ACERCA DE LA VERDAD
ACERCA DE LA VERDAD
ALBERTO J. MERLANO
A.
INTRODUCCIÓN
La parte de la filosofía que se
dedica a examinar las formas de llegar a la verdad se denomina epistemología.
Se diferencia de la lógica en que esta nos enseña a usar
adecuadamente el pensamiento para llegar a esa verdad que la epistemología analiza
si puede ser alcanzada y, en caso afirmativo, cómo.
La epistemología y la lógica son
temas importantes para mí, porque me dedico a la espiritualidad dentro
de los límites de la ciencia y la razón y mi público favorito y más frecuente,
son agnósticos y ateos y uno que otro creyente convencidos de que su FE,
aquello en lo que cree, tiene validez universal. En estos debates las
herramientas que proporcionan la epistemología y la lógica son muy útiles.[1]
En un artículo anterior titulado Acerca
de la aplicación del método científico a las ciencias del espíritu, exploro el concepto
de verdad en la religión; sin embargo, sus conclusiones se pueden extender a los
problemas socio humanos, técnicamente complejos, por estar determinados por
multitud de variables, de diferente intensidad y dirección, que interactúan
entre sí y con el resultado que originan. En estas situaciones, en los que los
resultados no son predecibles con exactitud, la mejor aproximación a la verdad es
la que proporciona la estadística, expresando el resultado en término
no de certezas, sino de probabilidades.[2]
El objetivo de este trabajo es
plantear mi posición frente a la verdad, apoyándome en la epistemología y
en la lógica contemporánea, que incluye al pensamiento sistémico, y presentar una
propuesta que facilite, llegar a conclusiones consensuadas, en grupos formados
por personas con fuertes diferencias ideológicas.
Si mis apreciados lectores desean
complementar lo que en este escrito planteo, les recomiendo solicitar los
artículos anteriormente mencionados.
VERDAD OBJETIVA VERSUS VERDAD
SUBJETIVA
Podemos establecer a grandes rasgos
dos tipos de verdades, la objetiva y la subjetiva.
Entendemos por verdad objetiva,
lo que es independientemente de las percepciones y/u opiniones que
tengamos sobre ella. El instrumento para buscarla es el llamado método
científico, que pretende obtener una evidencia de esta, no sólo a través del
uso del pensamiento racional sino de la evidencia experimental, de modo tal que
quien quiera, pueda comprobarla por sí mismo.
La verdad subjetiva, es lo
que cada uno cree que es la verdad. Es irrelevante que lo que cree sea
objetivamente válido o no, lo importante es la convicción que la persona tenga
de que está en lo cierto. Esto es básico para entender la conducta de los
demás, pues cada ser humano actúa en forma consecuente con sus propias
verdades, independientemente de la validez científica que estas tengan.
¿De qué depende la calidad de la verdad subjetiva,
medida esta según su acercamiento a la verdad objetiva?
1. Del
hardware racional instalado; es decir de la capacidad del sujeto de elaborar
representaciones mentales que le proporcionen un buen mapa de la realidad de lo
que esté estudiando. Esto se relaciona con el tipo y calidad de inteligencia
que posea, determinada en parte por la genética y en parte por el desarrollo
que le haya dado a las diferentes clase de inteligencias que posea.[3]
2. De la información procesada de la que se
disponga. De dos personas con igual capacidad mental, tomará mejores decisiones
el que tenga información de más calidad.
3. De los referentes con los que evalúe la
información, basados entre otros, en los principios y/o valores que se usen
para evaluar la información poseída.
De lo anterior se deduce una importante conclusión: La verdad
subjetiva se relaciona con la integración entre capacidad, información y
referentes. Es como la programación de un computador independientemente del
resultado, si este no se ajusta a la realidad o verdad objetiva, lo que hay que
hacer es modificar la programación. Esto conduce a la sorprendente afirmación,
que toda persona, aún un loco, siempre actúa en forma coherente consigo
mismo. Desde ese punto de vista su conducta en todos los casos es racional,
entendiendo como racionalidad la coherencia entre capacidad del sujeto, la
información que posee y los referentes usados para analizarla. Percibimos la
realidad a través de nuestros filtros mentales, no vemos las cosas como son,
sino como somos.
Si lo anterior es cierto, más que juzgar a los
demás, lo más inteligente es tratar de comprender por qué hacen lo que hacen,
teniendo en cuenta que la comprensión no elimina la reacción personal y social
a la conducta del otro, tampoco la sanción moral o legal.
En caso de condena esta debe realizarse a la conducta, no
sobre la persona. En términos cristianos: Odiar el pecado y amar al pecador.
En este trabajo nos dedicaremos en forma específica al
análisis de la verdad objetiva y en el apéndice examinaremos para aquellos
interesado en el tema las limitaciones del método científico, aplicado a las
ciencias naturales, en particular a la física.
EL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
El principio de incertidumbre
establece la imposibilidad de medir con precisión en el mundo cuántico, ese del
que emana el mundo material que percibimos con los sentido. Como consecuencia
entroniza a la estadística como el instrumento más adecuado para llegar a
conclusiones en ese campo del conocimiento.
La física cuántica hizo evidente
que la incertidumbre no era sólo una característica de lo biológico y de lo
socio humano, sino que llegaba hasta la reina de las ciencias exactas, la física
proporcionando un duro golpe al determinismo.
En el terreno de la filosofía de la
ciencia y derivado principalmente de las contribuciones del epistemólogo Karl
Popper (1902-1994), el objetivo del conocimiento científico es la búsqueda de
la verdad, pero esta es siempre provisional, sujeta a verificación permanente y
mudable en la medida en que surjan conocimientos nuevos. Esto implica, que aún
en la ciencia, que trata con lo tangible y cuantificable, la verdad siempre es
provisional, nunca definitiva.
En el mundo de lo biológico y lo socio
humano, la multitud de variables que intervienen en un fenómeno interactuando
la una sobre la otra, impide llegar a conclusiones precisas, lo que conduce a
que estas se expresen, como en la física cuántica, en términos, estadísticos -de
probabilidades- con una aproximación mucho menor que la que se obtiene en las
ciencias naturales, dado que la complejidad de las ciencias sociales y humanas
es mucho más alta que la que existe en las ciencias naturales-
La estadística como elemento de
comprobación de hipótesis en el campo de la física cuántica y en las ciencias
humanas y sociales, introducen el concepto de gradación en la definición de
lo que es verdadero o falso; así, es más cierta -más probable- una conclusión
científica en estos campos en la medida en que su probabilidad de ocurrencia
sea más alta. Todas la verdades, en consecuencia, no son iguales, una es más o
menos ciertas que otras, dependiendo del grado de probabilidad que tengan de darse
según lo pronosticado por el investigador que las descubre. Ejemplo, la vacuna
Sinovac tiene una probabilidad de evitar contagios de COVID 19 del 56% contra
el 95% de Pfizer, pero en cuanto a eficacia para evitar complicaciones que
conduzcan a la muerte, Sinovac tiene el 100% y Pfizer el 95%.
