DIOS EN EL HINDUISMO Y EN EL BUDISMO

DIOS EN EL HINDUISMO Y EN EL  BUDISMO

ALBERTO J. MERLANO A.[1]

MARZO 14

2002[2]

 

Este artículo presenta las divergencias  existentes en el concepto de DIOS en  las tradiciones hinduistas y budistas. 

Útil para quienes estén interesados en explorarlas.

 


Para el hinduismo, o al menos para algunas de sus ramas-las más elaboradas filosóficamente, como la Advaita -, todo lo que es, es DIOS. El Universo es su manifestación, maya, ilusión, frente a la realidad esencial. Solo Él es.

En el hinduismo al final de un día de Brahma, éste absorbe sus manifestaciones y permanece en la soledad de su ser. Después de la noche de Brahma, un nuevo universo emerge, reiniciándose el ciclo de creación y destrucción. Equivale a concebir períodos de expansión y contracción del universo.

En esta metafísica el UNIVERSO es una especie de “sueño de DIOS”, en donde Él pierde temporalmente su conciencia recobrándola parcialmente a través de las criaturas hasta que al final del UNIVERSO la recupera del todo.

El objetivo del hinduista es hacerse uno con el sustrato de todo lo que es: el DIOS creador.

Para el budismo lo único que existe es la manifestación. No conciben un DIOS que pueda existir sin SER en el mundo fenoménico. No hay por lo tanto un DIOS creador. Acepta la posibilidad de que el universo sea reabsorbido, pero no en su totalidad, pues admite la posibilidad de múltiples universos. Si el universo no se contrae, sino que permanece estacionario o se amplía indefinidamente hasta morir de agotamiento entrópico, subsistiría el vacío que también se concentraría hasta llegar las dimensiones espacio-temporales de PLANK si va a volverse a manifestar como universo. Si esta materia concentrada llega espacio-tiempo= 0 en la que desaparece el tiempo y el espacio, sería absorbida por otro VACÍO cuántico de donde probablemente se originó.

El VACÍO para la ciencia no está vacío, pues tiene información y energía. De hecho, una de las muchas hipótesis de la cosmología es que el universo resulta de un desbalance energético del vacío. En el budismo este VACÍO “cuántico” conciente, no conSciente ni de si mismo ni de la manifestación, podría hacerse equivalente a DIOS.

El final del camino, el samadi hinduista o el nirvana budista, consiste en la unión con DIOS, equivalente a CONCIENCIA envuelta en energía - materia, la esencia de todo lo que es.

En estado de “samadi” el hinduista dirá: me he convertido en DIOS. El budista en cambio afirmará: me he convertido en el universo, soy todo lo que es. En la práctica estas dos afirmaciones son equivalentes.

Buda guardó silencio frente a las preguntas sobre la naturaleza del UNIVERSO. En alguna ocasión dijo que eso equivalía a interrogar a quienes estaban tratando de salir de una casa incendiada, sobre qué había originado el fuego. No pretendía ser un filósofo, aunque muchos de sus seguidores si lo han sido. Su tarea consistió no en producir explicaciones racionales sobre el origen y destino del universo, sino proporcionar a la humanidad un camino de liberación del sufrimiento.

En ambas cosmologías todo está relacionado con todo, no pudiendo entenderse la parte sin entender el todo, lo cual conduce al universo holográmico una hipótesis respetable de la ciencia contemporánea.[3]

Tanto el hinduismo como el budismo, son incompatibles con la creencia en un DIOS perfecto, por lo menos en la forma en que normalmente se concibe la perfección, como la plenitud de todo o su opuesto, la carencia de algo. El universo existe y eso implica que DIOS de alguna manera necesita de él... o es él. En la metafísica hinduista la razón mas frecuentemente aducida para la manifestación es la diversión de DIOS. El budismo no da razones. Una muy buena en mi opinión compatible con ambas metafísicas podría consistir en SER todo lo que es posible SER, como la plantea Jane Roberts en sus libros sobre sus conversaciones con SETH.[4]

El hinduismo facilita, más que el budismo, al mundo occidental judeo-cristiano e islámico, el entendimiento de cómo se originó el universo y como vino el hombre a ser, pues acepta un DIOS creador que puede existir sin el UNIVERSO.

