Su función es inspirar devoción y exhortar a vivir virtuosamente. Los líderes religiosos o profetas, como Baruch Spinoza los llama, no son los más sabios sino los más imaginativos, capaces de transformar dogmas cuestionables en “verdades” accesible a personas guiadas más por la emoción que por la razón.
En la religión la razón está al servicio del dogma en lugar de ser al contrario. Esto les dificulta evolucionar según avanza en el nivel de conocimiento de la humanidad.
8. EL BIEN Y EL MAL
Para Spinoza el bien y el mal no existen para él como entidades ontológicas, es decir, con existencia propia, existe lo bueno o lo malo, a nivel individual o colectivo. Consideramos que es bueno aquello que nos causa placer o satisfacción a nivel individual, a largo plazo y que no va en contra el orden colectivo racionalmente concebido. Pensamos que es malo lo que nos causa dolor o tristeza. Si conocemos nuestra propia naturaleza, que es hasta cierto punto conocer la naturaleza de Dios, y usamos la razón y la voluntad actuando dentro de los límites de las leyes de la naturaleza y aceptando que el sufrimiento es también parte de esta, viviremos en forma sabia.
Lo bueno está asociado, para Spinoza, con la felicidad, que en últimas es ajustarnos a nuestra naturaleza considerando sus implicaciones no sólo a nivel individual sino también colectivas o sociales y lo malo está asociado con la tristeza; es decir, con el dolor.
Todo lo que existe es necesario, el mal es consecuencia de la ignorancia.
[Creo que se puede sostener a partir de las conclusiones de Spinoza, que bueno es lo que ajusta al bienestar a largo plazo del individuo y de la sociedad y malo es lo contrario. Igual que la evolución es inevitable pues la principal fuerza que mueve el cambio es nuestra propia naturaleza y dentro de ella la búsqueda de la felicidad, repitiendo las conductas que nos guían hacia ella y evitando lo que nos produce dolor].
Para Spinoza a los seres humanos no guían más los sentimientos que la razón. Los sentimientos, a su vez, están producidos por la búsqueda del placer y la eliminación del dolor y por los deseos que surgen de nuestra naturaleza. En consecuencia, los seres humanos actuamos motivados por el egoísmo, pero en la medida que nuestra conducta se guía más por la razón que por los sentimientos, comprendemos la utilidad de la cooperación con otros seres humanos para lograr maximizar nuestro bienestar.
9. LA EVOLUCIÓN HUMANA
El deseo, para Spinoza, es la fuerza motriz de la evolución humana.
[Comer de la fruta del bien y del mal, es decir,
aprender a través de la experiencia, es la forma en la que evolucionamos como
personas y como sociedad].
Cada ser humano completa a los demás seres humanos y
es completado por ellos. Lo más útil para un ser humano es otro ser humano.[12]
Es decir, que la integración entre todos los seres humanos sería lo más cercano
que estaríamos como especie a Dios.
[Me recuerda la frase de Einstein: " Un ser humano forma parte del conjunto que llamamos “universo”, una parte limitada en tiempo y en espacio. Se experimenta a sí mismo, a sus pensamientos y sus sentimientos como algo separado del resto: una especie de ilusión óptica de su conciencia. La lucha por liberarse de esta ilusión es el objetivo de la verdadera religión. No se trata de alimentarla, sino de superarla para alcanzar una medida razonable de paz mental"].[13]
El conocimiento de nuestra propia naturaleza, que
equivale al conocimiento de Dios, es lo que según Spinoza, nos conduce a una
vida virtuosa, guiada por la razón a la que Spinoza le da una gran protagonismo
como medio, prácticamente infalible, cuando para encontrar la verdad se siguen
las reglas que guían un recto pensar.
[Pienso que si Spinoza viviese en nuestro tiempo, no tendría tanta seguridad en la razón discursiva basada en el pensamiento como fuente principal de la verdad y le daría mayor valor al primer método basado en la evidencia de los sentidos en el que se fundamenta el método científico, el cual puede ser considerado como una extensión de la razón].