El territorio de las ideas es el
campo por antonomasia de las matemáticas y de la filosofía, pero también
incluye aplicaciones de la última, tales como la política, que también tiene
vínculos con las ciencias sociales, y la teología, de la que surgen las
justificaciones racionales de las diversas religiones que existen en el mundo.
Las matemáticas es lo más
aproximado a la certeza que nos queda, pero después del teorema de incompletitud del matemático Kurt Gödel, (1906-1978), a menudo
descrito como el más grande filósofo lógico desde Aristóteles, hasta estas
perdieron su carácter de ciencias 100% exactas. Gödel demostró que toda
estructura matemática está basada en axiomas y postulados indemostrables; es
decir, en premisas que sólo tienen valor dentro de un sistema de referencia,
derivado este de la forma en que los seres humanos percibimos la realidad y de
nuestras limitadas capacidades de razonamiento. Es posible que dichas premisas tengan
validez universal, pero no es posible probarlo usando los instrumentos matemáticos
basados en ellas, tendrían que usarse métodos de investigación basados en un
sistema matemático distinto, que a su vez tiene también el mismo problema de
imposibilidad de confirmación objetiva de sus axiomas y postulados.
En el territorio de las ideas, el
instrumento básico de validación de una “verdad” es el la razón adecuadamente
entrenada en el arte de pensar en forma lógica.
Se ha invertido mucho esfuerzo en
desarrollar métodos que nos ayuden a pensar mejor, entre ellas diversos tipos
de matemáticas: aritmética, álgebra, geometría, (discreta, combinatoria,
diferencial, algebraica, etc.) trigonometría, cálculo diferencial e integral,
topología, etcétera. En el mundo de la administración, es muy conocido el
método Kepner & Tregoe de análisis de problema y toma de decisiones.
Permanentemente salen al mercado, diversos métodos para hacer mejor uso de
nuestro mente y pensar mejor. Las computadoras han representado una gran ayuda
para el manejo de multitud de datos, imposibles de ser manipulados por el
cerebro humano sin la ayuda de estas eficientes máquinas.
Ante la evidencia de que, con
certeza, las ciencias biológicas y humanas son sistémicas, se evidenció que la
lógica aristotélica -plenamente válida en las matemáticas- y la cartesiana legítima
para sistemas complejos mecánicos como ayuda del pensamiento, eran deficientes
para entender lo muy complejo y emergió la lógica sistémica, cuyo principal,
mas no único, aporte es el llamado pensamiento complejo, desarrollada por el
epistemólogo Edgar Morin.[4]
En lo sistémico la certeza no existe, las conclusiones a las que se llega las
denominó Morin APUESTAS, que podría definirse como
“certidumbre subjetiva de lo objetivamente incierto”, algo parecido a la FE, como
la definió el psicoanalista social Erich Fromm (1900-1980).
Por último, en el campo de lo
bello, la estética, no es la evidencia empírico sensorial propia de las
ciencias naturales, ni la razón, propia de la filosofía y de las matemáticas,
las que determinan si algo es bello o no, sino la contemplación, y lo que ella
produce en el ser del observador; es decir una experiencia, una vivencia, que
resuena en armonía con su ser.
La belleza es subjetiva, dependiendo
del observador, para algunos, sin embargo, es universal, es decir, lo que es
bello es bello para todos. Pero ¿por qué algo nos parece bello? Podemos
encontrar razones basadas en nuestra propia naturaleza, por ejemplo, en nuestra
especie la simetría, nuestra morfología.
En un mundo en el que la especie humana
tuviese una forma distinta a la nuestra ¿Sería su percepción de la belleza
igual a la nuestra?
En el mundo de lo estético,
posiblemente lo más sabio en cuanto a la verdad se refiere, es aplicar el viejo
refrán que nos advierte que “de gustos y colores, no discuten los doctores”.
LA VERDAD RELIGIOSA
Si ni en el mundo material,
tangible, objeto de estudio de las ciencias naturales, se generan certezas y en
el de las ideas, como sucede en las ciencias humanas y sociales, la verdad se
determina mediante probabilidades generadas estadísticamente, en el caso de la
religión y de las llamadas ciencias noéticas[5],
el problema para encontrar lo que es verdadero es mayor, porque al igual que
sucede en las matemáticas, sus premisas fundamentales no se pueden ni probar ni
refutar, y sus creencias, en particular una vida después de esta, tampoco.
Usualmente las pruebas en este
campo, como en las matemáticas, se basan en la coherencia interna entre las
premisas -axiomas y postulados-
indemostrables en sí mismas, y las conclusiones que de ellas se derivan; por
ejemplo: Dios existe, Dios se comunica con el hombre, lo que ha revelado Dios
aparece en las Sagradas Escrituras o Biblia, la única autorizada para
interpretar el significado de la revelación divina es la Iglesia Católica, etc.
Entre creyentes en las mismas premisas y sus conclusiones, los desacuerdos pueden
resolverse usando la disciplina de la hermenéutica[6],
que en últimas es un ejercicio de coherencia, aplicando la lógica del sistema
de creencias examinado para determinar si lo examinado es consistente o no con
él. Esto no es legítimo entre individuos con premisas diferentes. Allí lo que
habría que discutir es la validez de las premisas en las que se fundamenta el
sistema de creencias, pero como ninguno de ellos puede ser probado o falseado
racional o empíricamente, todo se reduce en ultimas a un asunto de FE,
entendido, según definición de Erich Fromm, como certidumbre de lo incierto o a
encontrar puntos de convergencias a los que se llega a través del examen de
diferentes creencias.
La fuente primaria de la verdad
religiosa es la revelación; así, las principales religiones del mundo tienen
sus textos sagrados en donde aparecen las enseñanzas de su fundador y/o de sus
discípulos más cercanos. Generalmente se
les atribuye inspiración divina y, por lo tanto, certeza, como sucede con la
Biblia (antiguo y nuevo testamento) para los cristianos, parte del antiguo
testamento cristiano para los judíos, el Corán para los islámicos, el Rig Veda, las Upanisad, el Majabhárata y otros para los hindúes, o en las enseñanzas de
sus fundadores, que presuntamente no se equivocan porque tienen un contacto
directo con Dios o sus representantes en la tierra, como sucede en el budismo,
siendo el Canon Pali o Tipitaka, el texto más antiguos que recoge las
enseñanzas de su fundador, el Buda.
