LA UNIÓN DE LOS CONTRARIOS
ALBERTO J. MERLANO A.
JUNIO 2020
Este artículo busca suministrar las bases conceptuales
para integrar algunos opuestos comúnmente encontrados en el camino espiritual: fines
contra medios, vivir en presente vs predeterminar el futuro, pensamiento contra intuición, teoría vs
práctica y pasividad frente a acción.
INTRODUCCIÓN
Todo es UNO, la
parte está en el todo y el todo está en la parte. Esta afirmación es un
concepto central en el budismo, la unidad de lo aparentemente fragmentado y la
interdependencia de todas las cosas. También es la esencia de la teoría
holográmica del universo.
La experiencia mística lo evidencia dramáticamente. Repentinamente descubrimos sin perder nuestra identidad separada, que somos uno con la totalidad, y en ocasiones hasta perdemos temporalmente la conciencia de separación y nos hacemos uno con todo lo que es.
Basta reflexionar sobre lo anterior para darnos cuenta que la contradicción entre esto y lo otro, son hijos de la mente. Los contrarios siempre es posible integrarlo en algo que los unifique, porque en últimas todo es uno. La dualidad de origen físico o mental es consecuencia de nuestra percepción de la realidad, no la realidad misma.
Un ejemplo de lo anterior es el gran enunciado del budismo, la no existencia del YO, que equivale a afirmar que YO no soy nada, no existo, pero su contraria es también una gran verdad, YO soy TODO lo que ES. La primera es válida desde la perspectiva del EGO, la segunda desde mirada del ESPÍRITU, si creemos que el ESPÍRITU es lo único que existe, manifestándose en diversas formas. Ninguna de las dos es falsa, y aunque aparentemente contrarias, pueden ser unidas si las percibimos como una misma verdad mirada desde ángulos diferentes.
La mística nos lleva a hacer lo aparentemente imposible: reconciliar los opuestos sin desconocer su existencia. Quien percibe la unidad en la fragmentación y la fragmentación en la unidad, ha alcanzado la sabiduría.
FINES Y MEDIOS
Tomemos como ejemplo de esta contradicción la meditación contemplativa.
Se nos dice que la MEDITACIÓN es un fin en sí misma; es decir, que no se debe buscar un fin ulterior con su práctica. Sin embargo sin la motivación proporcionada por un propósito, no iniciamos la práctica. Al avanzar en la misma, descubrimos que ella es un fin en sí misma, y la realizamos por el mero placer de realizarla. Resolvimos la contradicción conceptual, actuando, pero sin propósito, jamás habríamos emprendido el camino que nos condujo al no propósito.
La MEDITACIÓN como instrumento para percatarnos de nuestra unidad con el todo, es al mismo tiempo un fin en sí mismo y un medio. Nos mueve un propósito al iniciar su práctica: el auto – desarrollo, el logro de la paz interior, obtener una experiencia de unidad, aprender a observarnos, etc. pero, cuando entramos al camino de la práctica, descubrimos que vale la pena recorrerlo por lo que él mismo entraña, aunque no conduzca a ninguna parte. El medio, la meditación, termina convirtiéndose en fin en sí mismo.
De esta forma el
ejercicio de la MEDITACIÓN es simultáneamente un camino, una práctica, e
igualmente un destino, un fin, un estado del SER. El estado del CAMINANTE que
camina por el solo placer de caminar, sin apetecer llegar a parte alguna,
porque esté donde esté, en el punto del camino en el que se halle, es fin en sí
mismo.
VIVIR EN PRESENTE VERSUS APRENDER DEL PASADO Y PROYECTAR EL FUTURO.
En caminos como el del budismo ZEN, que hace de la MEDITACIÓN su principal instrumento de auto desarrollo, se insiste en ubicarse en el momento PRESENTE no sólo al meditar, sino también en las actividades cotidianas.
Igualmente es una recomendación usual en otros caminos espirituales, en particular después dela exitosa publicación de Eckhart Tolle El poder del ahora.
¿Cómo conciliar esto con las demandas de la vida cotidiana, las que surgen del simple hecho de ser humano, agravadas cuando no hemos salido del mundo sino que pertenecemos a él, cuando no somos monjes recluidos en un convento en el que delegamos en otros la tarea de alimentarnos, vestirnos, y proporcionarnos un techo?