10. EL CONATUS O INSTINTO DE AUTORREALIZACIÓN: SER EL QUE ES Y LLEGAR SER LO QUE SEA POSIBLE SER.
En la filosofía de Baruch Spinoza, el concepto de "conatus" es fundamental para entender su visión de la naturaleza de los seres y su comportamiento. El conatus se refiere a la inclinación innata de una cosa a continuar existiendo y a realzar su propia esencia. En el caso de los seres humanos, esto se manifiesta en el impulso o deseo de autopreservación y en la búsqueda de SER los que somos y convertirnos en lo que somos capaces de SER, actualizando nuestro potencial. [Algo muy parecido a la necesidad de auto-realización de Abraham Maslow].
Spinoza considera que todos los seres tienen un conatus, pues es parte de su esencia o naturaleza. Según él, el conatus no debe ser entendido teleológicamente, es decir, no está diseñado para un fin específico, sino que es simplemente una tendencia instintiva carente de causas finales.
[Esta declaración podría llevar a un corolario; a saber: que la vida y la consciencia es asunto de grado, pues todo, hasta una piedra, por ser parte de Dios está viva y tiene, por consiguiente, algún grado de conciencia].
En el contexto de su sistema filosófico, el conatus de
Spinoza se relaciona con su concepto de Dios y la naturaleza. Como todo existe
en Dios y nada puede ser concebido sin Dios, el conatus de cada ser es una manifestación
de la naturaleza divina. En este sentido, el conatus se convierte en una pieza
central para entender la relación entre Dios, la naturaleza y los seres
humanos.
Una vida plena y auténtica requiere, según la ética de
Baruch Spinoza, una aceptación incondicional de todo lo que nos sucede, sin
desear que las cosas hubieran ocurrido de otra manera. Implica desde el punto
de vista de la acción , traducida en un modo de vivir, amor hacia todo lo que
nos ha sucedido en la vida, incluyendo no sólo las alegrías, sino el
sufrimiento, la pérdida y las adversidades, viendo cada experiencia, ya sea
buena o mala, como algo fundamental y necesario.
Este concepto va más allá de la resignación pasiva, es una actitud activa de entusiasmo y amor por la propia existencia y destino, con todas sus experiencias, como una forma de alcanzar una gran fortaleza interior y paz con uno mismo, con los demás y con la vida tal como ella es. En lugar de resistirnos a los eventos de la existencia, Spinoza nos invita a abrazarlos y encontrar significado y valor en ellos, convirtiéndolos en elementos para desarrollar el propio potencial, o en términos contemporáneos, en medios para transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos.
11. ¿FUE ATEO BARUCH SPINOZA?
Baruch Spinoza no fue ateo. El poeta romántico Novalis (1772-1801) lo llamó “un hombre intoxicado de Dios”, basta leer el primer libro de su ÉTICA para darse cuenta de que no está usando el nombre de Dios como un recurso para escapar de la censura religiosa de la época, de hecho fue una publicación póstuma. Otra prueba es encontrar un seguidor o comentarista de su obra que considere a Spinoza un pensador ateo.
Para refutar el ateísmo de Spinoza basta revisar sus obra, en particular su ÉTICA. La concepción de Dios que tiene Spinoza es muy distinta a las de la religiones pues este no cree en un Dios personal, pero no hay duda del teísmo de Spinoza.
Ha sido rotulado de diversas formas: panteísta, panenteísta, inmanentista absoluto, lo cual le valió también acusaciones de ateísmo (por negar el Dios personal revelado), fatalismo (en tanto en su concepción de sustancia todo está determinado causalmente y no hay lugar para la libertad) y nihilismo. Esta idea de divinidad fue recibida de forma polémica por buena parte de la filosofía posterior, que comenzó denigrándolo para eventualmente abrazarlo y resignificarlo en el contexto del idealismo alemán y en adelante. Algunos de los filósofos que se han hecho eco de la noción de divinidad de Spinoza han sido: Leibniz, Lessing, Fichte, Nietzsche, Bergson y Deleuze. En otras disciplinas, han citado su influencia en Albert Einstein, Sigmund Freud y Antonio Damásio.[14]
Según lo ha sostenido la teología judeo cristiana e islámica, al negar la filosofía de Spinoza el aspecto trascendente[15] de Dios, que le impide ser consciente de sí mismo y de su creación y, por lo tanto, estar determinado por el universo manifestado y no poder existir sin él, negó a Dios como las religiones abrahámicas lo conciben. Esto ha llevado a los teólogos de las religiones tradicionales judeo-cristiana e islámica, a catalogar a Spinoza como ateo y desde su marco de referencia -el de estas religiones- evidentemente lo es.