Generalmente la justificación
filosófica o teológica viene después, y se desarrolla y fortalece a través de
los años a través de la contribución de los pensadores adscritos a cada
religión y las decisiones acerca del dogma y la moral aprobadas por las
jerarquías respectivas. La Suma Teológica de Santo Tomás, es, por ejemplo, un
monumental tratado de teología-, en el que se trata de probar por la vía
racional -el instrumento principal de la filosofía-, entre otras, la existencia
de Dios, su comunicación con el hombre, la biblia como el libro que contiene
esa revelación, la iglesia católica como depositaria y única intérprete
autorizada de la misma, el pecado original, la divinidad de Jesús y su papel
como redentor al ofrecerse como víctima propiciatoria y morir crucificado y
redimir a la humanidad del pecado original, etcétera. En el caso del
cristianismo católico, su filosofía fundamental, desarrollada a través de los
siglos, a partir de la muerte de Jesús, se alimenta de declaraciones de los
Papas y Concilios llevados a cabo a través del tiempo, basados en la presunción
de que cuando el Papa o los obispos reunidos declaran algo relacionado con el
dogma o la moral, son asistidos por el Espíritu Santo y sus declaraciones son
verdades en las que hay que creer, porque son inspiradas directamente por Dios.[7]
¿Cómo probar todo lo anterior, de
modo tal que no haya duda alguna, y que, en consecuencia, los argumentos sean
tan convincentes, que cualquier persona medianamente inteligente, no tenga
opción distinta a rendirse ante la evidencia de lo que cada religión considera la
verdad?
Simplemente, no se puede. De ser
posible, sólo habría una religión en el mundo y el cristianismo no estaría
dividido en innumerables grupos que interpretan las enseñanzas de Jesús de
diversos modos, siendo la católica,
hasta el momento, la más numerosa, mas no por eso la única verdadera, porque,
repito, en el campo de lo cualitativo y en particular en el denominado mundo
espiritual de las ciencias noéticas, la única aproximación es la apuesta, que si se define como
certidumbre de lo incierto, equivale a fe y que aplica a todos
aquellos objetos de conocimiento que no pueden ser probados o refutados usando
el método científico o llevando la razón a su máxima expresión.
La validación empírica para aceptar
algo como cierto aplica hasta las “verdades” que tienen “prueba” matemática,
así la teoría de la relatividad tiene consistencia matemática interna, pero
sólo fue aceptada cuando sus conclusiones pudieron ser probadas experimentalmente.
La teoría de los múltiples universos tiene validación matemática, pero aunque
es una teoría respetable, sigue siendo una teoría, porque no se han podido
diseñar, hasta ahora, experimentos que permitan comprobarla.
Estoy en deuda con el exsacerdote
Alberto Linero que intranquilo por ideas similares a las planteadas en este
artículo durante un seminario bajo mi dirección de negociación y solución de
conflictos en el que participó, descubrió en el concepto de apuesta el profundo sentido
de la FE. Concluyó que en temas religiosos la fe era necesaria, precisamente
porque NO había certeza objetiva de aquello en lo que se cree sino una certeza
subjetiva. Si hubiese modo de probar científicamente la validez de una creencia
religiosa, la fe sería totalmente innecesaria,
dedujo. Su gran valor es que es una apuesta, es decir, algo que puede no ser
cierto, pero en lo que, a pesar de ello, creemos.
Creer que se posee la verdad en
asuntos no sólo de religión, sino de ciencias sociales aplicadas, como la
política o el arte de gobernar, o temas artísticos, no resiste la prueba de la
razón ni es compatible con la experiencia cotidiana en la que percibimos la
existencia de múltiples “verdades” cada una de ellas proclamándose la única
verdadera y por lo tanto, excluyendo a las demás.
LA NATURALEZA DE LA VERDAD
Entonces, ¿no existe la verdad? ¿Todo
es relativo?
La verdad en el mundo de las
realidades humanas existe. El problema, como ya hemos visto, es si podemos
conocerla con certeza.
En cuanto a si todo es relativo, un
principio central de la llamada lógica borrosa, o difusa, establece que todo
es cuestión de grado, entre 0 y 100 hay infinito número de posibilidades.[8]
Aplicado a la relatividad de la verdad, diríamos, que en función de su
complejidad, habrá verdades más relativas que otras, porque su definición
depende de más variables interactuantes que las verdades simples que tienen
menos variables. Esto se expresa matemáticamente, como ya se dijo, en términos
de probabilidades.
En asunto sencillos, con pocas variables,
fáciles de definir y medir, se puede alcanzar la verdad: María profesa la
religión católica, las probabilidades de que la moneda caiga cara o sello, son
del 50% para cada alternativa, el agua del baño está caliente, etc. Allí
tenemos 100% de seguridad, ojo, siempre en relación con un referente, así:
que María profesa la religión católica depende de que entendamos por profesar, que
el agua está caliente o fría depende de la temperatura “normal” del cuerpo que moja
el agua, en consecuencia, caliente o frío es diferente para un esquimal que
para un habitante del trópico, etcétera.
A medida que avanzamos de lo
cuantitativo a lo cualitativo, de lo que es perceptible a los sentidos a lo que
escapa a ellos, de pocas a múltiples variables causales, de lo inerte a lo vivo,
la posibilidad de conocer todas las variables envueltas y crear modelos
matemáticos que describan su interacción, disminuyen nuestras posibilidades de
llegar a verdades 100% exactas, teniendo aproximaciones a lo que es con
diferentes grados de probabilidad, más no certezas, no siendo posible hablar de
verdades absolutas, universales, válidas para todos, sino de aproximaciones a
esta.
San Buenaventura (1221 -1274), planteó que a la verdad, se
puede llegar por tres vías:
El ojo de la carne, para
la verdad que puede ser alcanzada usando los órganos de los sentidos. Es el ojo
de las ciencias naturales, guiado por el llamado método científico.
El ojo de la mente, para verdades a las que se puede llegar
usando el pensamiento guiado por la razón, por ejemplo, las matemáticas, la
filosofía, las psicologías introspectivas, como el psicoanálisis, etcétera.
También pertenecen a esta área las disciplinas, como la lógica, que nos ayuda a
pensar mejor.
El ojo del espíritu, para verdades existenciales de orden
inmaterial, a las que no se tiene acceso con el ojo de la carne ni con el ojo
de la razón. Su método es la INTUICIÓN y la experiencia CONTEMPLATIVA a través
de alteración del estado normal de consciencia, que produce la aprehensión
directa de realidades trascendentes, que son vividas y validadas a través de la
propia experiencia. Entre ellas se encuentra la llamada experiencia mística,
que nos suministra evidencia empírica de nuestra unidad con el universo o con Dios,
que está en la base de todas las religiones.
Cada ojo tiene su propia metodología y, como hemos visto, el
grado de certeza objetiva -en contraste con el subjetivo- varía en cada una de
ellas, siendo alto en las ciencias naturales, medio en las ciencias humanas y
sociales y bajo en las llamadas ciencia noéticas, o espirituales, ello a pesar
de que como se demuestra en el artículo, ya mencionado, Acerca de la
aplicación del método científico a las ciencias del espíritu, el método
científico es aplicable a todas ellas.