El budismo se acerca más a la concepción de la física contemporánea acerca de un universo eterno, lleno de información y energía-materia, permanente generador de universos, nunca, por lo tanto, “vacío” o solo espíritu, ausente de cualquier manifestación material. Desde esa perspectiva no hay creación, pues el Big Bang solo es un punto dentro de un continuo siempre manifestado.

Son más los elementos que unen estas dos visiones paradigmáticas de la esencia de DIOS, que lo que las separan. Como muchos pensadores lo han anotado, entre ellos David Loy[5], ambas concepciones son integrables en lo esencial, solo las perspectivas son diferentes. Además, entre las dos existe una retroalimentación permanente que las mejora. No obstante, creo que en asuntos no centrales las cosmologías hinduistas y budistas tienen puntos de desacuerdo radical que no son integrables sin un cambio en la perspectiva de una o ambas corrientes.

Las diferencias esenciales entre las dos cosmologías son las siguientes.

1.  La naturaleza de la CONCIENCIA pues para el hinduismo esta es de naturaleza espiritual, independiente del UNIVERSO y para el budismo no existe sin el elemento energía-materia, del cual es el sustrato inmanente o también a la inversa: la energía-materia está inmanente en la conciencia. 

2.   La emergencia del UNIVERSO, creación mental del ESPÍRITU en el hinduismo y existente per se en el budismo, sin principio ni final en forma de VACÍO.

Ken Wilber, destacado pensador norteamericano, parece apuntarse más a la visión hinduista. Seth, según la canalización realizada por Jane Robert, en donde se explica en forma prolija el mecanismo de la manifestación divina se ubica en una posición similar a la hinduista pero con un DIOS que se mantiene consciente de si y de su creación.[6]

¿Tienen estos dos modos de concebir a DIOS algunas implicaciones prácticas para el que busca la iluminación; es decir, la consciencia de su unidad con DIOS, el sustrato de todo lo que es?

En mi opinión, no. Más allá de las diferencias de ambas versiones de DIOS y su relación con el Universo, el final en ambas visiones, el samadi o el nirvana, es el mismo. El medio para lograrlo por excelencia, la meditación de vacío o contemplativa, también es común en ambas cosmologías, igual su creencia en la reencarnación.

Aunque el hinduismo en sus versiones populares, es más proclive que el budismo a personalizar a DIOS, es claro en ambas concepciones que DIOS y el Hombre son uno, y que siendo DIOS un ser IMPERSONAL, no se le puede “sobornar” con súplicas u oraciones. En el hinduismo Interviene en el mundo a través de las leyes que Él generó, que son a su vez, manifestaciones de su esencia. En el budismo las llamadas leyes del universo no existen por fuera del mismo, pues al ser DIOS y el universo no separable, estas son simples expresiones la forma en que se manifieste la energía, y aunque haya algo permanente relacionado con la esencia no manifestada de DIOS o el VACÍO, pueden ser distintas en universos diferentes a en el que vivimos.

Ambas concepciones al prescindir de un DIOS personal, plantean un serio desafío a la visión judeo-cristiana e islámica de un DIOS-padre, a quien se puede amar como a una persona y al que se puede acudir en momentos de necesidad. La problemática, por lo tanto, para los que creen en un DIOS personal, no se deriva tanto de las metafísicas del hinduismo y del budismo, muy parecidas entre sí, sino de su concepción de DIOS y de la relación de éste con el hombre. Esto en el budismo es más crítico que en hinduismo.

El hinduismo resuelve a nivel popular esta situación acudiendo a su prolífico panteón de dioses y diosas, que lo hace en la práctica una religión politeísta. A nivel culto, el gurú, se convierte para el discípulo, en el substituto de DIOS. Igualmente, en el camino del Bhakti Yoga, centrado en el amor a DIOS, éste es personalizado como alguien depositario del amor del devoto, siendo usual que ese amor se canalice hacia el maestro o gurú.

En el budismo a su vez, para el creyente común y corriente, Buda es DIOS, equivalente al Jesús del cristianismo. A nivel más alto, sin embargo, se evita conceptualizarlo. Para el monje y para quienes se someten a la disciplina de la meditación, DIOS es una experiencia, no un concepto. En este sentido comparten la visión del TAOÍSMO:

 

"El Tao que puede ser expresado no es el TAO verdadero.

El nombre que puede ser pronunciado no es el nombre de lo no creado.

Lo que carece de nombre es la fuente del cielo y la tierra;

Lo que tiene nombre es la madre del universo."