Todo acontece en PRESENTE, así recordamos el pasado o anticipamos el futuro, ello lo realizamos en PRESENTE.
Vivir en PRESENTE no significa no pensar en el pasado o no planear el futuro, sino no angustiarnos por lo que ya pasó porque es inmodificable, ni por lo que aún no ha sucedido porque sólo existe en nuestra imaginación. Seguir la sabia recomendación de Jesús a sus discípulos: bástele a cada día su afán. Igualmente implica concentrarse en lo que se está haciendo, en el aquí y en el ahora del momento presente, haciéndonos uno con lo que esté sucediendo. Por ello está práctica no está vedada a los futurólogos ni tampoco a los pronosticadores del clima, pues sólo en presente es posible ejercerlas.
PENSAMIENTO E INTUICIÓN
En algunas corrientes el pensamiento es considerado como un obstáculo para el desarrollo espiritual.
Las mejores intuiciones se le ocurren a quien es capaz de hacerse las preguntas correctas, esto requiere usar el pensamiento. Por otra parte no todas las intuiciones resultan acertadas, algunas de ellas son consecuencia del hemisferio derecho al integrar la información procesada en el hemisferio izquierdo, estando supeditada por lo tanto a la calidad de la información procesada, y a los criterios usados para valorar su pertinencia a la situación que se analice.
Establecer una especie de circuito de retroalimentación entre pensamiento – intuición, no sólo no perturba a la segunda sino que permite obtener la mejor integración de ambas.
Hay caminos espirituales centrados en el amor, el Bhakti Yoga; en la disciplina, el Raja Yoga; en la acción, el Karma Yoga, en el cuerpo, el Hatha Yoga y en el conocimiento, el Gnana Yoga. Ninguno excluye al otro, todos incorporan algo de cada uno, lo que varía es el énfasis.
En grado variable, todas las vías de desarrollo espiritual son integrables. Con razón el postulado básico de la llamada lógica difusa establece que todo es cuestión de grado.
TEORÍA Y PRÁCTICA
No hay nada más práctico que una buena teoría y detrás de cada práctica exitosa hay una teoría explícita o implícita que da cuenta de sus éxitos.
Para que una práctica sea exitosa su conveniencia debe estar justificada por la mente, si esto no es así el discípulo abandonará la disciplina.
Sostener la tesis de no pensamiento conviene para el ejercicio de prácticas contrarias a la razón, esta se intenta substituir por la FE en quienes la proponen.
Toda buena práctica tiene sólido respaldo teórico de parte de sus proponentes.
Buscar divorciar la teoría de la práctica no le bien a ninguna de las dos, porque la una sustenta la otra.
ACCIÓN REACTIVA Y ACCIÓN PROACTIVA
¿Cómo hacer compatible la rendición total a DIOS, poniéndonos totalmente en sus manos y haciendo sólo lo que él nos pida hacer, con hacerse cargo de la propia vida y no esperar que las cosas pasen sino hacer que pasen?
Hay una respuesta integradora el DESAPEGO. Mediante él nos entregamos a DIOS o al UNIVERSO que a fin de cuenta son las misma cosa, y tratamos de sincronizar nuestra voluntad con la suya, derivando en estado de alerta, descubriendo las señales, confiando en lo que la intuición iluminada nos dice, haciendo lo que tengamos que hacer para realizar las tareas que nuestro nivel evolutivo y nuestras circunstancias nos impongan, dejando lo que no controlamos en sus manos, aceptando incondicionalmente los resultados frutos de nuestras acciones y la de otros.
La paradoja es que una persona cuya vida sea entregada a DIOS puede ser un realizador de acciones que trascienden su vida y se proyecten en el tiempo, no satisfaciendo necesidades egoicas, sino permitiendo que lo DIOS desee hacer lo haga a través de él, convirtiéndose así en un canal para que el ESPÍRITU se manifieste a través de sus acciones impersonales.
La tarea, los propósitos vienen del DIOS, no de la mente; al servicio del todo, no del EGO. El practicante de lo que San Ignacio de Loyola llamó el santo abandono se convierte de este modo en un canal, en un medio, a través del cual el UNIVERSO se manifiesta y crea.