Una excepción a la precisión media en las ciencias de la
mente son las matemáticas, pues a pesar de que sus postulados no pueden ser
probados usando la lógica del sistema derivado de ellos, ha mostrado una gran
exactitud en su capacidad de predecir el comportamiento de la realidad tal como
nuestros órganos de los sentidos lo perciben. Esto llevó a Galileo a decir que el universo
estaba escrito en lenguaje matemático. A su vez, Sir
James Jeans (1877 – 1946), matemático, físico y astrónomo, alineado con la
declaración de Galileo, dijo: La mejor forma de describir el universo, aunque todavía muy imperfecta e
inadecuada, (…) es como el pensamiento de quien, a falta de otro concepto más
abarcativo, podríamos describir como un pensador matemático.[9]
En síntesis:
1. la verdad, como la realidad, existe, pero no siempre es posible alcanzarla, salvo en situaciones simples, dentro de parámetros o referentes aceptados por quienes la persiguen.
2. La verdad no es privilegio de ninguna filosofía o religión. Todas son apuestas. Uno debe ser coherente con sus apuestas, estando dispuesto, si se quiere, a morir por ellas, pero aceptando la posibilidad de estar equivocado.
3. El relativismo no implica que todas las apuestas tengan la misma probabilidad de ser posibles, sino que ninguna de ellas ofrece certezas, porque entre lo verdadero y lo falso existen grados, y algunas afirmaciones están más cercanas a la verdad que otras. Es como la diferencia existente en la física, entre ley de la gravedad y teoría de los múltiples universos.
4. En cada área del conocimiento es posible usar
el método científico, pero el grado de precisión de los resultados obtenidos
varía, siendo la exactitud, en general, entre mediana y baja desde el punto de
vista de la verdad objetiva para los resultados obtenidos con el ojo de la
mente o el de la contemplación.
EL DIÁLOGO
ENTRE DIVERSAS VERDADES
El tema de la verdad, como llegar a
ella y como probarla, es particularmente crítico en el diálogo entre variadas religiones.
En menor medida, pero muchas veces igualmente problemático, en temas
relacionados con la política y las artes. Es también frecuente entre diversos enfoques
profesionales, cada uno de ellos con sus respectivos paradigmas que incluye su
epistemología -forma de llegar a la verdad en las diversas especialidades-, en
particular en áreas del conocimiento como la psicología en la que existen
diversas escuelas ¿cuál es la válida?
Cada “creyente” se fanatiza al no
abrir su mente a diversas percepciones de la realidad y convertir su apuesta en FE. Paradójicamente
nunca como ahora con la diversidad y complejidad del conocimiento que ha hecho
imposible que toda la información quepa en una sola mente, ha sido más
necesario desarrollar metodologías que permitan el diálogo interdisciplinario y
enfrentar los problemas desde diversas disciplinas y escuelas. Esto exige
apertura mental de los protagonistas y metodologías adecuadas.
Oigo al crítico: no es posible que
existan diversas verdades, sólo una puede ser la verdad; así, necesariamente,
las otras llamadas “verdades” deben ser falsas.
Esa afirmación, según hemos visto,
responde a la idea de que la realidad es simple y puede comprenderse desde una única
mirada. En la lógica sistémica aplicada a lo complejo, por el contrario, la
realidad debe ser mirada desde diversas perspectivas o referentes, siendo todos
ellos verdaderos desde el punto de vista subjetivo, aunque estén en
contradicción, porque cada uno de los observadores juzga la contribución de los
demás a la luz de su propio mapa de creencias. La dificultad de encontrar modos
de probar fuera de cualquier duda muchos de los referentes usados o definir
cuál o cuáles son pertinentes a la situación analizada dificultan la tarea de
encontrar una única VERDAD, en particular en el campo de las ciencias sociales
y humanas. [10]
En este aspecto me tranquiliza la
perspectiva científica de la verdad, existe pero lo que hacemos es aproximarnos
a ella, por lo tanto nunca podemos estar seguros de que finalmente la tenemos,
sólo poseemos nuestra mejor aproximación a ella a la luz de los conocimientos
que en ese momento poseemos. La verdad para la ciencia es provisional, nunca
definitiva.
El problema para dialogar entre
creyentes de diferentes religiones, o entre creyentes y no creyentes, es que
los creyentes transforman la FE, que es una validación subjetiva de una
creencia personal de lo que es imposible certificar objetivamente como cierto,
una apuesta, en términos de Edgar Morin, en una verdad objetiva,
es decir, válida para todo el mundo.
Cuando una persona convierte una
creencia, o apuesta, en verdad objetiva, negándose la
posibilidad de estar equivocado, la lógica consecuencia que de allí se deriva
es que las ideas contrarias a las propias están erradas, y lo más peligroso,
cosa que suele suceder con frecuencia, la obligación de sacar al otro del
error, en el peor de los casos porque está lleno de buena intención, para
salvar su alma.
Los resultados de lo anterior han
sido funestos, como lo evidencia claramente la historia de la humanidad.
Fanatiza a quien convierte su fe en verdad única e irrebatible y a nombre de su
Dios y creyendo hacer lo que este le ordena, termina imponiendo a los demás sus
propias creencias, bajo la convicción de que estas no son creencias sino
verdades que todos los demás deberían aceptar.
En mi caso me ha sido de utilidad
para evitar sentirme poseedor de la verdad mirar mis apuestas
como
metáforas de la realidad, y considerar mis intentos de mejorar mis
aproximaciones a la verdad como mejoras a mis metáforas de la realidad.
Uno de los principios centrales de
la lógica sistémica es el de unión de los contrarios. Nace de observar que,
al examinar los referentes de cada una de las posiciones presentes en un
debate, lo que generalmente se encuentra es que se está hablando de lo mismo,
pero mirado desde puntos de vista diferentes. Cuando esto se hace evidente, nos
hacemos conscientes de las variadas perspectivas desde las que estamos
examinando un tema, comprendemos mejor el asunto porque lo vemos en una forma
más integral y tratamos de buscar el consenso no discutiendo cual es el
referente verdadero, porque todos los son desde el mapa de creencias de cada quien,
sino cuál o cuáles son los más pertinente a la situación que se está
analizando. Si no se llega a un acuerdo, por lo menos se termina el debate
comprendiendo por qué no fue posible lograrlo y entendiendo mejor la posición
de cada participante en él.
De este principio se deducen dos
más, a saber:
1.
Los contrarios no sólo son contrarios, sino
complementarios. El uno no existe sin el otro. Así no hay mal sin bien, luz sin
oscuridad, alto sin bajo, belleza sin fealdad, pobreza sin riqueza, etc. Una
gran verdad es generalmente aquella cuya contraria es también una gran verdad,
ejemplos, tu amor me libera…tu amor me esclaviza; lo barato sale caro…lo costoso
sale barato; la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno…la
democracia es el peor sistema de gobierno, etc. Basta añadir el porqué de cada
afirmación y encontraremos que cada referente que usamos para emitir un juicio
genera uno o varios referentes opuestos igualmente válidos.
2.