Algunos estudiosos de la obra de Baruch Spinoza sostienen que este más que panteísta (Dios es la naturaleza) es panenteísta (Dios es y está en todo) derivado de su afirmación de que “Todo lo que es, es en Dios y nada puede ser concebido sin Dios”. Lo anterior implica que aunque la naturaleza es Dios, para Spinoza Dios es más que la naturaleza[16]; por tener atributos infinitos más allá de la simple materialidad, como el pensamiento, lo que implica que Dios no es solo la naturaleza, sino algo más complejo y multifacético. Sin embargo, si sostenemos que Dios es uno con el universo e incluimos en la idea del universo no sólo la extensión y el pensamiento, sino todos los posibles atributos de Dios que no conocemos (Según Spinoza, infinitos), podemos sostener la interpretación más comúnmente aceptada, de que las enseñanzas de Spinoza encajan más en el panteísmo que en cualquier otra concepción, sin necesidad de complicarlas ubicándolas en el panenteísmo.
[Si asumimos que la sustancia de la que habla
Spinoza es lo que hoy concebimos como ENERGÍA, que ni se crea ni se destruye,
sólo se transforma y que puede existir sin estar ligada a la materia como en
la gravedad, los campos
electromagnéticos, la luz y en el llamado vacío cuántico, sin necesidad de
manifestarse ligada a la materia, el Dios de Spinoza podría existir sin
necesidad de manifestarse como naturaleza. Teóricamente podríamos concebir una
parte de esa energía convertida en naturaleza y otra que se mantiene como
energía consciente de sí y de su manifestación, que no se confunde con ella,
con lo que Dios podría ser en simultanea inmanente y trascendente a su
manifestación. Sin ir muy lejos, la llamada energía oscura, aparentemente no
ligada a la materia y aún en estudio, permitiría afirmar que, en términos de
Spinoza la sustancia o energía, tiene una parte de sí no ligada a la manifestación
como naturaleza. Desde esta perspectiva si consideramos
la energía no manifestada parte de la naturaleza, el concepto de Dios de Baruch
Spinoza podría continuar siendo válido antes del Big Bang cuando lo único que
existía era, posiblemente, energía no manifestada].
VIDEOGRAFÍA
FILOSOFIEBRE
¿Qué es el Dios de Spinoza? - Explicado fácil y rápido | Metafísica.
9 minutos
https://www.youtube.com/watch?v=AwxNEqt8Wog
EL EDÉN DE LOS CÍNICOS
Spinoza: El filósofo que cambió a Dios y a la política.
27 minutos
https://www.youtube.com/watch?v=frc-m1izRsY
DANIEL RAMÍREZ – MATEHUALA
La ética de Spinoza fácil (Dios, conocimiento,
conatus, pasiones, esclavitud-libertad, mente-cuerpo) Este video aborda de manera
sencilla y comprensible diversos aspectos de la filosofía de Spinoza,
incluyendo su concepción de Dios.
28 minutos
https://www.youtube.com/watch?v=aulTjr98s9k Ver video.
GUSFAI: FILOSOFÍA - PSICOANÁLISIS – PSICOLOGÍA
Estamos Filosofando: Spinoza: ¡No era panteísta! | Dios o naturaleza.
50 minutos
https://www.youtube.com/watch?v=4yNWAuB8gqk&t=11s
GUSTAVO FAIGENBAUM [GUSFAI]
La Ética de Spinoza
UNA (1) HORA
https://www.youtube.com/watch?v=BOcR6wpyFmk
ENRIC FERNANDO. GEL – ADICTOS A LA
FILOSOFÍA
Spinoza- Todo lo que debes saber
[Explicado fácil] 8 videos cuya duración oscila entre 9 y 19 minutos.
https://www.youtube.com/watch?v=dwQYJj4oz0A&list=PLilfcYrZp3-Iobk1zru4mUDIA0STYfeZJ
WEB DE ADICTOS A LA FILOSOFÍA
https://www.youtube.com/channel/UCBgi-68fpmF6yIEDOqd4kPw
DARIN MC.NABB
LA FONDA FILOSÓFICA.