Igual posición asume Ken Wilber en su obra cuando sostiene que la única forma de conocer si DIOS existe, es someterse a la práctica de la meditación contemplativa. Esta no obstante proporciona una experiencia personal que no puede validarse objetivamente fuera de la vivencia individual.

El problema de la comunicación con DIOS existe para aquellos cristianos, judíos o musulmanes convertidos al hinduismo o al budismo, quienes aparentemente se han quedado sin un DIOS personal, a quien dirigir sus plegarias.

Usando una afirmación similar a la de Luis XIV, DIOS SOY YO. Aunque es posible seguir dirigiéndose a Él, no hay respuesta personal y la que llegue proviene de uno mismo. Una parte de mí, ÉL, la correspondiente a DIOS, la esencia tras de la forma, está allí y es posible contarse con ella, a través de la intuición, calmando la mente.

Aceptar la hipótesis de un DIOS interventor, activo, conduce a enormes contradicciones que pondrían en duda su amor incondicional y su infinita justicia.

Al respecto puede ser útil citar la conclusión del último sermón del Buda, llamado “Lámpara dentro de ti”, que concluye así: 

"Evitad depender de algo externo. No busquéis luz ni refugio en otra parte que no sea dentro de vosotros mismos."

Esto como explícitamente lo manifestó, incluía sus propias enseñanzas, de allí la frase “si encuentras a  Buda en  tu camino,  ¡mátalo!” Paradójicamente la mejor forma para encontrar al DIOS que se es, puede ser cometer parricidio y matar al DIOS en el que nos enseñaron a creer.

Al aceptar que YO SOY UNO CON DIOS o su equivalente en el budismo: la ENERGÍA o el UNIVERSO, no queda opción distinta a la de adquirir consciencia que cada ser humano es para sí mismo, camino, verdad y vida, y buscar dentro de sí toda la información y el poder que se necesite para hacer de la propia vida lo que de ella queramos hacer.

No obstante, si se considera más cómodo personalizar a DIOS, nada impide hacerlo. Ha de tenerse en cuenta, sin embargo, que al ceder a la tentación de convertir a DIOS en nuestro gurú, además de complicado, estamos alienando una parte de nosotros mismos y retardando la emergencia de una consciencia no dual.

Termino con una historia Zen. 

Un monje curioso hizo esta pregunta a su maestro:

¿Cuál es el camino?

Lo tienes ante tus ojos, respondió el maestro.

¿Cómo es que no puedo verlo por mí mismo?

Porque estás pensando en ti mismo.

¿Y que ocurre contigo? ¿Tú lo ves?

Mientras veas doble diciendo “yo no”, “tú si” y así sucesivamente,

tus ojos estarán nublados.

¿Cuándo no hay “yo” ni “tú” ¿puede uno verlo?

Cuándo no hay “yo” ni “tú” ¿quién podría verlo?

 

 



[1] Administrador de Negocios de la Universidad EAFIT. MBA Universidad del Valle. Consultor en Administración a Escala Humana con énfasis en Solución de Conflictos. Profesor de posgrado de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes des 1987 y de la Facultad de Administración y la Facultad de Derecho de la Universidad del Norte desde 1998.

[2] Revisado en marzo del 2020.

[3]  Consultar el principio de Mach, que establece que la masa de un objeto está determinada por la distribución de toda la materia del universo. El experimento de Aspect y el del Péndulo de Foucault a su vez apuntan hacia una realidad que es interdependiente tanto en el mundo subatómico como en el macroscópico. También la hipótesis del universo holográmico de David Bhom.

[4] Jane Roberts (1929 a 1984) fue una escritora estadounidense, poeta, psíquica y médium, que afirmaba canalizar una personalidad de energía que se hacía llamar "Seth". Sus diálogos fueron publicados en varios libros, conocidos genéricamente como material SETH. Estas publicaciones fueron importantes en la formulación de mi propio marco de referencia espiritual.

[5] LOY, David: No dualidad Editorial Kairós, Barcelona - 2000.

[6]   Ver resumen de El juego cósmico Wilber, Ken: DIARIO. Editorial Kairós, Barcelona-2000. Ver igualmente a Robert, Jane: El material Seth. Editorial Diana. México – 1991. Estos escritos e otro basado en el hinduismo De Dios, el soñador, para la criatura, su sueño consciente pueden ser solicitados escribiendo al E. Mail albertomerlano2009@gmail.com.

 

 


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