La contradicción no existe en sí misma, sino que es
consecuencias de comparar conclusiones a las que se ha llegado usando diversos
referentes. Es SIEMPRE posible integrar los opuestos en un nivel superior que los
trascienda e incluya.
La convicción de la posibilidad de
unir los contrarios es valiosa para insistir en buscar el punto en el que
referentes distintos pueden ser cobijados por aquel del que emanan.
Lo anterior es la base de la
dialéctica hegeliana entendida como un método que nos conduce a acercarnos a la
verdad. En este sentido, Hegel afirma que
toda realidad humana; por ejemplo, sistemas políticos, provocan la emergencia
de un tesis, que provoca la aparición de una verdad contraria, la antítesis
y de las dos surge una síntesis con la que se supera la contradicción. A
su vez está generará una nueva antítesis repitiendo y perfeccionando el proceso
mediante el cual nos vamos acercando a lo ideal.
Este principio es también el
fundamento del sistema Harvard de negociación basado en no discutir posiciones
sino intereses, cimentado en el hecho de que tras de cualquier posición siempre
hay intereses, algo que se busca, y que las posiciones que se presentan en una
negociación son algunas de las muchas opciones para satisfacer los intereses que
subyacen tras ella. Se identifican las posiciones en contradicción y los
intereses tras ellas y se trabaja en integrar las diferencias en torno a los
intereses comunes de las partes, logrando de este modo solucionar con más
facilidad conflictos entre personas o grupos interdependientes.
CONCLUSIÓN
Nos relacionamos con el mundo a través de nuestros mapas
mentales, estos no sólo tienen que ver con su contenido, lo que creemos, sino
con la forma que usamos nuestra mente, para llegar a conclusiones. Aprender a
pensar debería ser una asignatura obligatoria en la escuela, perfeccionada
posteriormente en la universidad, centrándola en la profesión que hayamos
escogido. Una inteligencia normal entrenada en la forma de pensar correctamente
puede arrojar resultados superiores a otra de carácter superior, cuyo propietario
la emplee en forma poco eficiente.
Para vivir de un modo racional debemos estar preparados para
que nuestros supuestos puedan ser refutados, deberíamos incluso alegrarnos de
ello; sin embargo nos resistimos a cambiar, parecería que elegimos la comodidad
de continuar con nuestros viejos hábitos de pensamiento, a la incertidumbre de
aceptar nuevas aproximaciones que desestabilicen lo que ya sabemos y nos
obliguen a revisar nuestras creencias. La parálisis mental, no obstante, se puede evitar
abriendo la mente a cosas nuevas, en particular a aquellas que contrarían
nuestra visión del mundo. Es lo que tenemos que hacer si queremos mantenernos
mentalmente ágiles independientemente de los años que tengamos.
En las crisis se dan fases de transición
en que lo que ha de morir no ha muerto del todo, y lo que ha de ocupar el lugar
de los desaparecido, aún está en proceso de nacimiento. En esta etapa son
posibles muchas cosas que en tiempos de normalidad no lo son.
En el campo de las metodologías para
acercarnos a la verdad, estamos en un período de transformación. Estamos
pasando de un pensamiento lineal dominado por la lógica aristotélica y
cartesiana a otro sistémico, en el que las aproximaciones de oriente, en
particular las originadas en la filosofía taoísta, se han abierto paso para
entender los fenómenos originados por múltiples variables de fuerza e
intensidad diferentes, propios de lo biológico, y lo socio-humano.
Lo anterior produjo en Francia el
PENSAMIENTO COMPLEJO de Edgar Morin, que rápidamente se ha difundido en
occidente, aunque, en mi opinión, aún le falta posicionarse más en las
facultades dedicada a las ciencias humanas, sociales y económicas. Esto ha sido
complementado con la emergencia de la LÓGICA DIFUSA o pensamiento borroso,
surgida en el Japón y popularizada en occidente por Bart Kosko. Paralelo a esto
han surgido multitud de textos de mayor o menor calidad epistemológica,
orientados a enseñarnos a pensar mejor. Entre ellos sobresale el PENSAR RÁPIDO,
PENSAR DESPACIO de Daniel Kahneman (1934), premio Nobel de Economía en 2002, por haber integrado aspectos de la investigación psicológica
en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la
toma de decisiones bajo incertidumbre. Kahneman, curiosamente, no es economista de
profesión, sino psicólogo. En el campo de la administración tenemos la clásica
contribución de la firma consultora Kepner & Tregoe relacionada con el
análisis y solución de problemas.
La creencia en que la VERDAD en temas sobre todo,
políticos y religiosos, no sólo puede ser alcanzada, sino que es propiedad de
un determinado grupo, ha generado a lo largo de los siglos más guerras y
muertes que las diversas pestes que han asolado a la humanidad.
Lo planteado en este artículo sugiere la necesidad
de adecuar nuestra forma de pensar a situaciones sistémicas, aprendiendo a
manejar las herramientas que oriente diseñó para este menester y que occidente
redescubrió 2.300 años más tarde. Esto debe conducir al llamado “pensamiento
de segundo grado”, por el filósofo norteamericano, Ken Wilber, que ve la
diversidad de pensamientos, culturas y conductas no sólo como naturales, sino
como convenientes porque proporciona una visión más cercana a la realidad,
siendo la tarea encontrar los lazos de unión de lo diverso en formulaciones de
orden superior que las trascienda e integre en formulaciones cada vez más
completas y coherentes. Esto contrasta con el llamado “pensamiento de primer
grado”, que percibe la diferencia como una amenaza, porque tienen una
concepción de la verdad no sólo única, sino exclusiva, con lo que no queda
opción distinta a la confrontación o a la convivencia pacífica, pero no
colaborativa, con los demás grupos, en las áreas en las que sus concepciones
sean diferentes.
Espero, amable lector, que este
trabajo te haya animado a analizar con más en profundidad la lógica sistémica y
aplicarla a su propia vida y en particular a avanzar hasta el pensamiento de
segundo grado, viendo las diferencias entre diversas posiciones, como una
oportunidad más que un problema, para mejorar tu mapa de creencias, entendiendo
que en el mundo de lo sistémico, no se pasa del error a la verdad, sino de una
verdad más pequeña a una verdad más grande.
Gracias, por haber leído hasta el final.
ANEXO
LA VERDAD
EN LAS CIENCIAS NATURALES
ALBERTO J. MERLANO A.
FEBRERO 2023
La ciencia es un conjunto de conocimientos objetivos adquiridos
mediante la observación y el razonamiento sistemáticamente estructurados, cuya
finalidad es obtener por diversos medios un conjunto de reglas o leyes universales,
que den cuenta del comportamiento de un fenómeno y predigan cómo actuará en
determinadas circunstancias.
La filosofía dominante en la Europa de principios del siglo
XX fue el Positivismo Lógico, que afirma que solo podemos saber que algo es
cierto si se puede demostrar de manera lógica o empírica. Los positivistas
consideraban las matemáticas y la ciencia como la fuente suprema de la verdad.