La ética de
Spinoza [14 videos de aproximadamente 30 minutos cada uno]
https://www.youtube.com/watch?v=Ict9b9IZtWk&list=PLfg-nvLMvO0i-Roc0IWLRILGgRbsQBVJD
WEB DE LA FONDA
FILOSÓFICA:
https://www.youtube.com/results?search_query=Web+de+la+Fonda+Filos%C3%B3fica
LIFEDER
EDUCACIÓN
¿Cómo era dios para Albert
Einstein? 47 minutos [Ver desde el minuto 35 hasta el 47 = 12 minutos]
https://www.youtube.com/watch?v=nxeUqt1lxp8
[1] Artículo elaborado por ChatGPT con la colaboración del Admor. Alberto J. Merlano A. quien planteo las preguntas y realizó la edición de las respuestas.
[2] Carta escrita el 24 de abril de 1929 a Eduard Büsching, quien le había preguntado sobre sus creencias religiosas. Esta cita resume el punto de vista de Einstein sobre la religión y la espiritualidad, donde identifica su admiración por el orden y la racionalidad del universo como su forma de espiritualidad. La referencia al Dios de Spinoza indica su alineación con una perspectiva panteísta, donde Dios y el universo son vistos como uno, y no como una entidad personal que interviene en los asuntos humanos. La carta a Eduard Büsching es uno de los muchos ejemplos en los que Einstein expresó su admiración por las ideas de Spinoza y su enfoque de la religión y la espiritualidad.
[3] En el panenteísmo, el universo es una parte de Dios, pero Dios tiene una existencia y una conciencia que trascienden el universo físico. Este concepto es común en algunas interpretaciones de la teología hindú y ha sido explorado por filósofos como Alfred North Whitehead y Charles Hawthorne. En el panteísmo se afirma que Dios y el universo son idénticos; es decir, Dios es el universo y el universo es Dios. En esta visión, no hay una divinidad que trascienda el mundo material. Todo lo que existe es una manifestación o parte de Dios. Aunque ambos conceptos ven a Dios y al universo como estrechamente interconectados, el panenteísmo asigna a Dios una existencia y características que van más allá del universo material; es decir, que Dios es simultáneamente inmanente y trascendente al universo, mientras que el panteísmo identifica a Dios directamente con el universo en su totalidad; es decir, que Dios es inmanente al universo, pero no existe independientemente de él.
[4] Esta NOTA es del autor humano de este artículo, Alberto J. Merlano A. basada en su artículo Materialismo Espiritual, disponible a solicitud de los interesados solicitándolo al E. mail albertomerlano2009@gmail.com
[5]
En su esencia, una
experiencia mística puede describirse como un evento o momento de profunda
transformación personal en el que se percibe una unión con lo divino, la última
realidad, o un sentido de conocimiento o conciencia que va más allá de lo que
se entiende en la experiencia cotidiana. En mi experiencia personal al
experimentar este estado de conciencia y tratar de guiar a mis estudiantes a
que la experimenten por sí mismos, encuentro menos difícil que acceda a ella un
agnóstico o un ateo que una persona religiosa, no sólo porque tiene muchas
menos creencias que dejar atrás para aceptarla y, sobre todo, para
interpretarla, sino porque es para un ateo o un agnóstico es obvio que si nos
identificamos con la esencia de lo que somos -energía-, y no con la forma que
esa energía ha tomado, somos uno con todo lo que es. Debido principalmente a
esta característica, la facilidad para poder experimentar la conciencia cósmica
a partir del ateísmo o el agnosticismo, es por lo que a esta fase la denomino materialismo
místico.
[6] Ray Kurzweil cuenta con más de treinta años de trayectoria haciendo predicciones precisas, acertando hasta en un 86% de las veces. Es un teórico de los caminos que seguirá el ser humano en los próximos años en su relación con la tecnología. Es además cofundador y canciller de Singularity University y Director de Ingeniería de Google, donde lidera el equipo que desarrolla la inteligencia artificial. Sus ideas han sido plasmadas en cinco libros, entre los que cabe destacar La era de las máquinas espirituales y La singularidad está cerca, en los que aventura cómo será el desarrollo tecnológico en un futuro (incluso tan lejano como el 2099) y qué influencia tendrá en nuestras vidas. Tiene 21 doctorados HONORIS CAUSA.[Tomado de WIKIPEDIA].