Todas las religiones están llenas de hombres y mujeres así, siervos de DIOS que fueron a su vez poderosos realizadores, que vivieron su existencia en modo IMPERSONAL; es decir con un EGO al servicio del ESPÍRITU: Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, Confucio, Lao Tze, Lutero, Rumi, Bodhidharma, Nagarjuna, Dogen, Shantideva, Milarepa, la princesa Tsogyal, etc. que sus tradiciones veneran con respeto; personajes que desapegados de sí mismo, sintiéndose instrumentos de DIOS, transformaron el mundo.
El estado entrega no es contrario al de la ACCIÓN y viceversa, el de la ACCIÓN no excluye el de la entrega contemplativo, si no estúdiese la vida de Santa Teresa de Ávila que fue una gran contemplativa, fundó la orden de Carmelitas Descalzos y le quedó tiempo para escribir libros y reformar la tradición monástica católica.
CONCLUSIÓN
Si he sido claro, llegar al estado de entrega total a DIOS, en la forma que lo concibamos, viviendo en el momento PRESENTE es un proceso, en el que el camino, es en sí mismo, el fin buscado.
En cuanto a las contradicciones que enredan nuestro pensamiento y paralizan nuestras acciones, nuestro pensamiento occidental ha estado fuertemente determinado por la lógica aristotélica regulada por el principio de identidad: una cosa es lo que es, el de contradicción: una cosa no puede simultáneamente ser y no ser, el de tercero excluido: dos cosas diferentes entre sí no pueden ser cobijadas por una tercera que las contenga a ambas. Esto opera en modelos lineales de la realidad, pero es cada vez más evidente que el universo es sistémico, y la lógica de los sistemas es diferente a la lógica lineal.
En oriente no predominó Aristóteles sino Lao Tze. En una visión espiritual en la que Dios es todo lo que es y coexiste la unidad con la diversidad, fue necesario desarrollar una lógica que pudiera explicar esta verdad central de la cosmología hindú y la budista. Antes de que los sistemas fueran reconocidos explícitamente por occidente, los filósofos orientales desarrollaron modelos de pensamiento sistémicos, que pudieran explicar su cosmología.
Algunos de los principios que corresponden a la visión sistémica y que usamos en este artículo son los siguientes:
· Las cosas no solo son cosas, sino sistemas; es decir, conjunto de “cosas”.
· Los contrarios no solo son contrarios, sino también complementarios El uno no existe sin el otro. Una gran verdad es aquella cuya contraria también es una gran verdad. La contradicción no existe en el “asunto” en sí, sino en la mente de quienes lo perciben.
·
Todo está relacionado con todo. El
todo está en la parte y la parte está en el todo. El todo emergente es distinto
a las partes de la que emerge. No puedo comprender el todo sin comprender las
partes ni a las partes sin comprender su relación con el todo.
· Todo es cuestión de grado. Los enunciados que hablan de hechos no son o verdaderos o falsos del todo, su verdad cae entre la verdad y la falsedad total, entre 0 y 100%. No son bivalentes; son multivalentes, grises y borrosos, por ello el principio borroso afirma que todo es cuestión de grados.
· Siempre son todas las
cosas. No es lo uno o lo
otro [Proposición disyuntiva] sino lo uno y lo otro [Proposición conjuntiva].
Gran
parte de los dilemas aparentemente generado por una visión sistémica de la
espiritualidad, se deben fundamentalmente a la aplicación de la lógica
aristotélica a situaciones que no pueden ser entendidas usando principios
basados en una concepción del universo que no corresponde a lo que este es.
Espero
que este artículo haya contribuido a entender algunos de los principios de la
lógica sistémica y aplicándolas, a superar
algunas de las contradicciones más comunes en el mundo de la espiritualidad.[1]
[1]
Existe a disposición de los lectores interesados una síntesis del pensamiento
sistémico “Introducción al pensamiento complejo” y a la lógica difusa
“Pensamiento borroso, que puede ser solicitada al autor escribiéndole a este e.
Mail albertomerlano2009@gmail.com

Comentarios
Publicar un comentario