El llamado método científico es el medio para llegar a
conocer la VERDAD en el mundo de las ciencias naturales.[11]
Los textos académicos parecen estar de acuerdo en definirlo como una forma de
obtener conocimientos nuevos a través de la verificación de hipótesis
(instrumental o experimentalmente), en contraste con la experiencia
("datos"), y que es potencialmente público o susceptible de
repetición (confirmación o refutación) por otros colegas. En sustancia, esto
significa que el método científico abarca toda pretensión de conocimiento
abierta a una validación o refutación experimental.
La ciencia, no obstante, y esto es importante tenerlo en
cuenta, no asegura ser dueña de la VERDAD, sino de la mejor aproximación a la
misma. Una verdad científica debe pasar la prueba experimental, ajustarse a la
experiencia. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada,
pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada en forma
definitiva. En otras palabras, la ciencia aunque busca la certeza, reconoce que
en el estado actual del conocimiento esto no es posible y se contenta con aproximarse
a ella, buscando mejorar en el tiempo su acercamiento a ella.
Los elementos claves del método científico, son:
·
Validación sensorial.
·
Objetividad.
·
Medición.
·
Certeza.
Examínemelos uno a uno, como modo de contestar a la pregunta de
qué tan verdadera es la verdad que se obtiene en el territorio de las ciencias
naturales, mediante el uso del método científico.
VALIDACIÓN SENSORIAL
Para el método científico la suma evidencia es la que nos
proporcionan los órganos de los sentidos, pero ¿lo que percibimos es la
realidad o sólo una de las múltiples apariencias de esta?
Empecemos por lo más sencillo, nuestra percepción de la
realidad está determinada por la información que nuestros sentidos envían al
cerebro y sobre todo, de la forma en que ese órgano decodifica esa información.
¿Cómo percibiríamos la realidad si tuviéramos los ojos como
los tiene una mosca? El ojo humano ve con una velocidad de 1/20 de segundo, la
mosca todo lo observa con una velocidad de 1/200, por eso es tan difícil
atraparlas, todos nuestros movimientos los ve en cámara lenta y como si fueran
fotos fijas.
¿Y si en lugar de ojos de mosca los tuviéramos de rana? Han
visto las fotos tomadas con lentes de 360 grados de cobertura? Así veríamos la
realidad? Y si en lugar de un ángulo de cobertura visual normal, entre 50 y 70
grados, lo tuviéramos gran angular, entre 18 y 24 grados, u ojo de águila, de
300 grados?
¿Cómo cambiaría el ángulo de visión nuestras concepciones
sobre lo que es bello?
Ejemplos similares podemos emplear para los otros sentidos;
por ejemplo: visión y olfato de perro, ¿en un reinado de belleza elegiríamos la
perra que mejor luce a la vista, o a la que mejor huele?
Podríamos tener no 5 sentidos sino 4 o 6 o más. ¿Cómo sería
descrita la realidad en un mundo de ciegos? Hay seres humanos que sostienen que
perciben las energías del cuerpo humano, esas que presuntamente se pueden
fotografiar usando una cámara Kirlian, cómo percibiríamos el mundo, si en lugar
de formas físicas observáramos la energía que está tras de ella?
¿Cuántos sentidos tiene DIOS el Dios personal de la mayoría
de las religiones? ¿Cómo percibirá la realidad?
Ahora bien, los órganos de los sentidos transforman la
información externa y la envían al cerebro en forma de señales eléctricas,
igual a como sucede entre una estación de televisión y los receptores de
señales visuales y sonoras que recogemos en nuestros televisores. Un ejemplo de
esto, los murciélagos presuntamente ciegos lanzan señales sonoras que rebotan
contra los objetos del mundo real y el cerebro del animalito transforma esas
señales acústicas en imágenes similares a las que produce un ecógrafo.
¿Cómo sería nuestra percepción de la realidad si nuestro
cerebro hubiese sido programado por Dios o por la naturaleza de un modo
diferente? ¿Qué habría pasado si los daltónicos que tienen problemas para
percibir el rojo y el verde como lo percibimos la enorme mayoría de los seres
humanos, fuesen mayoría? ¿Quiénes seríamos los daltónicos?
¿Qué sucede cuando las drogas psicodélicas perturban el
funcionamiento del sistema decodificador del cerebro? ¿Qué percepción de la
realidad surge de allí?
La conclusión de lo anterior, aunque impactante, es obvia.
Rodolfo Llinás la describe magistralmente en una entrevista concedida a la
revista Semana el 6 de marzo del 2006: No dudo que haya una realidad. el
problema es qué tan real es esa realidad que observamos. lo que el cerebro
percibe como colores y sonidos, no tiene que existir “afuera”. vivimos en una
especie de realidad virtual en el que el sistema nervioso ha desarrollado un
sistema propio para representar el mundo externo con características que no
necesariamente existen en el mundo exterior. “las imágenes que conocemos como la realidad
son solo una interpretación humana de estímulos sensoriales organizados por
nuestro cerebro. Para otros animales la realidad es diferente.
En esencia, la realidad existe, ES, pero lo que nosotros
consideramos que es la realidad es apenas una parte de esta. Diferentes seres
conscientes, con diferentes órganos sensoriales y diferentes cerebros, en el
mismo espacio tiempo, describirían una realidad bastante diferente, siendo
bastante torpe cualquiera de ellos que sostuviera la tesis de que la realidad
tal como su especie la percibe, responde a lo que es la descripción real de la
realidad.
La siguiente afirmación resume esta sorprendente conclusión: la
“realidad”, para cada especie consciente, es una percepción sobre la que existe
consenso; es decir una alucinación colectiva.
La ciencia al basar sus conclusiones en la percepción de la
realidad está trabajando no sobre esta, sino sobre la forma en que ella se
presenta a nosotros, la especie humana, lo cual no quita que algunas de sus
conclusiones sean válidas en todos los sistemas de percepción de realidad que
puedan existir en el universo.
Otro elemento importante en la percepción de la realidad,
aunque sus conclusiones son menos precisas que las que hemos elaborado hasta el
momento, es el hecho que la especie humana percibe el mundo en tres
dimensiones, sin embargo, existe una cuarta dimensión, que no sólo un fenómeno
subjetivo, sino una parte esencial del espacio; así como lo demostró
matemáticamente Albert Einstein y ha comprobado la ciencia, a medida que se
aumenta la velocidad la masa se contrae y el tiempo se ralentiza. El tiempo corre
más despacio en el planeta Tierra que en el planeta Marte o en la luna, pues lo
afecta la atracción gravitatoria.