[7] Tomado del libro
La era de las maquinas espirituales
de Ray Kurzweil – Editorial Planeta – 1999.
[8]
Realizada por el Admor. Alberto J.
Merlano A. con la ayuda de ChatGPT después de ver y analizar los videos y
leer los libros que aparecen en la
bibliografía. Escrita en enero de 2024.
[9] San Buenaventura, un teólogo y filósofo franciscano del siglo XIII, propuso la idea de que existen tres modos de adquirir conocimiento: a través del ojo de los sentidos, del ojo de la razón y del ojo de la contemplación. Esta concepción forma parte de su visión filosófica y teológica, que buscaba integrar la fe cristiana con el entendimiento racional del mundo.
·
El ojo de los sentidos se refiere a la
percepción sensorial, la manera en que conocemos el mundo a través de nuestros
sentidos físicos (vista, oído, tacto, gusto, olfato).
·
El ojo de la razón se relaciona con el
entendimiento y la capacidad de razonar, analizar y deducir. Es la facultad de
comprender y formar juicios sobre el mundo a través de la lógica y el
pensamiento abstracto.
· El ojo de la contemplación alude a un conocimiento más espiritual o místico, que va más allá de lo que se puede percibir con los sentidos o entender con la razón. Implica una forma de conocimiento interior o intuitivo, a menudo asociado con la experiencia religiosa y la conexión directa con lo divino.
Estos tres modos de
conocimiento reflejan la perspectiva de San Buenaventura sobre cómo los seres
humanos pueden llegar a comprender la verdad y la realidad, combinando
elementos de la experiencia sensorial, el razonamiento intelectual y la
experiencia espiritual.
[10]
Spinoza identifica la autoconsciencia con la mente, como un producto de ella;
por lo que en lo que hasta ahora he conocido de la obra de él, esta no tiene el
protagonismo que sí tiene en mi propio marco de referencia.
[11] Los interesados en la lógica difusa pueden solicita el artículo Pensamiento Borroso al siguiente e. Mail albertomerlano2009@gmail.com
[12] Esta declaración tiene mucha similitud con el planteamiento de Peter F. Drucker de que el propósito de las organizaciones es permitir que los seres humanos comunes hagan cosas extraordinarias.
[13] La cita de Albert Einstein sobre la ilusión de la separación y la conciencia se encuentra en una carta que escribió en 1950 a un padre que había perdido a su hijo. En esta carta, Einstein reflexiona sobre la ilusión de la separación y la importancia de superar esta percepción para alcanzar una paz mental estable. La cita aparece en el libro de Alice Calaprice Albert Einstein: El libro definitivo de citas, Plataforma Editorial, cuarta edición junio 2016, página 340.
[14] Antonio Damasio es un destacado neurocientífico y profesor universitario. Nació en Portugal en 1944 y se ha convertido en una figura influyente en el campo de la neurociencia, especialmente conocido por sus trabajos en la relación entre las emociones y la toma de decisiones. Ha realizado importantes contribuciones a nuestra comprensión de cómo las emociones y los sentimientos juegan un papel crítico en la cognición humana, incluida la toma de decisiones, la creatividad y la conciencia. Su trabajo ha sido fundamental para avanzar en nuestra comprensión del cerebro humano y ha influido en diversas disciplinas, redefiniendo la forma en que pensamos sobre la relación entre la mente y el cuerpo, así como entre la razón y la emoción.
[15] TRASCENDENTE: Algo que incluye trasciende lo que lo determina, superior al mero agregado de las partes, distinto a ellas. INMANENTE: Algo que está dentro. Equivalente a interior o intrínseco.
[16] La cita de Spinoza se encuentra en su obra "Ética
demostrada según el orden geométrico". Específicamente, esta frase
aparece en la Proposición 15 de la primera parte del libro, que trata sobre
Dios y su relación con el universo.
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