La teoría de cuerdas más aceptada (existe más de una),
plantea la existencia de nueve dimensiones temporales, las tres dimensiones
temporales ordinaria, largo, ancho y alto, seis dimensiones compactadas e
inobservables para nosotros, y una dimensión temporal. ¿Cómo percibiría la
realidad un ser capaz de percatarse de 4, 7, 10 dimensiones? ¿Cómo sería su
física? [12]
Paradójicamente dada la correlación estrecha que existe entre
realidad y su expresión matemática, la realidad “verdadera”, lo que es, puede
estar mejor descrita en el lenguaje matemático, que en la observación empírica
fundamentada en la información de los órganos de los sentidos.
Humberto Maturana y Francisco Varela en su teoría sobre la
COGNICIÓN, conocida también como TEORÍA DE SANTIAGO, resumen todo lo anterior.
Ellos concluyen lo siguiente:
· La cognición no es una representación de un
mundo independiente y predeterminado, sino más bien el alumbramiento de un
mundo. Hasta una bacteria alumbra su propio mundo, un mundo de frío y calor, de
campos magnéticos y de pendientes químicas.
· Puesto que los organismos individuales dentro
de una misma especie tienen estructuras parecidas, alumbran mundos similares.
Nosotros, los humanos, compartimos además un mundo abstracto de lenguaje y
pensamiento a través del cual creamos juntos nuestro propio mundo.
Maturana y Varela no nos dicen que hay un vacío ahí fuera del
que creamos materia. Existe para ellos un mundo material, pero carece de
características predeterminadas. Los autores de la teoría de Santiago no
afirman que nada existe, sino que no existen cosas independientes del proceso
de cognición. No hay estructuras objetivamente existentes, no existe un
territorio predeterminado del que podamos levantar un mapa: es el propio acto
de cartografiar el mundo quien lo crea.
En conclusión: La creencia en una realidad preestablecida
que descubrimos usando nuestros sentidos no corresponde a la realidad. Todo
descubrimiento científico está enmarcado en la percepción de la realidad propia
de nuestra especie humana, esa alucinación colectiva, es el marco de referencia inconsciente de la ciencia; es decir:
conclusiones válidas desde el marco de referencia perceptual de la especie
humana.
OBJETIVIDAD
Se supone que al usar el método científico, el investigador
no perturba con su observación el fenómeno que percibe.
La realidad, como
hemos visto, no es algo independiente del observador. El observador está
envuelto en su propia observación, porque lo que describe es consecuencia de
cómo lo percibe con sus sentidos y lo procesa con su cerebro. Las cosas son como son, porque nosotros somos
como somos. La realidad, por lo tanto, no es algo independiente del observador.
El observador está envuelto en su propia observación, diferentes seres
conscientes con sentidos diseñados en forma distinta a la nuestra y cerebros
programados en forma diferente, describirían la realidad de modo distinto.
Ilya Prigogine (1917-2003) Premio Nóbel de Química en 1977 lo
sintetizó en una frase esclarecedora: Cualquier cosa que llamemos REALIDAD,
se nos revela sólo a través de una construcción activa en la cual participamos.
Lo anterior se hizo evidente con el descubrimiento en la
física del mundo cuántico -el mundo de lo muy pequeño-, en el que es evidente
que siempre que lo observamos o lo medimos, lo interferimos. De hecho el
llamado Principio de Complementariedad de Niels Bohr, torna protagónica la
observación en la construcción de la realidad; así dos descripciones distintas
y hasta contradictorias entre sí, se complementan para aprehender la realidad.
Ejemplo: dualidad onda - partícula. El acto de observar la realidad determinará
cuál aspecto se manifestará. Tal parece que como observadores, tenemos la
posibilidad de influir sobre la realidad objetiva.
Lo anterior llevado a una posición, posiblemente extrema, ha
conducido a pensar en la hipótesis que así como la realidad en la que como
especie vivimos, necesita de nuestra observación para presentarse ante nosotros
como se presenta y que en el mundo cuántico, de lo que está hecho todo lo
demás, la atención es necesaria para hacer emerger la realidad, el universo
para existir como lo vemos necesita observadores, porque sin ellos sólo habría
una realidad potencial cuya manifestación no se daría sin alguien que la
observara. Como no los recuerdan Maturana y Varela la cognición no es una
representación de un mundo independiente y predeterminado, sino más bien el
alumbramiento de un mundo. Que emerge depende, en un mar de posibilidades,
de qué es lo que hace surgir el observador. Todo existiría en potencia y se
actualizaría convirtiéndose en algo real, tangible, merced el conjuro encarnado
en la presencia de un observador. Esa realidad, lo que sea ella, seguiría
siendo la misma pero se presentaría según las características de los magos que
la convoquen, siendo ella, la realidad, una en esencia y múltiple en
apariencia.
En conclusión: Hemos pasado de la neutralidad del observador
como premisa, a su absoluta necesidad para no solo medir sino crear la realidad
que mide. ¡Qué voltereta tan espectacular!
MEDICIÓN
En nuestra presentación al principio de este artículo del
Principio de Incertidumbre de Werner
Heisenberg (1901-1976), explicamos que es imposible medir con certeza, pues el
azar es una característica del universo.[13]
Aceptamos que en el mundo de la ciencias naturales la incertidumbre es menor
que en las ciencias socio - humanas y en estas menor que en las ciencias del
espíritu o noéticas, pero es claro que la vieja idea de Pierre Simon Laplace
(1749-1827) de un determinismo en el universo que no dejaba espacio para el
azar, está muerta.
Si en gracia de discusión se aceptase que todo está determinado, sería
imposible conocer cuáles son las variables y la forma en que se afectan las
unas a las otras, que inciden en el resultado determinado; y de ser posible,
habría que programar un computador para que calcule un número infinito de
variables interactuantes; y si esto también se pudiese, el sólo hecho de
anticipar el resultado, presuntamente con certeza, permitiría en muchos casos
cambiarlo ante que sucediese, haciendo inválido el pronóstico.[14]
Como hemos dicho antes en las ciencias no hay verdades absolutas sino
aproximaciones a ella, y la razón para ello es la imposibilidad de medir con
precisión. Esto no es sólo claro en el mundo de lo muy pequeño, lo cuántico,
sino en el de lo muy grande. La teoría de la relatividad, por ejemplo, muestra
que la medición varía según la posición del observador, siendo todas ellas
distintas pero válidas. Igual el tiempo, como anotamos, que transcurre en forma
distinta dependiendo de la velocidad o la gravedad que afecte al sujeto,
variando la medición del mismo según la posición del sujeto a medir.
La teoría de fractales, a su vez, parte de la imposibilidad de obtener
una medición exacta, pues esta dependerá de la aproximación física a lo que se
quiere medir; por ejemplo: ¿cuánto mide la costa de Inglaterra? En teoría de
fractales la medición cualitativa tiene prioridad sobre la cuantitativa.
En conclusión, la medición exacta, presunción del método científico en
sus principios, no es viable, pues el azar parece ser, hasta ahora, inherente
al universo, y de no serlo, la complejidad de las variables existentes y sus
interacciones, hacen imposible su cálculo.
CERTEZA
Todo planteamiento requiere, en última instancia, partir de AXIOMAS que
son proposiciones tan evidentes que se admiten sin necesidad de demostración; o
POSTULADOS, que son proposiciones, menos obvias que los axiomas, sobre los que
se construye una teoría. Ambos AXIOMAS y
POSTULADOS solo pueden ser “evidenciados” a través de nuestra razón o de
nuestra percepción de la realidad. Basados en ellos se construyen
razonamientos, que en geometría llaman teoremas, que inicialmente son probados
usando los axiomas y postulados y sobre los teoremas probados se construyen
nuevos teoremas, cada vez más complejos.
El matemático Gödel evidenció que todo sistema de pensamiento, incluido
el matemático, contiene proposiciones indemostrables, que no pueden ser
refutadas ni comprobadas, dentro de la lógica del sistema y esto, que es
aplicable a la más exacta de las ciencias, las matemáticas, lo es también a
todas las áreas del conocimiento humano. En últimas necesitamos referentes que
no podemos probar que son ciertos y que no son evidentes a nuestros sentidos
y/o a nuestra razón.
De la fiabilidad de los sentidos ya hablamos en un acápite anterior,
¿qué decir de la razón?
La razón ha ido evolucionando a medida que hemos adquirido más
conocimientos y encontrado que los mecanismos desarrollados para pensar mejor
eran insuficientes para hacerle frente una realidad cada vez más compleja. En
este trabajo, por ejemplo, hemos visto la evolución de los métodos para razonar
en forma más adecuada y sus limitaciones en la medida que nos hicimos
conscientes de los sistemas y desentrañamos los mecanismos de percepción de la
realidad: lógica aristotélica, cartesiana, método científico, lógica sistémica,
etc. En matemáticas, aritmética, geometría plana y del espacio, trigonometría,
álgebra, cálculo integral y diferencial, topología, etcétera. Lo sucedido nos
hace pensar que a medida que sigamos avanzando aparecerán nuevos instrumentos
lógicos que compartirán escenario con los antiguos o los trascenderán e
incluirán en formulaciones superiores.
La herramienta más precisa que tenemos a nuestra disposición son las
computadoras, estando próximas a aparecer las cuánticas, pero esta por más
descrestadoras que sean estarán sometidas a la naturaleza incierta de la
realidad.
En síntesis: Los instrumentos de cálculo pueden mejorar
pero se aplican a una realidad que no es plenamente medible con certeza, por
todo lo que hemos analizado en este escrito y particularmente en este apéndice.
Recordemos la frase de Edgar Morin: vivimos en un mar de incertidumbre en el
que existen algunos pequeños islotes de certeza.
[1] En el
artículo de mi autoría titulado Materialismo Espiritual,
desarrollé el contenido de mi posición pública acerca de la espiritualidad. En
él muestro tres opciones espirituales compatibles con la ciencia y la razón, a
saber: el materialismo científico, el materialismo místico y la posibilidad de
un materialismo transpersonal. Esta posición es muy cercana, aunque no
idéntica, al del budismo tradicional. Los interesados pueden solicitar una
copia de este al E. mail albertomerlano2009@gmail.com
[2]
Los interesados pueden solicitar copia de este artículo solicitándolo al E.
mail señalado en la nota de pie de página 1.
[3]
Según las investigaciones de Howard Gardner (1943), existen ocho tipos de
inteligencia: lógico-matemática o abstracta, visual-espacial, lingüística,
interpersonal, intrapersonal, corporal, musical y naturista.
[4] Hay disponible para los interesados un resumen,
comentado, de los aportes de Edgar Morin en este campo titulado: Introducción al
pensamiento complejo, solicitándolo al E. mail señalado en la nota de pie
de página No. 1.
[5] La noética es una disciplina que investiga la naturaleza de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. Por consiguiente, la noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico. [Definición de Wikipedia].
[6] La hermenéutica intenta la interpretación crítica y completa, no evidente, de lo que subyace en un texto, tratando de extraer su significado, utilizando para ello las premisas que determinan el marco de referencia, no necesariamente explícito, usado al escribirlo. La «consistencia hermenéutica» atañe al examen de textos para alcanzar una explicación coherente de estos. La hermenéutica fue inicialmente aplicada a la interpretación de las escrituras consideradas sagradas.
[7] En la Iglesia católica, la infalibilidad papal, o infalibilidad pontificia, constituye un dogma, según el cual el papa estaría preservado de cometer un error cuando promulga a la Iglesia una enseñanza dogmática en temas de fe y moral bajo el rango de «solemne definición pontificia» o declaración ex cathedra. Como se considera una verdad de fe, ninguna discusión se permite dentro de la Iglesia católica y se debe acatar y obedecer incondicionalmente. Esta doctrina fue establecida por el Concilio Vaticano I de 1870.[Tomado de WIKIPEDIA - Infalibilidad papal].
[8] El resumen del
libro de Bart Kosko, Pensamiento Borroso, complementado con notas
del autor de este artículo, está disponible por solicitud de los lectores,
escribiendo al E. mail, señalado en la nota de pie de página No. 1.
[9]
Tomado de Cuestiones Cuánticas,
Editorial Kairós, Barcelona 1987. Editado por Ken Wilber
[10] Para una mayor información sobre teoría de referente recomiendo mi artículo Metodología de análisis de referentes: una explicación de la técnica complementada con un ejemplo de su aplicación, solicitándolo al E. Mail señalado en la nota de pie de página No. 1.
[11]
Para un análisis de la aplicación del método científico a las ciencias
socio-humanas y a las noéticas, sugiero ver mi artículos ACERCA DE LA
APLICACIÓN DEL MÉTODO CIENTÍFICO A LAS CIENCIAS DEL ESPÍRITU, solicitándolo al
E. Mail señalado en la nota de pie de página No.1.
[12]
Edwin
Abbott, un escritor inglés, escribió en 1884 una novela satírica de un mundo
bidimensional, y la reacción de los habitantes de Planilandia -nombre de su
mundo- ante el contacto con un ser tridimensional. Su lectura serviría para
entender en forma amena, el problema de percibir e 3 dimensiones, un universo
que tiene 10 dimensiones.
[13] Esto originó una célebre discusión entre Heisenberg y Einstein. Este último se negaba a creer que “Dios jugase a los dados con el universo”, y atribuía la imprecisión a la deficiencia de los instrumentos de medición. Diseño un experimento imaginario con la colaboración de Podolsky-Rosen, que a su juicio probaría que tendría razón. El experimento finalmente pudo realizarse por Alain Aspect, dándole la razón a Heisenberg.
[14]
Hay un interesante análisis de esta posibilidad en el libro Agujeros negros y
pequeños universos de Stephen Hawking. Capítulo 12. Editorial Planeta
Mexicana. Segunda reimpresión. Enero de
1996.Tengo a disposición de los interesados un resumen de este, llamado ¿Está todo determinado?
solicitándolo al e. Mail señalado en la nota de pie de página No. 1 de este
trabajo.
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